DIEZ TRUCOS INFALIBLES PARA CARGARNOS LA ILUSIÓN POR LA NAVIDAD.

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“Las Navidades son para los niños” es una creencia muy extendida entre la población.

Las vacaciones, la inocencia, los festejos, la ilusión por los regalos, las tradiciones típicas de estas fechas, los adornos, las reuniones familiares, los caprichos, etc.  conquistan el corazón de los más pequeños.

Los mayores sin embargo, tenemos 10 trucos infalibles para cargarnos la ilusión de las Navidades:

1.- Olvidarnos de darle un sentido positivo a la Navidad. No hay otra época del año, donde tanta gente se desee felicidad entre sí. El nacimiento de un niño, Jesús para los creyentes, es el símbolo de la esperanza para la Humanidad. La palabra «Navidad» viene del latín «Nativitate», que significa:
Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti
Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti».

2.- Estar triste por los que ya no están, en lugar de estar feliz por los que quedan y los que van llegando a nuestras vidas;  aquellos que hacen crecer la familia y el grupo de amigos.

3.- Estar agobiado por las compras y las comidas, en lugar de disfrutar utilizando la creatividad y el juego para sorprender. Nuevas recetas, adornos, frases para felicitar, …

4.- Compararnos y tener envidia de lo que hacen otros: viajar, salir de fiesta, sus regalos, sus atuendos, etc.  Recuerda que la perfección no existe para nadie, y todos tenemos algo de lo que sentirnos orgullosos.

5.- Estar hipersensible a cualquier comentario. Son fechas de convivencia, como tal es lógico que haya “campos de minas”, temas que son mejor no tocar para evitarnos disgustos en la mesa (política, religión, salud, homosexualidad, aborto, toros, …) ¿Por qué empeñarse en que todos tengamos que pensar o sentir igual? Practicar la tolerancia es un buen ejercicio.

6.- Magnificar lo que lleva años siendo igual. Los recuerdos de tu infancia, tus complejos físicos, el carácter de tu cuñado, la obsesión por las fotos de tu hermana,… los vives como si tuvieran que sorprenderte.  No darle vueltas a la cabeza, aceptar y querer pasarlo bien es clave.

7.- Abusar de todo. Comer, beber, gastar… en exceso. No descansar lo suficiente, perder el control en cenas de empresa o con la familia política hablando de más o con conductas poco adecuadas. No te arruines la vida, no juegues con tu salud y con tus relaciones.

8.- Tomar decisiones arriesgadas sin pensar demasiado en su oportunidad y consecuencias. Es habitual que nos planteemos mejoras para el nuevo año, y nos apuntemos a academias, a gimnasios y otras cosas para las que habitualmente no tenemos fuerza de voluntad. Si te comprometes, haces un pago anual, etc. puede que te arrepientas pasada la euforia navideña.

9.- Hacer “filtraje negativo” de lo que ha supuesto el año. Eso quiere decir, que buscamos activamente aquello que confirma nuestras creencias. Si se trata de ver que “por fin” acaba el año, es porque hacemos una selección esmerada de lamentos, filtramos la realidad y nos quedamos con lo malo. Si el pesimismo te puede, y quieres hacer un balance objetivo del año que dejamos atrás, prueba a hacer tres columnas: hechos positivos, hechos negativos y valoración real del año en base a las evidencias.

10. Sentir pena porque acaba un buen año. Acostúmbrate a cerrar etapas para poder vivir con ilusión todas las experiencias que nos depara el tiempo presente y futuro.

Si aún no te has cargado la Navidad, felicidades, y si ya lo has hecho…nunca es tarde para aprender. Si te resistes, te recuerdo que estas fiestas se dan una vez al año “¿prefieres tener razón o ser feliz?”

¡FELIZ NAVIDAD! … ¿VAS A PONER ALGO DE TU PARTE?

Las felicitaciones de Navidad llegan cargadas de mensajes de este tipo; sin embargo son conocidas las discusiones que inevitablemente aparecen cuando hay que tomar decisiones en grupo sobre: cenas, presupuestos, regalos, etc.

¿Cómo vas a celebrar tú las Navidades? Si te llenas de compromisos, estrés, hipocresía, deudas, …evidentemente ya no estás poniendo mucho de tu parte para que estas Navidades sean de tu agrado.

Un desamor, la ausencia de un ser querido, la distancia o imposibilidad de juntarte con personas que quieres, son motivo de nostalgia. Prepara tu mente para estas fechas como te preparas para el verano o el invierno, ¡si ya sabes que todos los años pasa lo mismo!

Algunas ideas:

          No esperes nada que no puedas conseguir en cualquier otra época del año. De este modo no generarás unas expectativas demasiado altas que tengas que cumplir necesariamente en las Fiestas. 

          Planifica con tiempo los preparativos, evitarás colas, gastos, prisas, etc. de última hora. Para disfrutar hay que saborear el momento. No dejes que nada material te quite el sueño. Utiliza tu presupuesto y la creatividad para sorprender.

          Intenta no dejar asuntos sin resolver para fechas tan señaladas. Visita el cementerio, haz las paces, aclara un malentendido, escribe una carta, envía un regalo, … lo que creas que tengas que hacer, déjalo hecho antes de la reunión familiar.

          Si crees que la añoranza y los recuerdos no te dejarán disfrutar de estas fiestas, procura incorporar algún elemento diferente que te ayude a evitar la comparación. Ej.: cambia la compañía, el lugar, el tipo de alimentos, la vestimenta, la música, el clima, etc.

Así pues, las Navidades son amadas por muchos y odiadas por otros tantos también, en función de cómo las vivimos.

La Navidad, bajo la cultura y tradiciones de nuestro país, tiene un referente cristiano (independientemente de si adornamos las calles con símbolos religiosos o no), nace la esperanza de la salvación para los seres humanos. Hasta el más ateo, espera que el nuevo año sea siempre mejor que el que dejamos.

Si eres creyente, vive los valores de la Navidad. Y si no lo eres, quédate sólo con lo mejor de estas fiestas, aquello con lo que verdaderamente disfrutes.

Comportarte asertivamente, puede ayudarte en estas fechas, evitándote sacrificios innecesarios, chantajes emocionales, y otros conflictos (económicos, familiares, etc.),  ¿Cómo? Atreviéndote a decir Sí o No, de forma directa y clara, defendiendo tus derechos procurando respetar los de los demás.

Si es que SÍ, por límites para evitar sorpresas.  

Ej.: Mi casa es la más grande, podemos juntarnos en ella, siempre que todos nos encarguemos de preparar la comida y dejar la cocina limpia al terminar. ¿Cómo nos organizamos?

Si es que NO, explica por qué, sin pedir perdón,  pero sí dando alguna alternativa que acerque posturas.

Ej.: Me agobia salir por la noche a cenar con este frío y los niños pequeños. Prefiero juntarnos para la comida de Navidad y Año Nuevo. ¿Qué día os viene mejor quedar?

¿Feliz Navidad? Espero que tú tengas algo que ver en todo ello. Suerte.

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