¡NO PUEDO MÁS!

No puedo más, me digo mientras me levanto cada día y hago el desayuno a los niños.

No puedo más, mientras hago la comida y arreglo las camas.

No puedo más, mientras miro en internet las ofertas de trabajo.

No puedo más, mientras compro y traigo las bolsas del supermercado.

No puedo más, mientras atiendo a la amiga petarda que siempre tiene problemas.

No puedo más, mientras llamo para interesarme por un pariente enfermo.

¿Qué le estás diciendo a tu cerebro?, ¿realmente estás demostrando que no puedes más?

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