“DISTANCIATE DE TUS PREOCUPACIONES…¡QUÉ CORRA EL AIRE!”

Cuando nos obsesionamos por las cosas, repasamos una y mil veces los argumentos y las razones que justifican nuestro pensamiento recurrente.

Creemos además, que hacerlo nos acerca a la solución. ¿Qué clase de persona sería yo si no me preocupara?

“Preocuparme me convierte en una persona responsable, y si me estoy equivocando, en alguien mejor, puesto que en el sufrimiento que conlleva la preocupación está la condena que pago por mis errores”.  

Esta es una creencia viva y errónea en muchísimas personas que tienden a sufrir habitualmente. Porque… ¡Siempre podemos estar preocupados por algo! Por lo que pasa, por lo que ha pasado o por lo que pueda pasar.

Esta espiral de miedo y culpa destroza nuestro presente y por lo tanto ha condicionado ya nuestro pasado ¿quieres comprometer también tu futuro?

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