EL FIN DE UN MUNDO Y EL COMIENZO DE OTRO

Estábamos tan protegidos al calor de nuestras costumbres,… teníamos pan, trabajo, educación, un techo y atención sanitaria. Todo aquello que comprábamos, duplicaba su valor al poco tiempo, todos podíamos ser lo que quisiéramos ser en un mundo de oportunidades.

¡Y va, y se acaba el mundo que conocíamos! ¿Y ahora qué?

Muchos necesitaremos unos cuantos empujones para reaccionar. Yo confío en que la naturaleza es sabia y sabrá instintivamente devolver el orden a las cosas; eso sí, el cambio nos costará a todos un esfuerzo, pero volveremos a ser grandes y fuertes, seremos testigos de más cambios, y seremos entonces nosotros los que después de aprender la lección diremos a las siguientes generaciones: “¡Sé que estás cansado, sé que no tienes fuerzas, pero levántate y anda!”

Feliz fin de este mundo, …nace un milagro, ¡¡ya lo veréis!!

«¿DÓNDE ESTAN LAS OPORTUNIDADES QUE YO NO LAS VEO?»

El otro día me invitaron a cenar dos matrimonios con empresas grandes e importantes en su localidad, Castellón, que comentaban con cariño sus comienzos. Ambos amigos, emprendieron juntos sus proyectos, han compartido amistad todos estos años, y viven con orgullo e ilusión cualquier éxito de la empresa del otro.

Me sorprendieron varias cosas:

1. No pararon de ver oportunidades de negocio a cada paso que dábamos.
2. Rápidamente calculaban el coste y las ganancias de aquello que parecía un buen negocio.
3. Hablaban con normalidad de negocios donde no eran expertos, pero sabían cuáles eran los pasos a dar para llegar a serlo. Lo veían hecho.
4. Se divertían haciéndolo, era algo así como un juego.
5. Contaban con el apoyo de la familia. Sus parejas aceptaban y apoyaban sus vidas empresariales. Tenían a sus hij@s estudiantes participando de su negocio actual en periodos vacacionales, integrándolos como alguien más de la plantilla, comenzando por los puestos menos cualificados.

Muchos os preguntaréis: “¿Dónde están las oportunidades que yo no las veo?”

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