Autor: Mª Carmen Camacho Gil

¿Cómo sería mi vida si me quisiera más?

¿Te reconoces en alguna de estas frases?

“Mis hijos, no me ayudan en casa. Vivo para ellos”.

“Mi jefe me habla a gritos”.

“Siempre me toca poner la casa y el coche para todos los encuentros familiares”.

“Mi pareja siempre me compara con otros/as mejores que yo”.

¿Alguna vez has pensado que los demás tienen más derecho a ser respetados que tú? Porque con ese tipo de situaciones parece que así fuera.

La dignidad es el valor que tiene cada ser humano, independientemente de su situación económica, social y cultural, así como de sus creencias o su forma de pensar.

La dignidad es por tanto universal. Eres un ser único. Tienes la obligación y el derecho de cuidar tu dignidad personal, y de amarte y respetarte a ti mismo.

La clave de la buena convivencia está en el respeto a los demás. Las personas podemos elegir con qué actitud queremos afrontar la vida y cómo queremos actuar, puesto que somos libres; sin embargo, no esperes que los demás tengan la obligación de compensar tu falta de amor hacia ti mismo. Eso sucede, por ejemplo:

  • Cuando nos sentimos inseguros ante nuestra pareja y le prohibimos relacionarse con otras personas, que vista como le plazca, que estudie o que trabaje en lo que le gusta.
  • Cuando no queremos que los empleados o nuestros iguales (en el trabajo o en casa) progresen por miedo a que descubran nuestras propias carencias o nos hagan la competencia.
  • Cuando necesitamos constantemente la aprobación de los demás y nos comparamos constantemente con ellos para demostrarles todas nuestras virtudes.
  • Cuando nos sentimos defraudados porque las personas que no rodean no “intuyen” cuáles son nuestras necesidades, y esperamos sin éxito alguna pequeña atención o recompensa por nuestros sacrificios.

¿Qué sucedería si nos tratásemos con respeto?

  • Seríamos sinceros. Reconoceríamos nuestro derecho a tener nuestra propia opinión sobre las cosas.
  • Seríamos asertivos. Defenderíamos nuestros derechos, sin agredir ni someter a nadie.
  • Seríamos responsables. Asumiríamos nuestros propios errores, nos informaríamos antes de opinar, aceptaríamos las normas de convivencia y cumpliríamos con nuestros compromisos.
  • Seríamos acogedores. Nos interesaríamos sobre costumbres y formas de vida distintas a las nuestras para aprender de lo positivo que nos ofrece.
  • Seríamos tolerantes. Aceptaríamos lo que piensan y sientan los demás, lo compartamos o no.
  • Seríamos empáticos. Nos pondríamos en la piel de los demás para entender lo que sienten. Sabiendo que somos diferentes, nos daríamos cuenta de nuestras similitudes, y trataríamos de prestar nuestra ayuda y colaboración.

¿Qué es lo que quiero que hagas por mí? Quererte tú, que ya me ocuparé de quererme yo, para que ambos podamos unir nuestras vidas y enriquecerlas mutuamente.

 

Quizás te interese también …

Comentarios

1 Comentario

  1. efira

    Pues sí, Mari Carmen, tenemos que respetarnos a nosotros/as mismos/as y desde luego dejar margen a los demás para que se desarrollen con libertad (siempre con respeto mutuo). Los años, afortunadamente, también ayudan, se va ganando en seguridad, nos aceptamos tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes, y aprendemos a aceptar a los demás igualmente. También sabemos nuestros límites y los que deseamos tengan los demás, sabemos en lo que podemos ceder y en lo que no, lo que es importante para nosotros/as y lo que no es tanto. Las relaciones se viven con más calma y con mayor claridad, sabiendo cada uno/a lo que puede esperar del otro/a y desde luego conociendo muy bien los límites de cada uno/a. Todo resulta mucho más fácil y por lo tanto mucho más placentero.
    Un saludo, Mari Carmen.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica de privacidad en comentarios
Responsable:
Maria del Carmen Camacho Gil
Finalidad:
gestionar y moderar comentarios
Legitimación:
consentimiento del interesado
Destinatarios:
No se ceden datos a terceros, salvo obligación legal. Encargados de Tratamiento fuera de la UE, acogidos a “Privacy Shield”
Derechos:
Acceder, rectificar y suprimir los datos y otros derechos, según se detalla en información adicional. Enviar email a: info@mamen.test
Información Adicional:
Puede encontrar información más detallada sobre nuestra política de privacidad aquí