¿SABES VIVIR LA VIDA CON SENTIDO?

file5671267565262       “Un discípulo preguntó a su instructor:

– Maestro, quiero saber lo que más le sorprende de los seres humanos.

Su maestro contestó:
– Piensan siempre al contrario.

Y sigue el maestro:
– Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida.
– Pierden la salud para tener dinero y después pierden el dinero para tener salud.
– Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro.
– Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido”.

 Cuento aportado por contarcuentos.com

Así es, ¡parecemos “nuevos”! Somos los únicos animales racionales que sabemos que moriremos algún día, y eso no parece darnos ventaja, cuando perpetuamos malos hábitos como:  

  • Estar todo el día lamentándonos de nuestra suerte sin hacer nada a cambio.
  • Guardar siempre, esperando una mejor ocasión…
  • Posponer la felicidad al ligarla a una persona u objeto: “Cuando venda mi casa”, “cuando encuentre trabajo”, “cuándo los hijos se hagan grandes”, “cuando me jubile”,…
  • Privarnos de tiempo para nosotros, para nuestro disfrute, porque hay que trabajar para pagar lo que hemos adquirido y no disfrutamos porque tenemos que pagarlo a base de trabajar.
  • Preocuparnos por cosas que no dependen de nosotros, eso “no tiene descanso”, siempre hay alguien por quien preocuparse y por quienes sentir que no tenemos derecho a ser felices porque seríamos egoístas, etc.

Si supieras que vas a morir la próxima semana ¿con quién te apetecería pasar la mayor parte de tu tiempo, es decir, tu vida? Espero que tengas un ramillete de personas a las que quieras y que te quieran porque según los expertos, es uno de los más fiables índices de felicidad.

 

Ben-Shahar,  profesor de Harvard y autor de varios libros éxitos de venta, opina que la felicidad es un estado mental  que tiene que ver con nuestro estado de ánimo, más que con nuestro estatus o con nuestros recursos económicos. De hecho, haberle dado un sentido a nuestra vida, es el mejor modo de aferrarnos a ella y saber encauzarla.

¿Qué conceptos erróneos giran en torno al camino de la felicidad?

«Una vez que conozco las herramientas para ser feliz, entonces va a funcionar como por arte de magia». La felicidad es un camino, no una meta.

«Si me pongo contento y satisfecho con lo que tengo, voy a perder mi motivación para lograr más». La felicidad da energía, no la quita.

“La felicidad es opcional. Si quiero estar deprimido, tengo derecho a hacerlo”. ¿Dónde está el derecho de los demás para no tener que aguantar tu infelicidad?

 ¿Te ves representado en alguno de ellos?

Deja de correr, y dedícate un tiempo para ti, para ser consciente de las cosas que te hacen sentir bien, de lo prioritario en tu vida.

Sé agradecido por todos tus privilegios día tras día, pasa tiempo con personas que quieras y que te quieran.

Sé feliz, sin esperar a merecerlo, todos nacemos con ese derecho, y probablemente con esa única obligación.

¿Cuál crees que sería el comportamiento de alguien que se siente feliz y satisfecho con su vida?, ¿crees que las personas que cometen horrores, corrupciones, injusticias, … buscaban felicidad en sus actos?, ¿qué clase de felicidad es esa?

¿Crees que la crisis impide objetivamente nuestra felicidad? A lo mejor comenzamos a serlo más aún.  Según los índices del “Planeta Feliz”, que mide la correlación de tres variables, la expectativa promedio de vida, la percepción subjetiva de felicidad y la huella ecológica, los países más felices, siempre resultan ser países con bajos niveles de desarrollo, altos índices de desempleo y de corrupción.

Sea como fuere, ¡que nadie nos quite el derecho a ser felices! Es todo cuanto nos vamos a llevar.

RE-MUÉVETE… ¿QUÉ PODER OTORGAS A TUS EMOCIONES?

“Re-MUÉVETE: el poder de las emociones”, ha sido el título bajo el cual he representado a Intertiempo, en el acto celebrado esta semana, por la Concejalía de la Mujer de Rivas Vaciamadrid, contra la violencia de género.

Y es que el mundo de las emociones, las percepciones y los pensamientos, están en el centro mismo del modo de proceder de las personas, sean hombres o mujeres.

A medida que el ser humano se fue civilizando, estableció códigos de conducta basados en el recato a la hora de expresar las emociones. No está bien visto emocionalmente perder el control: gritando, llorando, temblando de pánico, mostrando vergüenza o inseguridad. A veces incluso, relacionamos profesionalidad o el nivel cultural con “no perder nunca la compostura”.

En el transcurso de la historia, la contención emocional no fue exigida de igual manera a hombres que a mujeres.

Tradicionalmente, al hombre se le ha permitido mostrar más abiertamente la ira, y a las mujeres el amor y el miedo.
Por eso, en el mundo del trabajo especialmente, si él grita o “da un puñetazo en la mesa”, se dice que tiene “carácter”; si eso mismo lo hace una mujer, se dice de ella que es una “histérica, una persona vulgar o sin modales”

Si una pareja joven con hijos se queda en paro, él tendrá mayor presión social ante el desempleo que ella. Si el hombre se queda en casa con los hijos para que ella trabaje, será “sospechoso” de ser un vago o de estar aprovechándose de la mujer, cosa que más raramente se interpreta en sentido contrario, ya que es percibido como “normal” que la madre por amor a sus hijos y a su familia sea la que aproveche esta circunstancia para pasar más tiempo ocupándose directa y personalmente de ellos.

Las emociones básicas: ira, miedo, sorpresa, asco, tristeza y alegría son propias de los hombres y de las mujeres en todas las culturas. Aceptar que todos los seres humanos tenemos las mismas emociones, que necesitamos darle “espacio” a esas emociones (es decir, darnos permiso para sentirlas sin culpa) y que debemos aprender a gestionarlas (que no reprimirlas) para alcanzar nuestro máximo potencial, es sano.

Cuando nos negamos el derecho a sentir, el cuerpo establece mecanismos para darles una salida indirecta a esas emociones, que se tornan peligrosas para nuestro bienestar psíquico y para el de los que nos rodean.

Por ejemplo, una mujer que sienta ira, se sentirá mal después de manifestarla. Se nos ha inculcado durante siglos que la mujer está hecha para amar y para que la amen, está abnegada al sacrificio por el bien de la familia, y su lugar está en roles relacionados con el cuidado y la atención a las necesidades de los demás. ¿Qué hace entonces la mujer con su ira? Posibles opciones:
• Reprime su expresión y la vuelca sobre sí misma, con lo cual padece de depresiones y otros trastornos como por ejemplo problemas con la alimentación, etc.
• La expresa de forma indirecta a quien considera su agresor (a quien culpa de su ira), ¿cómo? Por ejemplo: rechazando sexualmente a su pareja, poniéndole a los hijos en contra o rechazando a sus familiares.

Un hombre, se sentirá especialmente incómodo con emociones propias de miedo o inseguridad. Su rol social le “obliga” a saber encarar los conflictos de forma lógica y resolutiva, protegerá y dará seguridad a su familia. Su hombría, y por tanto su autoestima social se ve en peligro cuando se siente cuestionado, por ejemplo:

Él advierte a su mujer de los peligros, si ella no le hace caso, lo interpreta como que quiere llevarle la contraria o desafiarle. Si ella le da un consejo o le dice lo que debe hacer, él siente que ella no tiene suficiente confianza en su criterio y se enfada.

La empatía, ponerse en el lugar del otro, se ve favorecida en tanto en cuanto compartamos espacios y tareas comunes, dentro y fuera del hogar. En este, como en tantas otras cuestiones de la vida, la respuesta es la cooperación al desarrollo del otro, y no la competencia entre nosotros mismos.

La discriminación por cuestión de género, y la violencia física y psíquica ejercida dentro de la pareja por motivos educacionales, terminará cuando hombres y mujeres, juntos, abordemos esta cuestión como un problema de todos y no sólo de las victimas.

¡¡No te quedes indiferente, re-muévete!! Te necesitamos.

VIVE HOY, VIVE BIEN, VIVE SIEMPRE, CON TU CUERPO Y TU MENTE

¿Realmente estar angustiado, triste y con miedo, son sentimientos que te sirven para avanzar?
Es inevitable, humano y signo de salud, tener diversidad de emociones. Una vez que éstas nos avisan de los peligros y nos inspiran para adoptar cambios y tomar decisiones, hay que evitar que se queden a vivir con nosotros.

¿Es lo mismo ser que estar? Estar triste, no es lo mismo que ser un triste. Al igual que estar nervioso no es lo mismo que ser un “atacado de la vida”. Ten presente lo que quieres ser para que no tengas el vicio de estar constantemente, donde el mal humor o las circunstancias te lleven.

Vigila tus pensamientos, se convierten en palabras; vigila tus palabras, se convierten en acciones; vigila tus acciones, se convierten en hábitos; vigila tus hábitos, se convierten en carácter; vigila tu carácter, se convierte en tu destino
Frank Outlaw

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