¿Eres feliz?

¿Quién no ha querido tener algo de lo que carece? ser más guapo, más listo, más fuerte, más rico, más valiente… Y es que desear y admirar a otros es humano y normal, la cuestión es ¿por qué deseamos tener esas cosas? Probablemente porque asociamos tenerlo a ser más felices.

Cuando carecer de esas cualidades nos conduce a una desesperante tristeza, nos genera asco hacia nosotros mismos o rabia hacia los que sí poseen dichas cualidades, hablamos de complejos o envidias.

Pero volvamos al origen del argumento, “ser otro” me hace más feliz. ¿Te imaginas que sentirías si tu padre o tu madre te dijeran que desearían tener el hijo o hija de otra persona en tu lugar? Me supone imaginarlo una experiencia  desoladora, cruel e incluso gratuita porque es algo que no va a poder ser.

Algunas personas han tenido la desgracia de ser repudiados por sus progenitores, pero muchas otras que no hemos vivido esa situación, hemos podido experimentar un dolor similar al odiar quienes somos al menos en lo concerniente a alguno de nuestros roles.

¿Y si además quisiéramos ser alguien que ni siquiera existe? Entonces la desgracia está servida, que se lo digan a las personas que padecen trastornos de la alimentación o aquellas que sufren interminables operaciones quirúrgicas con las que nunca están del todo satisfechas.

Si la felicidad dependiera de una sola cualidad, “la venderían en tarritos”, pero la felicidad entendida como emoción que se produce en un ser vivo cuando cree haber alcanzado una meta deseada, no puede sino disfrutarse a ratitos a lo largo de nuestras vidas.

La naturaleza es sabia, y afortunadamente es así para que a lo largo de nuestra vida no dejemos de perseguir nuevas metas y objetivos que nos permitan crecer y evolucionar como especie.

Estamos programados entonces para buscar la felicidad, allí donde se encuentre, real o ficticia, y esa búsqueda tiene un peaje (horas de dedicación, riesgos, renuncias,…)

Científicos y pensadores coinciden en que la felicidad tiene dos caras, por lo tanto sólo se entiende la felicidad si se contrapone a la infelicidad, al igual que no se entiende la verdad sin la falsedad, ni la bondad sin la maldad. ¿Estamos condenados pues a ser infelices para ser felices? Yo no diría tanto, pero si debemos sentirnos carentes para tener motivos de búsqueda y alcanzar cotas más altas de felicidad.

Por definición no podemos aspirar a la felicidad continua, llegar a esa deducción es una razón importante para no atribuirnos falsos problemas en nuestra vida. No podemos estar felices todo el tiempo, y eso no supone ningún problema. Nadie lo es.

¿A qué se refieren entonces las personas que dicen haber alcanzado la felicidad continua en sus vidas?  probablemente a una valoración general positiva de lo que son, de lo que viven y de lo que esperan, seguramente se refieren a tener bienestar.

Bienestar es el no padecimiento, es la salud y la energía suficiente para pasarlo bien. Superarnos a nosotros mismos para no conformarnos con una vida plana de bienestar y alcanzar momentos de felicidad es estupendo; sin embargo sentirnos constantemente desgraciados mientras no se alcanzan esas metas es producto de una actitud perfeccionista o de extrema exigencia que no nos dará mayores cuotas de bienestar ni será garantía de felicidad futura, pues estaremos condenados a la búsqueda sin descanso de la felicidad eterna, una falacia.

¿Te das permiso para celebrar?, ¿te permites disfrutar de lo alcanzado por un periodo de tiempo suficiente?, ¿aterrizas y pones fecha a tus deseos para convertirlos en objetivos? , ¿pones condiciones a tu existencia? ¿sabes qué es lo que deseas y necesitas en tu vida para tener felicidad?

Permíteme decirte que escribir este artículo y saber que lo estoy compartiendo contigo me ha generado una gran dosis de felicidad. Porque la felicidad no te llega, se decide, se busca , se trabaja, se comparte y se celebra.

Gracias por leerlo.

¡BORRÓN Y CUENTA NUEVA!

“Hacer borrón y cuenta nueva” significa olvidar deudas, errores cometidos por otras personas, enfados, etc., y continuar como si nunca hubiesen existido.

Que difícil se hace olvidar el borrón cuando la letra se escribe con demasiado ímpetu, borramos superficialmente o no disponemos de las mejores herramientas para recuperar la pureza de la página no estrenada.

Si te dijera que no merece la pena seguir sufriendo por aquello que ya pasó, quizás me contestes:
“No me comprendes, no me entiendes, tú no sabes por lo que estoy pasando, para ti es fácil decir que lo olvide…” y muy probablemente tengas razón.

Hacer borrón y cuenta nueva lleva su tiempo. Las heridas abiertas escuecen y llevan su proceso de curación pero, por doloroso que sea, cerrarlas en falso puede ser aún peor.

Continúa leyendo ¡BORRÓN Y CUENTA NUEVA!

LAME TUS HERIDAS Y PROSIGUE CAMINO

Si te empujo, te muevo.

Si te apuñalo, te hiero.

Si te hablo duramente ¿te lastimo? Depende del poder que tú me des a mi.

Si te sientes mal por mis palabras, eres tú quien me das permiso para causarte ese dolor.

Que yo te llame “inculto”, “fracasado”o “egoista”, no te convierte en tal. Ser inculto es mucho más que no saber responder a una pregunta. Cometer un error no te convierte en fracasado; y que a veces, consideres que tienes derecho en ser el primero en recibir, no te transforma en un ser egoista.

A veces, los demás también se equivocan en sus apreciaciones, ¿por qué va a ser más importante su opinión que la tuya?

A veces, un hecho o incluso varios, no te convierten en alguien distinto. Puedes coger una borrachera y no ser un borracho.

A veces, los demás tratan de convencerte de que eres inferior a ellos sólo para sentirse superiores a ti.

A veces, lanzamos palabras duras como respuesta a un ego lastimado e incluso a un deseo de ajustar cuentas pendientes.

Y también a veces, esas palabras hirientes, están cargadas de verdad, de información útil y valiosa en algún porcentaje, y te permitirá ser mejor si te quedas con el fondo y no con la forma (difícil ¿verdad?)

A mayor confianza en ti mismo, más autoestima y paz interior, mayor probabilidad de que seas una persona receptiva a las críticas, que sepas relativizar las mismas y puedas aceptar aquello que crees te aporta en tu desarrollo personal (rechazando con entereza aquello que no habla de ti sino de quien las emite).

Abraza el error pues te permite aprender.

Abraza la duda, pues te hace reflexionar.

Abraza el dolor, puesto que te avisa de aquello que es importante conservar para ti.

Si necesitas consuelo, acude a aquel que te quiere incondicionalmente para que te consuele y te mime.

Y si eres tú , tu mejor amigo ¡qué suerte tienes! Lameras tus heridas y proseguirás camino.

levantarse

GESTIÓN EMOCIONAL: VERGÜENZA VS. ORGULLO (9/9)

9º FRENO: LA VERGÜENZA

Las personas que ven con desconfianza la profesión de comercial, y llegan a ella con un sentimiento de derrota (“para lo que hemos quedado”, “no hay otra cosa”, “no me cogerían en ningún otro sitio”, etc.) no van a tener buenos resultados y saldrán aún más debilitados de esta experiencia.

También aquellos que después de desarrollar durante un tiempo esta actividad profesional no ven mejoría, es decir, se ven en un punto de partida similar al de los comerciales noveles (por economía, por resultados, etc.)

EMOCIÓN PALANCA: EL ORGULLO

La profesión de comercial es una de las profesiones más completas que existen. Pocas profesiones permiten un desarrollo del ser humano de forma tan espléndida.

La profesión de comercial exige de nosotros habilidades sociales y de comunicación, conocimientos técnicos, gestión de nuestro tiempo, fortaleza mental y muchas otras habilidades empresariales. Habilidades que llevadas a la vida personal también son fuente de gran satisfacción.

Continúa leyendo GESTIÓN EMOCIONAL: VERGÜENZA VS. ORGULLO (9/9)

GESTIÓN EMOCIONAL: SOLEDAD VS. AFÁN POR COMPARTIR (8/9)

8º FRENO: SOLEDAD

El sentimiento de soledad es una experiencia común en las personas que trabajan gran parte del tiempo de forma individual. El comercial de “venta directa” hace muchos km. Sólo en su coche y si su producto no es de frecuente reposición, puede sentir cierto grado de soledad por afrontar en su trabajo caras “desconocidas” demasiado a menudo.

El comercial que además, vive en su casa sin el apoyo de una familia que lo alienta y lo anima; o aquel que no ha conseguido pertenecer a un grupo de profesionales que le ofrecen el calor de la amistad o el compañerismo, sin duda tienen más “papeletas” para sentirse solo.

Una persona puede estar rodeada de gente y sentirse sola. Es por ello que hemos de diferenciar la soledad física de la mental. Y también la soledad elegida de la impuesta.

Continúa leyendo GESTIÓN EMOCIONAL: SOLEDAD VS. AFÁN POR COMPARTIR (8/9)

GESTIÓN EMOCIONAL: LA PERDIDA DE CONTROL VS. DISCIPLINA (6/9)

6º FRENO: LA PÉRDIDA DE CONTROL

A nivel de condiciones laborales básicas, la diferencia entre trabajar por cuenta ajena (en plantilla) o por cuenta propia (autónomo), es la ausencia de un contrato que te asegure un mínimo a percibir independiente de tus resultados laborales.

Trabajar por contrato exige: Disciplina y vida metódica. Horarios y sueldo rígido (a no ser que se perciba un porcentaje “variable”), así como funciones asignadas por un superior que dirige tu actividad laboral.

Trabajar como autónomo exige: Autogestión personal y automotivación. Eres tu propio jefe o jefa, eso significa que tu salario sale de la actividad laboral que desarrollas, eso significa mayor flexibilidad, no tienes ni horarios ni sueldo rígido. Tú decides cuánto, cómo y de qué forma quieres plantearte el desarrollo de tu actividad laboral en función de tus necesidades. Tienes la oportunidad de variar tu salario mes tras mes y no tienes un tope estipulado.

En “buenas rachas”, cuando la actividad laboral da frutos, el comercial siente gran alegría por trabajar de forma autónoma, se siente libre y dichoso, pues asocia de forma directa su salario con su capacidad para generar riqueza. Cuando las circunstancias del Mercado o su propia capacidad se ven mermadas, se desmonta el sentimiento de control sobre su vida y sobreviene la indefensión o el sentimiento de falta de control.

Cuando una persona experimenta falta de control, deja de actuar, “¿para qué voy a actuar si no dependen los resultados de mi actuación?” Y entonces nos “abandonamos” y esperamos que alguien nos rescate de la situación de forma pasiva.

La realidad es que cuantas más cosas dejes de hacer, cuanto más cambies tus hábitos, menos sensación de control tendrás.

Continúa leyendo GESTIÓN EMOCIONAL: LA PERDIDA DE CONTROL VS. DISCIPLINA (6/9)

GESTIÓN EMOCIONAL: DESESPERANZA VS. PACIENCIA Y ACCIÓN (5/9)

5º FRENO: LA DESESPERANZA

Generalmente, las personas se sentirán más expectantes en los inicios de su nueva actividad profesional. Si no obtiene los resultados que espera dentro de sus expectativas aparecerán sentimientos de desesperanza y los pensamientos de que nunca podrán conseguir sus objetivos.

En general, las personas somos impacientes. Desde niños tenemos que aprender, y pobre del que no lo aprenda, a esperar, a perseverar, a esforzarnos y luchar por conseguir nuestras metas.

Las cosas no son ahora o nunca, si bien es cierto que cuando deseamos algo con mucha intensidad cualquier espera se hace “eterna”.

EMOCIÓNES PALANCA: PACIENCIA Y ACCIÓN

Dicen que “no hay mal que 100 años dure”, lo que desde luego no hay es “cuerpo que lo aguante”.

Continúa leyendo GESTIÓN EMOCIONAL: DESESPERANZA VS. PACIENCIA Y ACCIÓN (5/9)

GESTIÓN EMOCIONAL: CULPABILIZACIÓN VS. TOLERANCIA (parte 2/9)

2º FRENO: LA CULPABILIZACIÓN

Es fácil culpar a otros de las circunstancias en las que te encuentras: La gente, la empresa, la crisis, la sociedad, mi pareja…

Nos sentimos víctimas, presos de una situación que no deseamos e indefensos ante los mecanismos de solución. “La gente tiene que cambiar”, “el gobierno tiene que…”, “la empresa debe de…”,  “mi pareja me apoyaría si…”

culpa tolerancia

Pensar que los problemas que tengo son por culpa de otros me lleva a experimentar sentimientos de rabia e indefensión que me pueden llevar a la inactividad, es decir a no trabajar, a no poder hacer nada para salir de la situación, ya que no siento que dependa de mí la solución. 

Los grandes triunfadores de la historia de la humanidad han basado sus esfuerzos en lo que depende de ellos mismos. Y es a través de uno mismo como se cambia la Historia. Sólo los que esperan desesperan, y se quedan por el camino.

EMOCIÓN PALANCA: LA TOLERANCIA

“Todos cometemos errores”, “alguna vez no hemos estado a la altura de las circunstancias”, “detrás de buenas intenciones se han cometido muchas injusticias”, “yo me equivoco, los demás también y eso no los convierte en malas personas”

Es más cómodo sentir rabia hacia los demás que hacia nosotros mismos, pero a la larga es peor porque me alarga los periodos de insatisfacción, me hace sentir desconfianza y soledad. El ser humano no ha nacido para estar sólo. Siempre merece la pena probar de nuevo y dar otra oportunidad. Si te caíste y te has levantado, quiere decir que puedes hacerlo, no le tengas miedo entonces a recibir otra decepción.

Lo bueno y lo malo coexiste, si escojo evitar lo malo, impido disfrutar de lo bueno y finalmente me vuelvo a quedar con lo malo ¿no es ridículo?

Los sentimientos de culpabilización pueden superarse si soy capaz de repartir la responsabilidad entre lo que depende de mí, de otros y del puro azar, y a continuación me centro y me obligo a centrarme exclusivamente en lo que depende de mi para aumentar mis posibilidades de éxito.

“Para obtener resultados diferentes debo empezar por hacer cosas diferentes”, “sólo soy responsable de mi”, “en lo que depende de mí ¿qué puedo hacer para conseguir mis objetivos?”

¡QUIERO UNA VIDA SIN PROBLEMAS! ¿ACASO PUEDES ELEGIR?

Coach: ¿Qué sería de tu vida sin problemas de ninguna clase?

Coachee: “¡¡Una gozada!! ¿Dónde tengo que firmar para que me den una vida así? Yo quiero, quiero…sí, sí, ahora mismo, quiero una vida sin ningún tipo de problemas”.

Coach: ¿Querrías eso mismo para tus hijos?

Coachee: “Sí, sí, una vida estupenda y satisfactoria para ellos, sin dolor, sin preocupaciones, sin amargura, ¿dónde hay que firmar?”

Coach: ¿Cuándo he dicho yo que es lo mismo tener una vida sin problemas con una vida satisfactoria?

Coachee: Se supone que si tienes una vida sin problemas, será satisfactoria ¿o no?

Coach: ¿Supones o estás seguro de qué es así?

¿Revisamos tus creencias?

revisate

Tus creencias están condicionando tu vida presente. ¿Qué consecuencias tiene asociar problemas con infelicidad?

          – Si tengo un problema de algún tipo quiere decir que tengo una preocupación y eso me impide ser feliz.

         –  Si alguien que quiero tiene un problema, significa que a mí me afecta, luego yo tampoco puedo ser feliz.

          – Si en el mundo existen los problemas, el mundo no es un lugar para poder ser feliz.

¿Y si los problemas fueran simplemente circunstancias naturales e inevitables de la vida que nos permiten conocernos?

– Si tengo un problema, tengo la oportunidad de conocer el alcance de mis habilidades actuales para hacerlo frente, me da información sobre mí mismo, y sobre los demás, sobre lo que soy y sobre mi potencia

– Si alguien que quiero tiene un problema, le da la oportunidad de conocerse también, y del mismo modo a mí, en relación a lo que me hace pensar y sentir esa situación.

  Si en el mundo existen los problemas, nos da la oportunidad de conocer la capacidad humana para permitir que existan, se mantengan o desaparezcan como tales.

¿Es el autoconocimiento sufrimiento?… ¿Por qué habría de serlo?

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” (Gautama Buda)

La persona que se conoce a sí misma, disfruta de algunas ventajas:

         –  Conoce sus puntos fuertes y débiles.

          – Puede utilizar estrategias o planes de acción para conseguir sus propósitos porque sabe el alcance de sus posibilidades.

          – Puesto que se descubre mejorando, sabe que ni él mismo sabe de lo que puede llegar a ser capaz.

          – Piensa:

o   “Si no sé de qué puedo ser capaz, puedo intentarlo”

o   “Si puedo intentarlo, puedo lograrlo”

o   “Si lo logro, siento orgullo de mí mismo. Me doy cuenta de que esto no es el final, es el principio de muchos otros logros.” 

          – Su autoconfianza crece con su autoconocimiento y autoestima.

¿De qué serías capaz si tuvieras mayor autoconfianza? ¿Podrías llegar a esa autoconfianza sin haber tenido nunca problemas?

¿Es la satisfacción una sensación relacionada con la necesidad cubierta o con la no necesidad?

¿Puede existir placer sin necesidad?

¿Quieres una vida sin problemas? Eso no es posible.

Ya que los tienes… vívelos de otro modo. Los problemas son naturales, inevitables, necesarios y muy posiblemente la entrada para muchas satisfacciones que te esperan en la vida.

Saludos.

DIEZ TRUCOS INFALIBLES PARA CARGARNOS LA ILUSIÓN POR LA NAVIDAD.

Imagen

“Las Navidades son para los niños” es una creencia muy extendida entre la población.

Las vacaciones, la inocencia, los festejos, la ilusión por los regalos, las tradiciones típicas de estas fechas, los adornos, las reuniones familiares, los caprichos, etc.  conquistan el corazón de los más pequeños.

Los mayores sin embargo, tenemos 10 trucos infalibles para cargarnos la ilusión de las Navidades:

1.- Olvidarnos de darle un sentido positivo a la Navidad. No hay otra época del año, donde tanta gente se desee felicidad entre sí. El nacimiento de un niño, Jesús para los creyentes, es el símbolo de la esperanza para la Humanidad. La palabra «Navidad» viene del latín «Nativitate», que significa:
Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti
Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti».

2.- Estar triste por los que ya no están, en lugar de estar feliz por los que quedan y los que van llegando a nuestras vidas;  aquellos que hacen crecer la familia y el grupo de amigos.

3.- Estar agobiado por las compras y las comidas, en lugar de disfrutar utilizando la creatividad y el juego para sorprender. Nuevas recetas, adornos, frases para felicitar, …

4.- Compararnos y tener envidia de lo que hacen otros: viajar, salir de fiesta, sus regalos, sus atuendos, etc.  Recuerda que la perfección no existe para nadie, y todos tenemos algo de lo que sentirnos orgullosos.

5.- Estar hipersensible a cualquier comentario. Son fechas de convivencia, como tal es lógico que haya “campos de minas”, temas que son mejor no tocar para evitarnos disgustos en la mesa (política, religión, salud, homosexualidad, aborto, toros, …) ¿Por qué empeñarse en que todos tengamos que pensar o sentir igual? Practicar la tolerancia es un buen ejercicio.

6.- Magnificar lo que lleva años siendo igual. Los recuerdos de tu infancia, tus complejos físicos, el carácter de tu cuñado, la obsesión por las fotos de tu hermana,… los vives como si tuvieran que sorprenderte.  No darle vueltas a la cabeza, aceptar y querer pasarlo bien es clave.

7.- Abusar de todo. Comer, beber, gastar… en exceso. No descansar lo suficiente, perder el control en cenas de empresa o con la familia política hablando de más o con conductas poco adecuadas. No te arruines la vida, no juegues con tu salud y con tus relaciones.

8.- Tomar decisiones arriesgadas sin pensar demasiado en su oportunidad y consecuencias. Es habitual que nos planteemos mejoras para el nuevo año, y nos apuntemos a academias, a gimnasios y otras cosas para las que habitualmente no tenemos fuerza de voluntad. Si te comprometes, haces un pago anual, etc. puede que te arrepientas pasada la euforia navideña.

9.- Hacer “filtraje negativo” de lo que ha supuesto el año. Eso quiere decir, que buscamos activamente aquello que confirma nuestras creencias. Si se trata de ver que “por fin” acaba el año, es porque hacemos una selección esmerada de lamentos, filtramos la realidad y nos quedamos con lo malo. Si el pesimismo te puede, y quieres hacer un balance objetivo del año que dejamos atrás, prueba a hacer tres columnas: hechos positivos, hechos negativos y valoración real del año en base a las evidencias.

10. Sentir pena porque acaba un buen año. Acostúmbrate a cerrar etapas para poder vivir con ilusión todas las experiencias que nos depara el tiempo presente y futuro.

Si aún no te has cargado la Navidad, felicidades, y si ya lo has hecho…nunca es tarde para aprender. Si te resistes, te recuerdo que estas fiestas se dan una vez al año “¿prefieres tener razón o ser feliz?”