«AGOSTEANDO»: ¡NECESITO DESCANSAR Y DIVERTIRME!

De nuevo el mes de agosto llega para permitir (a unos) y estimular (a otros) el cambio de rutinas.

Las vacaciones nos permiten:

– Flexibilizar los horarios.

– Darnos pequeños caprichos.

– Recuperar hobbies.

– Relacionarnos más con otras personas.

– Descubrir nuestra piel y aumentar el contacto con ella.

– Conocer sitios nuevos.

– Vaguear y ocupar el tiempo con tareas improductivas.

– Poner al día tareas pendientes.

– Reflexionar sobre el ritmo que llevamos durante el año.

Las vacaciones son tan deseadas que solemos planear anticipadamente qué hacer con ellas, así por ejemplo decidimos: «¡Cuándo lleguen las vacaciones pienso hacer…! (deporte, actividades de ocio, etc.)- Y de nuevo, al acabar las mismas, nos hacemos planteamientos de mejora: ¿A partir de septiembre …! (comenzaré un curso, mandaré CV, haré dieta, etc.)

Las vacaciones suponen un tiempo «para nosotros», para nuestro descanso y disfrute, aunque en ocasiones, el cambio de rutinas y la dificultad para desconectar nos impiden aprovecharlas al máximo.

¿Nunca te has sorprendido de mal humor, nervioso o irritable en tus primeros días de descanso?

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¿CÓMO SERÍA MI VIDA SI ME QUISIERA MÁS?

¿Te reconoces en alguna de estas frases?

“Mis hijos, no me ayudan en casa. Vivo para ellos”.

“Mi jefe me habla a gritos”.

“Siempre me toca poner la casa y el coche para todos los encuentros familiares”.

“Mi pareja siempre me compara con otros/as mejores que yo”.

¿Alguna vez has pensado que los demás tienen más derecho a ser respetados que tú? Porque con ese tipo de situaciones parece que así fuera.

La dignidad es el valor que tiene cada ser humano, independientemente de su situación económica, social y cultural, así como de sus creencias o su forma de pensar.

La dignidad es por tanto universal. Eres un ser único. Tienes la obligación y el derecho de cuidar tu dignidad personal, y de amarte y respetarte a ti mismo.

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¿SABES VIVIR LA VIDA CON SENTIDO?

file5671267565262       “Un discípulo preguntó a su instructor:

– Maestro, quiero saber lo que más le sorprende de los seres humanos.

Su maestro contestó:
– Piensan siempre al contrario.

Y sigue el maestro:
– Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida.
– Pierden la salud para tener dinero y después pierden el dinero para tener salud.
– Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro.
– Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido”.

 Cuento aportado por contarcuentos.com

Así es, ¡parecemos “nuevos”! Somos los únicos animales racionales que sabemos que moriremos algún día, y eso no parece darnos ventaja, cuando perpetuamos malos hábitos como:  

  • Estar todo el día lamentándonos de nuestra suerte sin hacer nada a cambio.
  • Guardar siempre, esperando una mejor ocasión…
  • Posponer la felicidad al ligarla a una persona u objeto: “Cuando venda mi casa”, “cuando encuentre trabajo”, “cuándo los hijos se hagan grandes”, “cuando me jubile”,…
  • Privarnos de tiempo para nosotros, para nuestro disfrute, porque hay que trabajar para pagar lo que hemos adquirido y no disfrutamos porque tenemos que pagarlo a base de trabajar.
  • Preocuparnos por cosas que no dependen de nosotros, eso “no tiene descanso”, siempre hay alguien por quien preocuparse y por quienes sentir que no tenemos derecho a ser felices porque seríamos egoístas, etc.

Si supieras que vas a morir la próxima semana ¿con quién te apetecería pasar la mayor parte de tu tiempo, es decir, tu vida? Espero que tengas un ramillete de personas a las que quieras y que te quieran porque según los expertos, es uno de los más fiables índices de felicidad.

 

Ben-Shahar,  profesor de Harvard y autor de varios libros éxitos de venta, opina que la felicidad es un estado mental  que tiene que ver con nuestro estado de ánimo, más que con nuestro estatus o con nuestros recursos económicos. De hecho, haberle dado un sentido a nuestra vida, es el mejor modo de aferrarnos a ella y saber encauzarla.

¿Qué conceptos erróneos giran en torno al camino de la felicidad?

«Una vez que conozco las herramientas para ser feliz, entonces va a funcionar como por arte de magia». La felicidad es un camino, no una meta.

«Si me pongo contento y satisfecho con lo que tengo, voy a perder mi motivación para lograr más». La felicidad da energía, no la quita.

“La felicidad es opcional. Si quiero estar deprimido, tengo derecho a hacerlo”. ¿Dónde está el derecho de los demás para no tener que aguantar tu infelicidad?

 ¿Te ves representado en alguno de ellos?

Deja de correr, y dedícate un tiempo para ti, para ser consciente de las cosas que te hacen sentir bien, de lo prioritario en tu vida.

Sé agradecido por todos tus privilegios día tras día, pasa tiempo con personas que quieras y que te quieran.

Sé feliz, sin esperar a merecerlo, todos nacemos con ese derecho, y probablemente con esa única obligación.

¿Cuál crees que sería el comportamiento de alguien que se siente feliz y satisfecho con su vida?, ¿crees que las personas que cometen horrores, corrupciones, injusticias, … buscaban felicidad en sus actos?, ¿qué clase de felicidad es esa?

¿Crees que la crisis impide objetivamente nuestra felicidad? A lo mejor comenzamos a serlo más aún.  Según los índices del “Planeta Feliz”, que mide la correlación de tres variables, la expectativa promedio de vida, la percepción subjetiva de felicidad y la huella ecológica, los países más felices, siempre resultan ser países con bajos niveles de desarrollo, altos índices de desempleo y de corrupción.

Sea como fuere, ¡que nadie nos quite el derecho a ser felices! Es todo cuanto nos vamos a llevar.

¡NO TE VEO, PERO TE HUELO!

Esta mañana me di cuenta de que el arenero de mi gato olía mal. Llevaba varios días sin cambiarla. Quise pensar que una semana de mucho trabajo me excusaba.

¿Qué hubiera sucedido de haber tenido el arenero en el salón y no en la galería? Probablemente me habría percatado antes de que convenía cambiarla, e incluso me hubiera molestado más al olfato o a la vista.

Reflexionando sobre este dato, me di cuenta de más similitudes.

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¿TE DEJAS QUERER?

¡Eh, tú!

¿Qué te pasa que no terminas de aceptar el afecto de los demás?

Quizás pienses:

          Que no lo necesitas

          Que no lo mereces

          Que no es sincero

          Que te hace vulnerable

          Te asusta lo que sientes

          Te hace sentir incómodo porque no estás acostumbrado

          Tienes miedo de que te guste y luego no puedas pasar sin ello, etc.

La lucha interna suele estar en dos frentes: contra los sentimientos de uno mismo y contra los de la otra persona.

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QUIERO ESTAR SOLA

“Quiero estar sola”,… ¿por qué?

La razón de querer estar sola puede ser  por diferentes motivos: necesito pensar, necesito tranquilizarme, necesito esconderme, necesito descansar, necesito resolver algo por mí misma, estoy esperando a alguien y no quiero que me encuentre contigo, no me gusta relacionarme con la gente y estoy más a gusto sola, etc.

Lo que el otro escucha puede coincidir o no con mi intención, mi interlocutor tiene sus propias circunstancias, manías, preferencias, valores y experiencias, y puede escuchar cosas como: me caes mal, no te soporto, no quiero que me ayudes, no te necesito, quiero intimidad, etc.

¿Defiendo mi derecho a la soledad?

¿Respetamos la necesidad de los otros de estar solos?

¿Vivimos como una ofensa el que otro no quiera estar en mi compañía?

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CUANDO NO ME SIENTO “A LA ALTURA”

Imagínate que estas en la orilla de la playa con una persona que no está “a tu altura”, sino que está más alta que tú.

¿Qué significa para nosotros estar “por debajo de la altura” de otros?

a) Un dato.

b) Una mala noticia que nos hace sufrir.

Imagina que estamos en el segundo caso ¿Cuál sería la forma de nivelaros para acabar con el sufrimiento de la comparación?  Se me ocurren dos formas:

1.- Podrías alzarte de puntillas.

2.- Podrías apoyarte o tirar de ella hacia abajo para hundirle en la arena de manera que ganarías unos cuantos centímetros. ¡Podrías incluso terminar siendo más alto tú!

¿Qué repercusiones tiene nivelarse de éste modo?

          Si le hundimos, le hacemos sufrir una carga extra al otro, terminamos por ocasionarle un daño, y siempre sabremos cuál es en realidad su altura, aunque la neguemos.

          Si nos ponemos de puntillas, y nos mantenemos así un tiempo,  sometemos a nuestro cuerpo a una tensión que nos llevará al agotamiento.

¿En qué momentos de la vida no te sientes a la altura de los demás?

¿Qué estrategias utilizas para nivelarte?

¿Te comparas con frecuencia?, ¿por qué lo haces?

¿Es posible no estar a la misma altura y, aun así,  que esto no suponga ningún problema?

¿En qué situaciones sí supone un problema?

¿Qué precio haces pagar a los demás o a ti mismo por este motivo?

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REACCIONES ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

Algunos no querréis leer esta semana mi entrada ¿puede ser a causa del título?, escucha tu cuerpo,  ¿qué dice de ti tu reacción?

Coincidiendo con la Semana Santa, ha fallecido una persona importante para mí y mi familia, la abuela de mis hijos. La enfermedad ha sido larga y dolorosa. El desenlace era esperado.

Las reacciones de las personas que han estado a mi lado han sido muy dispares:

–           Serenidad, tranquilidad, tristeza, aceptación.

–           Angustia, llanto, desconsuelo.

–          Ira, rabia

–          Negación

¿Existe una relación directa entre el modo de reaccionar y el amor hacia la persona?

¿Puede la persona fallecida influir en la reacción que tienen sus más allegados?

¿Qué condiciona la aceptación de la muerte como un hecho natural?

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