GESTIÓN EMOCIONAL: LA PERDIDA DE CONTROL VS. DISCIPLINA (6/9)

6º FRENO: LA PÉRDIDA DE CONTROL

A nivel de condiciones laborales básicas, la diferencia entre trabajar por cuenta ajena (en plantilla) o por cuenta propia (autónomo), es la ausencia de un contrato que te asegure un mínimo a percibir independiente de tus resultados laborales.

Trabajar por contrato exige: Disciplina y vida metódica. Horarios y sueldo rígido (a no ser que se perciba un porcentaje “variable”), así como funciones asignadas por un superior que dirige tu actividad laboral.

Trabajar como autónomo exige: Autogestión personal y automotivación. Eres tu propio jefe o jefa, eso significa que tu salario sale de la actividad laboral que desarrollas, eso significa mayor flexibilidad, no tienes ni horarios ni sueldo rígido. Tú decides cuánto, cómo y de qué forma quieres plantearte el desarrollo de tu actividad laboral en función de tus necesidades. Tienes la oportunidad de variar tu salario mes tras mes y no tienes un tope estipulado.

En “buenas rachas”, cuando la actividad laboral da frutos, el comercial siente gran alegría por trabajar de forma autónoma, se siente libre y dichoso, pues asocia de forma directa su salario con su capacidad para generar riqueza. Cuando las circunstancias del Mercado o su propia capacidad se ven mermadas, se desmonta el sentimiento de control sobre su vida y sobreviene la indefensión o el sentimiento de falta de control.

Cuando una persona experimenta falta de control, deja de actuar, “¿para qué voy a actuar si no dependen los resultados de mi actuación?” Y entonces nos “abandonamos” y esperamos que alguien nos rescate de la situación de forma pasiva.

La realidad es que cuantas más cosas dejes de hacer, cuanto más cambies tus hábitos, menos sensación de control tendrás.

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GESTIÓN EMOCIONAL: DESESPERANZA VS. PACIENCIA Y ACCIÓN (5/9)

5º FRENO: LA DESESPERANZA

Generalmente, las personas se sentirán más expectantes en los inicios de su nueva actividad profesional. Si no obtiene los resultados que espera dentro de sus expectativas aparecerán sentimientos de desesperanza y los pensamientos de que nunca podrán conseguir sus objetivos.

En general, las personas somos impacientes. Desde niños tenemos que aprender, y pobre del que no lo aprenda, a esperar, a perseverar, a esforzarnos y luchar por conseguir nuestras metas.

Las cosas no son ahora o nunca, si bien es cierto que cuando deseamos algo con mucha intensidad cualquier espera se hace “eterna”.

EMOCIÓNES PALANCA: PACIENCIA Y ACCIÓN

Dicen que “no hay mal que 100 años dure”, lo que desde luego no hay es “cuerpo que lo aguante”.

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¿POR QUÉ LA MEJOR MANERA DE NO VERTER LA SOPA DEL PLATO, CUANDO LA LLEVAS A LA MESA, ES MIRAR AL FRENTE?

Estando en un buffet, me disponía a llevar el plato de sopa a la mesa, caminaba despacito, mirando el plato y haciendo equilibrios para que no se derramara ni una gota. Entonces, una camarera me dijo: “No mires al plato, mira al frente o se te caerá”.  Desde entonces, soy la “experta transporta-sopas” de mi casa.

Los equilibristas que caminan por una cuerda floja también lo hacen mirando al frente y llevan un gran palo en las dos manos intentando mantenerlo recto. Algunos se atreven incluso a hacerlo montados en bicicleta, como es el caso de Nik Wallenda (2008)

cuerda floja

¿Tendrá esto alguna similitud con la posibilidad de mantener el equilibrio emocional en la vida?

El desequilibrio provoca malestar y enfermedad. Algunos expertos sostienen que el 80-90% de las enfermedades físicas son inducidas por la mente y las emociones.

Algunas personas buscan el equilibrio emocional en la meditación, otros en la amistad, algunos en la alimentación y el deporte sano, otros en su Fe. Donde todos sabemos que perdemos el equilibrio es en las situaciones de estrés y depresión.

Cuando pregunto a los alumn@s cuál creen que es el mayor tesoro que tienen en sus vidas, lo que más temerían perder y con lo que más disfrutan también, muchos contestan: la salud, mis hijos, mi pareja, mis padres, mi casa, mi trabajo,… siendo así, mirarán “su sopa” con la intención de no derramarla, pero quizás por eso mismo, pierdan el equilibrio que necesitan para mantenerla en el plato.

¿Qué dimensiones deberíamos atender para mantenernos en perfecto equilibrio?  

Os propongo 4: física, mental, socioemocional y espiritual; y un momento perfecto para comenzar a cuidarnos, de ahora y en adelante.

  1. Cuida tu cuerpo de forma saludable: aseo, alimentación, descanso, dieta, imagen, …
  2. Cuida tu mente: lee, conversa, reflexiona, aprende, emprende proyectos, …
  3. Cuida tu vida social: empatiza, colabora, negocia, comunícate, expresa cariño…
  4. Cuida tu dimensión espiritual: encuentra significado a tu vida, contribuyendo al desarrollo de tu entorno y de las personas.

No busques la perfección, tan solo comprométete cada día en cuidar con un gesto cada una de las cuatro dimensiones, y hazlo de manera consciente.  

Es mucho más fácil de lo que parece. Por ejemplo: date una ducha, toma una fruta junto a tu desayuno habitual, sube las escaleras del metro andando, lee un artículo, conversa con alguien nuevo, mira las nubes con atención y recicla los desperdicios de hoy. Y mañana… otro plan equilibrado.

Aprender a cuidarse uno mismo significa ad­quirir el hábito de ejercitar estas cuatro dimensiones de nuestra naturaleza de forma equilibrada, sabia, consistente y regular, día tras día.

Como diría mi amigo Ramón, lo importante no es si ya sabes que te convendría, sino si lo vas a hacer ¡Cuento contigo para hacer este mundo mejor!

¿ESTAS SEGURO DE QUE ERES TÚ QUIEN DECIDES?

“Tengo que ayudar a mis hijos cuidando diariamente de los nietos”. ¿Tienes o quieres? Si tienes, es que no eres tú quien ha tomado la decisión de hacerlo. Si quieres, podrías dejar de hacerlo sin el menor sentimiento de culpa.

“Tengo que ser fiel a mi pareja”. ¿Tienes o quieres? Si tienes, no es tu decisión, es tu miedo a las consecuencias la que hace que mantengas tu fidelidad. Si quieres, te daría igual saber que no hay ninguna posibilidad de que tu pareja se enterara de lo sucedido.

“Tengo que callarme cuando mi jefe grita”. ¿Tienes o quieres? Si tienes es que temes perder la seguridad de ese trabajo o enfrentarte al conflicto. Si quieres, es porque te sientes capaz de dialogar con tu jefe sobre este asunto como y cuando quieras, pero prefieres pasarlo por alto porque no te afecta lo suficiente.

“Tengo que hacer deporte para mantener a raya mi colesterol” ¿Tienes o quieres?  Si tienes, te estará costando mucho esfuerzo hacerlo,  y tienes más posibilidades de perder tu fuerza de voluntad. Si quieres, pondrás tu atención en las ventajas que estás descubriendo y estarás cada día más contento de tu decisión.

Tener que hacer, exige disciplina y sacrificio.

Querer hacer, aporta fuerza de voluntad y placer en su dedicación.

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ENCIENDE TU PASIÓN

Esta semana, he podido comprobar cómo un pequeño cambio ha supuesto un vuelco en la perspectiva de una situación y ha podido modificar las esperanzas e ilusiones de mucha gente (todos son hechos reales).

Pintar el cuarto de naranja, es para Marta, adolescente de 13 años de edad, el estímulo para pasar página y comenzar a cambiar una mala racha familiar. Ahora ve el futuro de forma más positiva, se siente a gusto en su cuarto y tiene ganas de superarse y cambiar más cosas.

Despido improcedente, ruptura de pareja, desánimo y apatía. Un viaje de dos meses  para cambiar de aires y ¡zas!, Mónica se enamora perdidamente y todo lo anterior, ya no importa, ya no le hace sufrir.

Una propuesta de excedencia remunerada al 35% de su salario, por parte de su empresa, ha supuesto para Agustín, el empujón que necesitaba para cambiar su estresante vida de ejecutivo comercial, por un programa social y comprometido en un poblado en África por dos años con recursos propios.  Tiene ganas de vivir otra vida con otros objetivos por un tiempo.  Un fascinante y nuevo reto.

La vida parece diferente de un momento a otro.

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SE BUSCAN PERSONAS POSITIVAS Y CON GANAS DE DAR LO MEJOR DE SÍ MISM@S

Todo el mundo conoce el día de San Valentin; sin embargo, sólo un 5% de la población conoce que el 15 de febrero es el día mundial de la lucha contra el cáncer infantil.

Nueve y media de la mañana, llego al Oncológico de Madrid, y me pregunto… ¿es éste un lugar de sufrimiento o un lugar de esperanza?

A nadie le agrada ver sufrir a otro, y mucho menos si es un ser querido o uno mismo. Si encima ves niños…, ¡Uf!

¿Puede la belleza, la sabiduría, la bondad, el compañerismo, la alegría,… habitar en un lugar así? Rotundamente SÍ.

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¡NO PUEDO MÁS!

No puedo más, me digo mientras me levanto cada día y hago el desayuno a los niños.

No puedo más, mientras hago la comida y arreglo las camas.

No puedo más, mientras miro en internet las ofertas de trabajo.

No puedo más, mientras compro y traigo las bolsas del supermercado.

No puedo más, mientras atiendo a la amiga petarda que siempre tiene problemas.

No puedo más, mientras llamo para interesarme por un pariente enfermo.

¿Qué le estás diciendo a tu cerebro?, ¿realmente estás demostrando que no puedes más?

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¿CÓMO VAN TUS COMPROMISOS DEL 1 DE ENERO DE 2013? Renueva la confianza perdida.

“Soy tu compañía constante. Soy tu mejor ayudante o tu más pesada carga. Te impulsaré hacia adelante o te arrastraré al fracaso. Estoy a tus órdenes por completo. Puedes dejarme sin problema la mitad de lo que haces y lo haré, rápida y correctamente.

Soy fácil de manejar, sólo debes ser firme. Dime exactamente cómo hacer algo y con pocas lecciones lo haré automáticamente.

Soy el que sirve a los grandes hombres. Así también, a quienes son grandes, yo los he hecho grandes. A los que son un fracaso, yo los he hecho fracasar.

No soy una máquina, aún cuando trabajo con la precisión de una máquina con la inteligencia de un hombre. Puedes usarme para ganar o puedes usarme para la ruina; para mí, es lo mismo.

Tómame, entréname, sé firme conmigo y pondré el mundo a tus pies. Sé flexible conmigo y te destruiré.

¿Quién soy?

…Soy tu hábito” (anónimo)

Muchos teníamos hábitos que lamentablemente y por imposición hemos perdido, como por ejemplo todos los asociados al trabajo, otros llegan por cuestiones vitales, como por ejemplo cuando los hijos se van de casa, otros son amargas despedidas como la ruptura de la pareja. Sin esos hábitos andamos como perdidos, malgastamos nuestro tiempo, nos aburrimos, llevamos una vida menos ordenada. Otras veces hemos adquirido malos hábitos que simplemente queremos cambiar.

Sé que te has dado cuenta. Normalmente reflexionamos sobre el año que termina y crece en nosotros la esperanza de un año mejor gracias a ciertos cambios que pensamos introducir a partir del 1 de enero, día que comenzamos a escribir lo que nos sucederá en el nuevo año.

“Cuando empiece el año voy a: dejar de fumar, limpiar la cocina, empezar a hacer dieta o ejercicio, aprender inglés. ..” ¿ALGUNAS DE ESAS COSAS TE HACÍAN ILUSIÓN, O LAS VIVÍAS COMO OBLIGACIONES?

Si tu objetivo de cambio es tener una vida mejor, ¿qué te hizo suponer que cargarlas de obligaciones te haría sentir más feliz? Seguro que no sientes falta de voluntad para hacer aquello que te gusta, y además eres capaz de encontrarle un rato. Por ejemplo: llamar a tu novio/a todos los días por el simple hecho de oír su voz.

¿Cuál es el efecto de no haber cumplido con tus compromisos? Vergüenza, debilidad, apatía, falta de confianza en ti mismo.

A veces el problema es que queremos pasar de tener ausencia de hábitos saludables a hacerlos todos a la vez. ¡Uff!, me canso sólo de decirlo. Si fracasamos en la consecución de alguno, algo que probablemente sucederá, como un efecto dominó, nos tirará por tierra la confianza en cambiar otros y abandonaremos.

Parece fácil proponerse algo y hacerlo, pero no lo es, requiere cambiar hábitos.

El hábito en psicología es el comportamiento repetido de una persona regularmente.

Esa regularidad permite facilitar la respuesta deseada ya que surge de nuestro cerebro como un automatismo, algo a lo que apenas hay que prestarle atención.

Un estudio británico llevado a cabo en el University College de Londres ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años.

Otros autores dicen que es suficiente con bombardear al cerebro con una acción nueva y repetida a lo largo de 21 días seguidos.

En cualquier caso, pensar a corto plazo siempre motiva, porque nos parece que la meta es más fácil de alcanzar. Por ello, yo siempre he escogido la última teoría, si puedo ser capaz de aguantar 21 días seguidos, seguramente 66 también.

Sea como fuere, cambiar un hábito es costoso, y no se consigue de la noche a la mañana, hay que tener muy claro qué es lo que se quiere cambiar, por qué otra conducta vas a sustituirlo y mantenerte constante.

Podríamos hablar del cambio de muchísimos hábitos, especialmente los referidos a la gestión del tiempo, el ejercicio físico e incluso el cambio de alimentación. Mi consejo es que cambies aquello que sea más fácil y que mayor repercusión tenga en tu bienestar. ¿Qué tal fijar 15 minutos, de 20 a 20:15 para jugar con tus hijos a algo?

  1. Formúlalo SIEMPRE EN POSITIVO: “¿Qué quiero conseguir?” (que la meta sea ilusionante). Ej: Pasar algo de tiempo de calidad con mis hijos haciendo algo divertido.
  2. Define la NUEVA CONDUCTA: “¿Qué voy a hacer?” Cada día elegiré un juego: cartas, parchís, disfraces, etc. que desarrollaremos durante 15 minutos. Lo tendré pensado desde la noche anterior.
  3. Ponle FECHA Y HORA: “¿Cuándo lo voy a hacer?”. De 20 a 20:15 los días de diario, justo antes de la ducha. El sábado y el domingo después de desayunar. Así como qué materiales o personas necesitas para llevarlo a cabo en fecha y hora.
  4. RECUÉRDALO. “¿Cómo lo voy a recordar para que no se me olvide?” (por escrito en la agenda, con una alarma en el móvil, comprimiéndome con mis hijos para que ellos me lo pidan, sorpresa”)
  5. REPITELO día tras día. Te sorprenderá TODO lo que serás capaz de conseguir con un poco de voluntad.

Haz un sólo cambio de hábito cada vez, COMENZANDO POR COSAS SENCILLAS, es lo más recomendado, cuando lo consigas te sentirás tan seguro de ti mismo que te verás capaz de cambiar muchas más cosas ¿Por cuál vas a empezar?

¡Hoy es tan buen día para empezar como el uno de enero! Ánimo. Si lo dejas para mañana, seguramente no empieces. ¡No digas que no te lo he avisado!

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ HAGO LAS COSAS?

¿Por qué me separé? Me separé porque no era feliz. Mi pareja no me escuchaba, no me mimaba, trabajaba mucho, no me daba explicaciones de lo que hacía y sentía una gran soledad.

¿Para qué me separé? Me separé para ser más feliz. Para tener la oportunidad de conocer a alguien que me mimara, me escuchara, me acompañara y quisiera compartir su vida y sus pensamientos conmigo.

¿Por qué me quedé embarazada? Porque queríamos tener hijos.

¿Para qué querías tener hijos? Quería saber que se sentía, vivir esa experiencia, disfrutar de una nueva forma de amar. Tener una familia más grande.

¿Por qué me cambie de trabajo? Me sentía estancado, no estaba conforme con las condiciones del empleo, cobraba poco y no tenía un futuro al que aspirar. Había llegado ya a mi techo profesional.

¿Para qué cambié de trabajo? Quería tener la oportunidad de crecer, ganar más dinero, promocionar en mi carrera profesional.

¿Por qué no estudiaste más? Me costaba mucho estudiar, me aburría en clase, suspendía, en casa todo eran discusiones por mis malas notas, estaba harto.

¿Para qué dejaste de estudiar? Quería trabajar, ganar mi propio dinero, sentirme mayor, hacer algo que me motivara más que el estudio.

Cuando piensas en las decisiones que has tomado en la vida, ¿recuerdas para qué lo hiciste? Quizás:

Tomaste la decisión de casarte o separarte para ser más feliz. ¿Qué pasos estás dando hoy para ser más feliz en pareja?

Tomaste la decisión de tener hijos para vivir la maternidad/paternidad. ¿Qué tiempo de calidad dedicas a tus hijos y eres consciente del privilegio que tienes?

Tomaste la decisión de dejar de estudiar para hacer tu vida más apasionante. ¿Eres consciente de la mucha o poca felicidad que te proporciona tu trabajo?

Tomaste la decisión de estudiar para aprender y tener una profesión de la que poder vivir divirtiéndote. ¿Sigues entregándote con pasión a tu profesión?, ¿Disfrutas con ella? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por ejercerla?

Tomaste la decisión de cambiar de trabajo para crecer profesionalmente a un futuro mejor. ¿Estás exprimiendo las oportunidades que te ofrece ese nuevo trabajo? ¿Sigue siendo lo que tú buscabas?

A veces nos centramos más en justificar nuestros por qué, que nuestros para qué. El por qué es pasado, el para qué es el motor de mi presente.

Espero que en el 2013 sigas sin olvidar para qué tomaste las decisiones que hoy te han llevado hasta aquí y sigas luchando por conseguir la mejor versión de ti mismo y de tu vida.

EL FIN DE UN MUNDO Y EL COMIENZO DE OTRO

Estábamos tan protegidos al calor de nuestras costumbres,… teníamos pan, trabajo, educación, un techo y atención sanitaria. Todo aquello que comprábamos, duplicaba su valor al poco tiempo, todos podíamos ser lo que quisiéramos ser en un mundo de oportunidades.

¡Y va, y se acaba el mundo que conocíamos! ¿Y ahora qué?

Muchos necesitaremos unos cuantos empujones para reaccionar. Yo confío en que la naturaleza es sabia y sabrá instintivamente devolver el orden a las cosas; eso sí, el cambio nos costará a todos un esfuerzo, pero volveremos a ser grandes y fuertes, seremos testigos de más cambios, y seremos entonces nosotros los que después de aprender la lección diremos a las siguientes generaciones: “¡Sé que estás cansado, sé que no tienes fuerzas, pero levántate y anda!”

Feliz fin de este mundo, …nace un milagro, ¡¡ya lo veréis!!