MUERTOS VIVIENTES: DESEMPLEADOS DE LARGA DURACIÓN

El problema no es sólo que te hayas quedado sin empleo.

El problema no es sólo que te cueste llegar a fin de mes.

El problema no es sólo que dejes de relacionarte con personas de tu sector profesional.

El problema no es sólo que no sepas que contestar cuando te preguntan qué haces ahora.

El problema no es sólo que no encuentres trabajo remunerado.

 

El problema es que llegaste a relacionar valia profesional con valía personal, y sin una cosa, te quedas huerfano de la otra, por eso ahora, eres un muerto viviente.

 

parado disfrazado de zombie por las calles de badajoz.

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¿DE VERDAD CREES QUE LO QUE HOY TE SUCEDE ES TAN IMPORTANTE?

SI EL TIEMPO LO CURA TODO…LAS TÉCNICAS PARA GANAR PERSPECTIVA TAMBIÉN AYUDAN.

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Recuerda aquella vez que creiste no poder respirar, la angustia te ahogaba, un nudo de nervios cerraba tu estómago y te producía nauseas y retortijones, la cabeza te daba vueltas… ¿qué estaba sucediendo? Quizás ahora te parezca un asunto de poca importancia, hasta te de risa.

A lo mejor te enfrentabas a un examen, terminaba un plazo de tiempo para entregar unos resultados, andabas preocupado por alguna persona o tenías que tomar una decisión importante. Puede que te hayas encontrado en esa situación hoy mismo, ayer, o hace 5 años. Cuanto más alejado esté en tu recuerdo aquello que te sucedía, habrás observado que la angustia de ese suceso también se aleja y se distancia.

Quizás ya no lo recuerdes como protagonista, sino como espectador; quizás ha cambiado el volumen de voz o las palabras con las que te hablabas, puede que nuevas circunstancias te hayan hecho redefinir la importancia de aquello.

Dicen que el tiempo lo cura todo, no sé si es así, pero induablemente puede ayudar porque permite la distancia necesaria para ganar perspectiva.

Existen técnicas concretas que te permitirán hacer lo posible por ganar esa perspectiva y distancia de aquello que hoy te perturba. Prueba a:

1.- Imaginate dentro de un mes, una semana, un año o diez. ¿qué ha pasado?, ¿se ha solucionado el problema? ¿sigue preocupándote igual? Si tu angustia se soluciona con el paso del tiempo, es que no es un problema tan grave, el tiempo por sí mismo traerá soluciones a tus problemas actuales.

2.- Cambia el enfoque físicamente. Pasa de ver la situación que te angustia, a tratar de verlo como espectador, te ves en una pantalla de cine, que se va haciendo más pequeña, en una pantalla de televisión o hasta en el móvil. Baja el volumen, cambia el color a blanco y negro, quitale totalmente el volumen e incluso convierte la imagen en dibujos animados. Seguro que ahora da menos miedo esa misma situación.

3.- Cambia la perspectiva mental. ¿Qué es lo peor que me puede suceder? ¿qué probabilidades hay de que me pase? ¿Y si me pasa qué haré? ¿Qué beneficios u oportunidades me traería esa nueva situación? Date cuenta que cada decisión en la vida trae sus propios peligros y sus propias oportunidades.

4.- Acepta que lo tenga que ser, será y que igual que has superado otras situaciones que parecían terribles, esta también podrá tener alguna solución aunque ahora no seas capaz de verla con nitidez. Confía en ti y en la fuerza de la vida. La preocupación no te va a salvar de ningún peligro. No es ninguna irresponsabilidad no andar preocupado todo el día por muchos que sean tus problemas. Date permiso para descansar y tomar fuerzas.

¿De verdad crees que lo que hoy te sucede es tan importante? La vida está para vivirla y pasar página, nada se detiene, nada nos llevamos. Aceptar su temporalidad es aceptar el devenir, su carácter efímero y su magia, pues sabiendo que todo acabará algún día, vivimos con la ilusión de que nuestra existencia es eterna y nuestro arrepentimiento también.

 

GESTIÓN EMOCIONAL: DEPRESIÓN VS. ÁNIMO (4/9)

4º FRENO: LA DEPRESIÓN

Con frecuencia encontramos a personas que manifiestan sentimientos de desesperanza u otros síntomas depresivos (falta de aseo, falta de voluntad, trastornos del sueño, de alimentación, episodios de llanto incontrolado, visión negativa de su pasado, presente y futuro, etc.).

En estos casos, lo más recomendable es acudir a un especialista de salud mental si se producen estos episodios con demasiada frecuencia. Probablemente esta persona no esté en condiciones de trabajar, y con cada “fracaso”, disminuyen sus probabilidades de éxito y con ello se perjudica cada vez más a sí mismo.

En realidad, la gravedad de los síntomas originados por la tristeza son una cuestión de grado. En principio, no hay por qué darle mayor importancia a los síntomas de una depresión que a los de una gripe, no son más peligrosos en sí mismos, son distintos. Si tuviera gripe tendría mucosidad, dolor de articulaciones, fiebre, tos, etc. Si tengo depresión tengo tristeza, apatía, falta de ilusión y confianza. Son síntomas igual. “Yo no soy un depresivo, tengo una depresión, por eso, porque la tengo y no porque soy, puedo dejar de tenerla”.
A la vez que un constipado puede complicarse y derivar en un problema grave de neumonía. Una depresión puede complicarse y derivar en impulsos suicidas. Un especialista es el que debe prevenir y poner límites al avance de la enfermedad.

EMOCIÓN PALANCA: ÁNIMO

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¡¡¡REACCIONA A TIEMPO, Y MIRA POR TI!!!

Es muy difícil de admitir, sin perder la cabeza, que recibes castigo cuando lo que mereces es premio.

MALTRATADAS, VICTIMAS DE ACOSO LABORAL, VICTIMAS DE COMPAÑEROS TREPAS, DESPEDIDOS IMPROCEDENTEMENTE, MALTRATADOS POR SU PROPIA FAMILIA O POR LA POLÍTICA, ETC. Se sentirán identificados con este mensaje.

¿Quieres un consejo?:

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¡NECESITO UN EMPUJÓN…!

¿Quién no se ha sentido apático alguna vez?  ¿Y muchas veces?  Respondo afirmativamente a esa pregunta.

Nuestras propias expectativas son las que ocasionan principalmente ese desánimo:

–          Quiero un buen trabajo donde me sienta reconocido y seguro

–          Mantenerme en forma y guapo , a ser posible

–          Una imagen con estilo propio

–          Ser inteligente y creativo

–          Tener amigos

–          Que la vida en pareja me sonría

–          Que mis hijos estén perfectamente educados y encarrilados

–          Que mi casa brille de orden y limpieza

Sea como fuere, sigo en el mismo punto, girando como las moscas en círculos, lamentándome o evadiéndome para paliar el dolor del estancamiento. ¡Todo supone tanto esfuerzo!, y yo no tengo energía suficiente para ponerme en marcha.

Todo me agota y me sobrepasa. “mañana será otro día”, me digo, y espero a que la magia se produzca. ¿Será que tengo anemia? ¿Quizás la tensión baja?

En un momento de lucidez me pregunto:

–          ¿Cuánto tiempo hace que no te diviertes de verdad?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no sientes un golpe de suerte?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no aprendes nada nuevo?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no das un paso más allá en busca de tus sueños?

Y en mi foro interior me digo: ¡si alguien me diera un empujoncito! Lo necesito.

¿Dónde podré encontrarlo? Te sugiero algunos sitios.

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“DISTANCIATE DE TUS PREOCUPACIONES…¡QUÉ CORRA EL AIRE!”

Cuando nos obsesionamos por las cosas, repasamos una y mil veces los argumentos y las razones que justifican nuestro pensamiento recurrente.

Creemos además, que hacerlo nos acerca a la solución. ¿Qué clase de persona sería yo si no me preocupara?

“Preocuparme me convierte en una persona responsable, y si me estoy equivocando, en alguien mejor, puesto que en el sufrimiento que conlleva la preocupación está la condena que pago por mis errores”.  

Esta es una creencia viva y errónea en muchísimas personas que tienden a sufrir habitualmente. Porque… ¡Siempre podemos estar preocupados por algo! Por lo que pasa, por lo que ha pasado o por lo que pueda pasar.

Esta espiral de miedo y culpa destroza nuestro presente y por lo tanto ha condicionado ya nuestro pasado ¿quieres comprometer también tu futuro?

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¿CUÁNTO TIEMPO LLEVAS SIN SONREIR?

Miro la cara de un bebé, no necesita grandes cosas para sonreír: una mueca, un “cucu-tras”, una sonrisa…y en seguida te devuelve una carcajada, y no solo eso, te pide más y más…y si no le haces caso, te compromete.

El top 5 de las mejores risas de niños

Tener amigos, pareja, compañeros…que te “comprometen” para hacerte o pedirte una sonrisa es estupendo.

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¡NO PUEDO MÁS!

No puedo más, me digo mientras me levanto cada día y hago el desayuno a los niños.

No puedo más, mientras hago la comida y arreglo las camas.

No puedo más, mientras miro en internet las ofertas de trabajo.

No puedo más, mientras compro y traigo las bolsas del supermercado.

No puedo más, mientras atiendo a la amiga petarda que siempre tiene problemas.

No puedo más, mientras llamo para interesarme por un pariente enfermo.

¿Qué le estás diciendo a tu cerebro?, ¿realmente estás demostrando que no puedes más?

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SI DESEAS ALGO, PÍDELO

“Queridos Reyes Magos, este año…”
– “Amor mío, me gustaría…”
– “Amigas mías, en este momento me vendría bien…”
– “Doctor, lo que a mí me pasa es…”
– “Profe, no entiendo…”
– “Dios mío, socórreme…”
– “Ojalá tenga suerte y me toque…”

¡Es mágico!, si deseas algo con todas tus fuerzas y lo pides con amor y fe…¿ llega? Quizás sí, quizás no, pero aumentas las probabilidades de que te llegue. Por eso pide, no esperes a que los demás adivinen tus deseos, y mucho menos te enfades si no lo hacen, recuerda siempre que no están obligados a hacerlo tal cual , cómo, dónde y cuando tú lo pidas.

Si quieres pedir de forma eficaz recuerda estos 4 sencillos pasos:

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RE-MUÉVETE… ¿QUÉ PODER OTORGAS A TUS EMOCIONES?

“Re-MUÉVETE: el poder de las emociones”, ha sido el título bajo el cual he representado a Intertiempo, en el acto celebrado esta semana, por la Concejalía de la Mujer de Rivas Vaciamadrid, contra la violencia de género.

Y es que el mundo de las emociones, las percepciones y los pensamientos, están en el centro mismo del modo de proceder de las personas, sean hombres o mujeres.

A medida que el ser humano se fue civilizando, estableció códigos de conducta basados en el recato a la hora de expresar las emociones. No está bien visto emocionalmente perder el control: gritando, llorando, temblando de pánico, mostrando vergüenza o inseguridad. A veces incluso, relacionamos profesionalidad o el nivel cultural con “no perder nunca la compostura”.

En el transcurso de la historia, la contención emocional no fue exigida de igual manera a hombres que a mujeres.

Tradicionalmente, al hombre se le ha permitido mostrar más abiertamente la ira, y a las mujeres el amor y el miedo.
Por eso, en el mundo del trabajo especialmente, si él grita o “da un puñetazo en la mesa”, se dice que tiene “carácter”; si eso mismo lo hace una mujer, se dice de ella que es una “histérica, una persona vulgar o sin modales”

Si una pareja joven con hijos se queda en paro, él tendrá mayor presión social ante el desempleo que ella. Si el hombre se queda en casa con los hijos para que ella trabaje, será “sospechoso” de ser un vago o de estar aprovechándose de la mujer, cosa que más raramente se interpreta en sentido contrario, ya que es percibido como “normal” que la madre por amor a sus hijos y a su familia sea la que aproveche esta circunstancia para pasar más tiempo ocupándose directa y personalmente de ellos.

Las emociones básicas: ira, miedo, sorpresa, asco, tristeza y alegría son propias de los hombres y de las mujeres en todas las culturas. Aceptar que todos los seres humanos tenemos las mismas emociones, que necesitamos darle “espacio” a esas emociones (es decir, darnos permiso para sentirlas sin culpa) y que debemos aprender a gestionarlas (que no reprimirlas) para alcanzar nuestro máximo potencial, es sano.

Cuando nos negamos el derecho a sentir, el cuerpo establece mecanismos para darles una salida indirecta a esas emociones, que se tornan peligrosas para nuestro bienestar psíquico y para el de los que nos rodean.

Por ejemplo, una mujer que sienta ira, se sentirá mal después de manifestarla. Se nos ha inculcado durante siglos que la mujer está hecha para amar y para que la amen, está abnegada al sacrificio por el bien de la familia, y su lugar está en roles relacionados con el cuidado y la atención a las necesidades de los demás. ¿Qué hace entonces la mujer con su ira? Posibles opciones:
• Reprime su expresión y la vuelca sobre sí misma, con lo cual padece de depresiones y otros trastornos como por ejemplo problemas con la alimentación, etc.
• La expresa de forma indirecta a quien considera su agresor (a quien culpa de su ira), ¿cómo? Por ejemplo: rechazando sexualmente a su pareja, poniéndole a los hijos en contra o rechazando a sus familiares.

Un hombre, se sentirá especialmente incómodo con emociones propias de miedo o inseguridad. Su rol social le “obliga” a saber encarar los conflictos de forma lógica y resolutiva, protegerá y dará seguridad a su familia. Su hombría, y por tanto su autoestima social se ve en peligro cuando se siente cuestionado, por ejemplo:

Él advierte a su mujer de los peligros, si ella no le hace caso, lo interpreta como que quiere llevarle la contraria o desafiarle. Si ella le da un consejo o le dice lo que debe hacer, él siente que ella no tiene suficiente confianza en su criterio y se enfada.

La empatía, ponerse en el lugar del otro, se ve favorecida en tanto en cuanto compartamos espacios y tareas comunes, dentro y fuera del hogar. En este, como en tantas otras cuestiones de la vida, la respuesta es la cooperación al desarrollo del otro, y no la competencia entre nosotros mismos.

La discriminación por cuestión de género, y la violencia física y psíquica ejercida dentro de la pareja por motivos educacionales, terminará cuando hombres y mujeres, juntos, abordemos esta cuestión como un problema de todos y no sólo de las victimas.

¡¡No te quedes indiferente, re-muévete!! Te necesitamos.