¡TIENES DERECHO A TENER UN GRAN DÍA, Y MAÑANA TAMBIÉN!

¿Verdad que hay días que te despiertas con energías renovadas?

Quizás no encuentres el motivo. Tus circunstancias no han cambiado, sigues teniendo deudas, achaques de salud e incluso sigues cayéndole mal a las mismas personas; pero te despiertas diciendo: “Hoy puede ser un gran día, se acabó la mala racha, la tristeza y la desidia. Voy a trabajar para cumplir mi objetivos, ¡sé que puedo hacerlo!”

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¿PUEDE UN AMANTE SALVAR TU MATRIMONIO?

Decidiste mirar sus ojos, tocar sus manos, entregar tu cuerpo, tu mente y tu vida entera a esa persona con la que llevas…uf! ni te acuerdas cuánto.

Ahora estas aburrido por la rutina, abrumado por las preocupaciones, cansado de pelear por las mismas cosas. Te falta energía, ilusión, constancia.

¿Qué pasó? ¿dónde quedaron aquellas ganas de vivir, de compartir?

¿Puede un/una amante salvar tu matrimonio?

Puede salvarte a ti, es decir, cambiar tu día, tu noche, tu realidad, insuflarte ánimo y ganas de vivir. Y tu matrimonio, ¿puede salvarlo también? Depende de si ese nuevo amante o aquel que tuviste y perdiste por el camino, te permite seguir amando a tu pareja.

A veces, el amante actúa como una válvula de escape que te permite salir de la frustración y la monotonía, te hace recuperar la autoestima y tu atractivo.

Sentirnos más felices repercute positivamente en nuestro entorno, con el que nos relacionamos de un modo más constructivo.

Tu pareja, puede apreciarte de un modo distinto, con más respeto y admiración, eres otra persona, alguien que nunca antes había conocido.

A veces, el amante puede terminar siendo compartido por el otro miembro de la pareja, esa sí que puede ser una comunión perfecta que os haga multiplicar vuestro goce y disfrute. Tu pareja terminará aceptando e incluso agradeciéndo el día que tu amante entró en juego en vuestras vidas.

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¿ESTAS SEGURO DE QUE ERES TÚ QUIEN DECIDES?

“Tengo que ayudar a mis hijos cuidando diariamente de los nietos”. ¿Tienes o quieres? Si tienes, es que no eres tú quien ha tomado la decisión de hacerlo. Si quieres, podrías dejar de hacerlo sin el menor sentimiento de culpa.

“Tengo que ser fiel a mi pareja”. ¿Tienes o quieres? Si tienes, no es tu decisión, es tu miedo a las consecuencias la que hace que mantengas tu fidelidad. Si quieres, te daría igual saber que no hay ninguna posibilidad de que tu pareja se enterara de lo sucedido.

“Tengo que callarme cuando mi jefe grita”. ¿Tienes o quieres? Si tienes es que temes perder la seguridad de ese trabajo o enfrentarte al conflicto. Si quieres, es porque te sientes capaz de dialogar con tu jefe sobre este asunto como y cuando quieras, pero prefieres pasarlo por alto porque no te afecta lo suficiente.

“Tengo que hacer deporte para mantener a raya mi colesterol” ¿Tienes o quieres?  Si tienes, te estará costando mucho esfuerzo hacerlo,  y tienes más posibilidades de perder tu fuerza de voluntad. Si quieres, pondrás tu atención en las ventajas que estás descubriendo y estarás cada día más contento de tu decisión.

Tener que hacer, exige disciplina y sacrificio.

Querer hacer, aporta fuerza de voluntad y placer en su dedicación.

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UN VIAJE LLAMADO “ESPERANZA”

Frankie, croata, se enroló en un crucero de lujo hace 20 años, ahora tiene 43, mujer, dos hijos y varias propiedades que le permitirán jubilarse a los 45 años.  Tras la guerra civil de su país, fue la mejor opción que encontró para garantizar el bienestar de su familia y el suyo propio.

Andrés, 30 años. Dejó novia, trabajo y casa en Madrid. Harto de una vida que no le hacía feliz, decide dejarlo todo y ser animador de cruceros. Allí juega a diario con críos de todas las nacionalidades en un ambiente alegre y relajado. Viaja, ahorra, hace amigos y mejora sus idiomas. Su mayor ilusión es progresar para que su madre pueda dar, con él, la vuelta al mundo.

José, también madrileño, 52 años, sin hijos. Nos lo encontramos en Génova como “estatua humana”. Vive nuevas experiencias y consigue un sueldo de 1.500 euros al mes gracias al turismo.

Frankie, Andrés y José tomaron decisiones que les llevaron a abandonar la guerra, las deudas o el hastío. Un camino lleno de amenazas y oportunidades, como todos los que tomamos cada uno de nosotros a diario; pero sin duda, una decisión abierta a la esperanza donde, en 1ª persona, deciden convertirse en agentes de cambio de su realidad.

Estos testimonios, son para mí y mi familia, una inspiración en estas vacaciones. Historias de valentía y decisión ante la adversidad. Personas que han visto esperanza al final del túnel y han caminado hacia ella sin esperar que nadie los lleve hasta allí.

Cuando el miedo nos paraliza, sellamos todas las puertas de salida y nos vemos abocados a un agujero negro y profundo del que no podemos salir. La desesperanza se ha llevado ya la vida de demasiadas personas en este país. Queremos que todo vuelva a lo que llamamos “normalidad”, sin querer aceptar que las reglas del juego están cambiando y nada volverá a ser como antes.

¡REACCIONA!, Tus habilidades, conocimientos y actitudes ya no corresponden a lo que necesitas hoy. Define tu objetivo y busca el camino para llegar hasta él. ¡Arriesga, cambia, esfuérzate!, pero con estrategia. ¿A dónde te ha conducido todo lo que has hecho ya?

Te invito a que hagas el siguiente ejercicio de reflexión:

– ¿Cuál es el reto sobre el que me gustaría trabajar?

– ¿Qué diferentes caminos pueden conducirme al objetivo?

– ¿Cuáles son mis capacidades para enfrentarme a ello?

– ¿Qué más necesito?

– ¿Depende de mí? Y si no es así ¿de quién?, ¿es viable conseguir su ayuda?

– ¿Cuáles son los primeros pasos que tengo que dar?

– ¿Cómo sabré que he conseguido lo que me proponía?

– ¿Sobre qué índices y cuándo chequearé la conveniencia, o no, de mis decisiones?

– ¿En cuánto tiempo espero conseguir resultados?

Anota en tu agenda todos los pasos que vas necesitando dar, de lo más global a lo más específico. Una vez diseñada tu hoja de ruta…¡Buen viaje!

CUANDO NO ME SIENTO “A LA ALTURA”

Imagínate que estas en la orilla de la playa con una persona que no está “a tu altura”, sino que está más alta que tú.

¿Qué significa para nosotros estar “por debajo de la altura” de otros?

a) Un dato.

b) Una mala noticia que nos hace sufrir.

Imagina que estamos en el segundo caso ¿Cuál sería la forma de nivelaros para acabar con el sufrimiento de la comparación?  Se me ocurren dos formas:

1.- Podrías alzarte de puntillas.

2.- Podrías apoyarte o tirar de ella hacia abajo para hundirle en la arena de manera que ganarías unos cuantos centímetros. ¡Podrías incluso terminar siendo más alto tú!

¿Qué repercusiones tiene nivelarse de éste modo?

          Si le hundimos, le hacemos sufrir una carga extra al otro, terminamos por ocasionarle un daño, y siempre sabremos cuál es en realidad su altura, aunque la neguemos.

          Si nos ponemos de puntillas, y nos mantenemos así un tiempo,  sometemos a nuestro cuerpo a una tensión que nos llevará al agotamiento.

¿En qué momentos de la vida no te sientes a la altura de los demás?

¿Qué estrategias utilizas para nivelarte?

¿Te comparas con frecuencia?, ¿por qué lo haces?

¿Es posible no estar a la misma altura y, aun así,  que esto no suponga ningún problema?

¿En qué situaciones sí supone un problema?

¿Qué precio haces pagar a los demás o a ti mismo por este motivo?

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ENCIENDE TU PASIÓN

Esta semana, he podido comprobar cómo un pequeño cambio ha supuesto un vuelco en la perspectiva de una situación y ha podido modificar las esperanzas e ilusiones de mucha gente (todos son hechos reales).

Pintar el cuarto de naranja, es para Marta, adolescente de 13 años de edad, el estímulo para pasar página y comenzar a cambiar una mala racha familiar. Ahora ve el futuro de forma más positiva, se siente a gusto en su cuarto y tiene ganas de superarse y cambiar más cosas.

Despido improcedente, ruptura de pareja, desánimo y apatía. Un viaje de dos meses  para cambiar de aires y ¡zas!, Mónica se enamora perdidamente y todo lo anterior, ya no importa, ya no le hace sufrir.

Una propuesta de excedencia remunerada al 35% de su salario, por parte de su empresa, ha supuesto para Agustín, el empujón que necesitaba para cambiar su estresante vida de ejecutivo comercial, por un programa social y comprometido en un poblado en África por dos años con recursos propios.  Tiene ganas de vivir otra vida con otros objetivos por un tiempo.  Un fascinante y nuevo reto.

La vida parece diferente de un momento a otro.

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SE BUSCAN PERSONAS POSITIVAS Y CON GANAS DE DAR LO MEJOR DE SÍ MISM@S

Todo el mundo conoce el día de San Valentin; sin embargo, sólo un 5% de la población conoce que el 15 de febrero es el día mundial de la lucha contra el cáncer infantil.

Nueve y media de la mañana, llego al Oncológico de Madrid, y me pregunto… ¿es éste un lugar de sufrimiento o un lugar de esperanza?

A nadie le agrada ver sufrir a otro, y mucho menos si es un ser querido o uno mismo. Si encima ves niños…, ¡Uf!

¿Puede la belleza, la sabiduría, la bondad, el compañerismo, la alegría,… habitar en un lugar así? Rotundamente SÍ.

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¿POR QUÉ Y PARA QUÉ HAGO LAS COSAS?

¿Por qué me separé? Me separé porque no era feliz. Mi pareja no me escuchaba, no me mimaba, trabajaba mucho, no me daba explicaciones de lo que hacía y sentía una gran soledad.

¿Para qué me separé? Me separé para ser más feliz. Para tener la oportunidad de conocer a alguien que me mimara, me escuchara, me acompañara y quisiera compartir su vida y sus pensamientos conmigo.

¿Por qué me quedé embarazada? Porque queríamos tener hijos.

¿Para qué querías tener hijos? Quería saber que se sentía, vivir esa experiencia, disfrutar de una nueva forma de amar. Tener una familia más grande.

¿Por qué me cambie de trabajo? Me sentía estancado, no estaba conforme con las condiciones del empleo, cobraba poco y no tenía un futuro al que aspirar. Había llegado ya a mi techo profesional.

¿Para qué cambié de trabajo? Quería tener la oportunidad de crecer, ganar más dinero, promocionar en mi carrera profesional.

¿Por qué no estudiaste más? Me costaba mucho estudiar, me aburría en clase, suspendía, en casa todo eran discusiones por mis malas notas, estaba harto.

¿Para qué dejaste de estudiar? Quería trabajar, ganar mi propio dinero, sentirme mayor, hacer algo que me motivara más que el estudio.

Cuando piensas en las decisiones que has tomado en la vida, ¿recuerdas para qué lo hiciste? Quizás:

Tomaste la decisión de casarte o separarte para ser más feliz. ¿Qué pasos estás dando hoy para ser más feliz en pareja?

Tomaste la decisión de tener hijos para vivir la maternidad/paternidad. ¿Qué tiempo de calidad dedicas a tus hijos y eres consciente del privilegio que tienes?

Tomaste la decisión de dejar de estudiar para hacer tu vida más apasionante. ¿Eres consciente de la mucha o poca felicidad que te proporciona tu trabajo?

Tomaste la decisión de estudiar para aprender y tener una profesión de la que poder vivir divirtiéndote. ¿Sigues entregándote con pasión a tu profesión?, ¿Disfrutas con ella? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por ejercerla?

Tomaste la decisión de cambiar de trabajo para crecer profesionalmente a un futuro mejor. ¿Estás exprimiendo las oportunidades que te ofrece ese nuevo trabajo? ¿Sigue siendo lo que tú buscabas?

A veces nos centramos más en justificar nuestros por qué, que nuestros para qué. El por qué es pasado, el para qué es el motor de mi presente.

Espero que en el 2013 sigas sin olvidar para qué tomaste las decisiones que hoy te han llevado hasta aquí y sigas luchando por conseguir la mejor versión de ti mismo y de tu vida.

UNA VIDA DE PRIORIDADES

¿Qué es más importante en la vida? El amor, el dinero, la salud… suelen ser esas las tres cosas que se desean para las personas que queremos, al menos en las tarjetas de felicitación de las fiestas de Navidad.

Si tuviéramos que poner un orden de preferencia ¿cuál sería?

Para el que ha sufrido la pérdida de su gran amor, la vida ya no tiene ningún sentido, hasta tal punto que muchos prefieren la muerte, se abandonan y pierden el interés por cualquier cosa.

Para el que vive arruinado, desahuciado, o tiene sed de poder…el dinero, da la felicidad.

Para el que está enfermo, sea rico o pobre,  recuperar la salud es lo único que tiene sentido, puesto que sin ella se acaba su vida.

Deseamos más aquello de lo que carecemos en mayor medida. Hasta aquí parece obvio. ¿Y si no tuviéramos, ni salud, ni dinero ni amor?

cumpleaños sin techo

Siempre he creído en la bondad natural de las personas y he justificado, quizás equivocadamente, que todo aquel que se aleja en su comportamiento del camino del amor es por trastornos, enfermedades o compensación de traumas.

No tengo por qué tener razón, sé que hay muchas teorías a favor y en contra de este argumento que abarcan desde la filosofía hasta la neurociencia, pero me gusta que mi mundo se explique de esta forma, me hace más feliz.

Cuando fuimos bebés, a todos les parecimos hermosos (con virtudes) y buenos ¿qué nos sucedió después?

–          ¿Qué orden de prioridades te llevó al camino en el que te encuentras hoy?

–          ¿Qué orden de prioridades nos ha llevado como Nación al lugar donde nos encontramos hoy?

–          ¿Qué orden de prioridades estamos dispuestos a tener para devolvernos la felicidad perdida?

Cuídate y sé flexible en tus prioridades para que puedas adaptarte a los diferentes vientos cuando soplan fuerte como ahora.

–          No seas orgulloso si tienes hambre. Busca quien te proporcione lo que necesitas.

–          No atentes contra tu salud si tienes dificultades, pues necesitarás de tu propia fuerza más que nunca.

–          No atentes contra las personas que te rodean, cuida tus afectos porque el amor verdadero e incondicional es la energía más poderosa del universo, aquella que puede hacerte llegar donde nadie imagina.

EL FIN DE UN MUNDO Y EL COMIENZO DE OTRO

Estábamos tan protegidos al calor de nuestras costumbres,… teníamos pan, trabajo, educación, un techo y atención sanitaria. Todo aquello que comprábamos, duplicaba su valor al poco tiempo, todos podíamos ser lo que quisiéramos ser en un mundo de oportunidades.

¡Y va, y se acaba el mundo que conocíamos! ¿Y ahora qué?

Muchos necesitaremos unos cuantos empujones para reaccionar. Yo confío en que la naturaleza es sabia y sabrá instintivamente devolver el orden a las cosas; eso sí, el cambio nos costará a todos un esfuerzo, pero volveremos a ser grandes y fuertes, seremos testigos de más cambios, y seremos entonces nosotros los que después de aprender la lección diremos a las siguientes generaciones: “¡Sé que estás cansado, sé que no tienes fuerzas, pero levántate y anda!”

Feliz fin de este mundo, …nace un milagro, ¡¡ya lo veréis!!