SI HICISTE UNA CARTA A LOS REYES MAGOS ¿HICISTE OTRA CARTA EN TU AGENDA?

Faltan pocos días para que acabe el año y en mayor o menor medida todos hacemos balance de cómo ha sido y de lo que pedimos al siguiente.

A muchos les escucharéis decir: “Virgencita, virgencita que me quede como estoy” ¿sabéis de donde viene esa frase? Hay muchas variantes. Algunos dicen que el origen está basado en la obra “Cuentos” de Juan de Arguijo (1617), otros que es un chiste que tiene otro fondo pero un mensaje similar:

Un enfermo subía una pequeña cuesta, en una silla de ruedas, hacia la cueva donde se venera la Virgen de Lourdes, le iba dando con las manos avanzando poco a poco, y conforme subía, iba pidiéndole el milagro.

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QUIERO PARECERME MÁS A UNA “TOMTOMA” QUE A UNA LISTILLA

Parece que mi relación con los coches dirige últimamente mi inspiración. Es curioso, pero seguro que no casual.

Durante tres días he viajado por Portugal, concretamente por Oporto, Guimarães y Braga, preciosos lugares que he podido conocer gracias a mi GPS.  Como ya comenté en mi post anterior, no me oriento con facilidad, y esta útil herramienta, me ha permitido explorar capacidades nuevas y ventajosas para mí.

Guimaraes

Mientras recorría Portugal caí en la cuenta de algo obvio sobre lo que nunca había reflexionado antes, mi Tomtom no me regaña nunca por equivocarme.

Cuando no sigo las instrucciones del GPS, éste tan sólo me reconduce de nuevo hacia mi objetivo desde el punto en el que me encuentro y sin reproches de ningún tipo.

Te imaginas que tu GPS te dijera: «¿es que no me has escuchado antes?, ¿para qué te metes por ahí?, ¿no ves que ya hemos pasado tres veces por el mismo sitio?, ¡qué torpe eres, por no hacerme caso, ahora tardarás 10 minutos más y gastarás gasolina!», ¿le pedirías ayuda tan a menudo y estarías tan relajado al volante?

El GPS te avisa además de los radares, de las direcciones prohibidas, de los peajes, de los puntos de interés, etc.  Vela por ti en todo momento, aunque a veces, también se confunda.

Si mi GPS fuera una persona y tuviera emociones y sentimientos, me habría sido mucho menos útil. Me habría sentido culpable por hacerle trabajar más, me habría sentido humillada al tener que reconocer mi incompetencia, me habría sentido frustrada al preguntarle tantas veces por una misma dirección al ser incapaz de recordar el camino.

Imagino que algunos/as pensaréis: sí, pero el GPS te impide desarrollar tu inteligencia espacial porque te facilita el camino demasiado, mi pregunta es: ¿cuál es mi objetivo: desarrollar mi inteligencia espacial o llegar a mi destino? Dependiendo del objetivo, su utilización será más o menos adecuada. En  eso, estoy de acuerdo.

¿Cuál es tu objetivo en la vida, llegar a destino o recorrer carreteras? ¿Te gustaría tener un GPS que te ayudara a elegir entre los distintos caminos que pueden llevarte a tu destino?

Busca en tu coach, terapeuta, profesor, entrenador, asesor, compañero de viaje, mentor, o como quieras llamar a la figura que te facilita el camino hacia tu objetivo, a una persona que:

·         Esté cualificada profesionalmente

·         Ofrezca un clima de apertura, respeto y apoyo incondicional.

·         No te trate como si estuvieras enfermo o fueras tonto.

·         Esté dispuesta a decirte lo que siente y piensa.

·         Admita sus limitaciones y no pretenda dar respuesta a lo que no sabe.

·         Fomenta en ti la autoconfianza que necesitas para arriesgarte en cada paso.

·         Te anima a tener opiniones distintas, a debatir creencias y opiniones.

·         Actúa como asesor, facilitador, guía, pero “no como director de tu vida”, sino más bien, te hace observar aquellos hechos que pasas por alto.

·         Está dispuesto a involucrarse más allá de lo estrictamente necesario, si ello contribuye en tu beneficio y es necesario.

·         Las cosas que te dice tienen sentido para ti

En mi opinión, si se dan estas circunstancias, entonces es la persona que te va a ayudar en tu crecimiento personal. Pero recuerda:

  1. Tú, y solo tú, dices dónde quieres ir.
  2. Tú, y sólo tú conduces el vehículo que te lleva a destino.
  3. Tú, y sólo tú, decides cuando conectar o desconectar el GPS, para qué utilizarlo y para qué no.

Si me necesitas, llegaré acompañada de mi GPS hasta el lugar en el que te encuentres, para recorrer juntos un camino mucho más largo, aquel al que siempre has querido llegar.

¿Y SI TU DEBILIDAD FUERA TU OPORTUNIDAD?

obstáculo
A menudo, nos lamentamos de todo aquello que nos impide conseguir nuestros objetivos: soy demasiado pequeño,  no tengo fuerzas, me falta conocimiento, … y nos sentimos vulnerables, fatigados, luchamos con todas nuestras fuerzas pero no conseguimos avanzar un palmo.

Entonces lloramos desconsoladamente o gritamos frustrados por la impotencia.

Nos encabezonamos, pensamos que sólo hay un camino entre nosotros y nuestros objetivos.

Para quieto, toma distancia y pregúntate:

¿A dónde quieres ir?

¿Para qué te sirve llegar hasta allí?

¿Qué otras opciones existen para conseguir lo que deseas? ¿alguna más? ¿otra más? ¿más?

¿Cuáles son tus características?

¿Cuáles de ellas suponen una fortaleza frente al obstáculo?

¿En cuál de las opciones descritas anteriormente está presente tu fortaleza?

Imagina que ya lo has conseguido ¿qué pasos diste hasta llegar hasta allí?

¿Cuál va a ser el primer paso a dar?

¿Cuándo , dónde y cómo lo vas a dar?

¿Cómo sabrás que has conseguido lo que te proponías? ¿qué veré, oiré, haré, sentiré, una vez alcanzado mi objetivo?

Respira el triunfo, visualízalo, que tu cerebro tenga experiencia de él y te ayude a alcanzarlo. Con esa confianza y basándote en tus fortalezas, LO CONSEGUIRÁS.

Si necesitas compañía en el proceso, acude a mí, soy tu coach.

¡PRACTICAR LA HUMILDAD PUEDE CAMBIAR TU VIDA!

Me dedico a la formación de profesionales desde hace 16 años. Soy entrenadora de habilidades muy útiles en el trabajo: como hablar en público, gestionar nuestro tiempo, manejar conflictos, dirigir personas o simplemente cómo comunicarnos más eficazmente.

Como coach, también me centro en conseguir que alcances tu mejor yo.

¿Qué es lo que escucho y me escucho diariamente? “Tú puedes, tú eres, tú sabes, tú tienes, tú conseguirás mejorar…” Y siendo verdad que desde la emoción positiva, desde la visualización del éxito y desde la modificación de creencias y conductas podemos conseguir nuestros objetivos, me pregunto…¿cuál es el freno de mano que impide que alcancemos antes nuestras metas? Posiblemente el miedo a no ser suficiente válido.

Tal es nuestro miedo, que a veces ni nos permitimos reconocer que lo tenemos, ya que eso nos comprometería a tener que hacer un cambio para paliar una autoimagen negativa.

El miedo a fracasar es lógico, a nadie le gusta fracasar, está en nuestros genes. Es por ello que tratamos de tomar las mejores decisiones, las que más nos aportan con el mínimo de esfuerzo y riesgo.

¿Cuándo deja de ser saludable el miedo al fracaso? Cuando objetivamente , las consecuencias de lo que pueda suceder no sean tan graves, o cuando el riesgo a no actuar sea aún peor que la propia equivocación.

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UN VIAJE LLAMADO “ESPERANZA”

Frankie, croata, se enroló en un crucero de lujo hace 20 años, ahora tiene 43, mujer, dos hijos y varias propiedades que le permitirán jubilarse a los 45 años.  Tras la guerra civil de su país, fue la mejor opción que encontró para garantizar el bienestar de su familia y el suyo propio.

Andrés, 30 años. Dejó novia, trabajo y casa en Madrid. Harto de una vida que no le hacía feliz, decide dejarlo todo y ser animador de cruceros. Allí juega a diario con críos de todas las nacionalidades en un ambiente alegre y relajado. Viaja, ahorra, hace amigos y mejora sus idiomas. Su mayor ilusión es progresar para que su madre pueda dar, con él, la vuelta al mundo.

José, también madrileño, 52 años, sin hijos. Nos lo encontramos en Génova como “estatua humana”. Vive nuevas experiencias y consigue un sueldo de 1.500 euros al mes gracias al turismo.

Frankie, Andrés y José tomaron decisiones que les llevaron a abandonar la guerra, las deudas o el hastío. Un camino lleno de amenazas y oportunidades, como todos los que tomamos cada uno de nosotros a diario; pero sin duda, una decisión abierta a la esperanza donde, en 1ª persona, deciden convertirse en agentes de cambio de su realidad.

Estos testimonios, son para mí y mi familia, una inspiración en estas vacaciones. Historias de valentía y decisión ante la adversidad. Personas que han visto esperanza al final del túnel y han caminado hacia ella sin esperar que nadie los lleve hasta allí.

Cuando el miedo nos paraliza, sellamos todas las puertas de salida y nos vemos abocados a un agujero negro y profundo del que no podemos salir. La desesperanza se ha llevado ya la vida de demasiadas personas en este país. Queremos que todo vuelva a lo que llamamos “normalidad”, sin querer aceptar que las reglas del juego están cambiando y nada volverá a ser como antes.

¡REACCIONA!, Tus habilidades, conocimientos y actitudes ya no corresponden a lo que necesitas hoy. Define tu objetivo y busca el camino para llegar hasta él. ¡Arriesga, cambia, esfuérzate!, pero con estrategia. ¿A dónde te ha conducido todo lo que has hecho ya?

Te invito a que hagas el siguiente ejercicio de reflexión:

– ¿Cuál es el reto sobre el que me gustaría trabajar?

– ¿Qué diferentes caminos pueden conducirme al objetivo?

– ¿Cuáles son mis capacidades para enfrentarme a ello?

– ¿Qué más necesito?

– ¿Depende de mí? Y si no es así ¿de quién?, ¿es viable conseguir su ayuda?

– ¿Cuáles son los primeros pasos que tengo que dar?

– ¿Cómo sabré que he conseguido lo que me proponía?

– ¿Sobre qué índices y cuándo chequearé la conveniencia, o no, de mis decisiones?

– ¿En cuánto tiempo espero conseguir resultados?

Anota en tu agenda todos los pasos que vas necesitando dar, de lo más global a lo más específico. Una vez diseñada tu hoja de ruta…¡Buen viaje!

ENCIENDE TU PASIÓN

Esta semana, he podido comprobar cómo un pequeño cambio ha supuesto un vuelco en la perspectiva de una situación y ha podido modificar las esperanzas e ilusiones de mucha gente (todos son hechos reales).

Pintar el cuarto de naranja, es para Marta, adolescente de 13 años de edad, el estímulo para pasar página y comenzar a cambiar una mala racha familiar. Ahora ve el futuro de forma más positiva, se siente a gusto en su cuarto y tiene ganas de superarse y cambiar más cosas.

Despido improcedente, ruptura de pareja, desánimo y apatía. Un viaje de dos meses  para cambiar de aires y ¡zas!, Mónica se enamora perdidamente y todo lo anterior, ya no importa, ya no le hace sufrir.

Una propuesta de excedencia remunerada al 35% de su salario, por parte de su empresa, ha supuesto para Agustín, el empujón que necesitaba para cambiar su estresante vida de ejecutivo comercial, por un programa social y comprometido en un poblado en África por dos años con recursos propios.  Tiene ganas de vivir otra vida con otros objetivos por un tiempo.  Un fascinante y nuevo reto.

La vida parece diferente de un momento a otro.

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¡NO PUEDO MÁS!

No puedo más, me digo mientras me levanto cada día y hago el desayuno a los niños.

No puedo más, mientras hago la comida y arreglo las camas.

No puedo más, mientras miro en internet las ofertas de trabajo.

No puedo más, mientras compro y traigo las bolsas del supermercado.

No puedo más, mientras atiendo a la amiga petarda que siempre tiene problemas.

No puedo más, mientras llamo para interesarme por un pariente enfermo.

¿Qué le estás diciendo a tu cerebro?, ¿realmente estás demostrando que no puedes más?

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¿CÓMO VAN TUS COMPROMISOS DEL 1 DE ENERO DE 2013? Renueva la confianza perdida.

“Soy tu compañía constante. Soy tu mejor ayudante o tu más pesada carga. Te impulsaré hacia adelante o te arrastraré al fracaso. Estoy a tus órdenes por completo. Puedes dejarme sin problema la mitad de lo que haces y lo haré, rápida y correctamente.

Soy fácil de manejar, sólo debes ser firme. Dime exactamente cómo hacer algo y con pocas lecciones lo haré automáticamente.

Soy el que sirve a los grandes hombres. Así también, a quienes son grandes, yo los he hecho grandes. A los que son un fracaso, yo los he hecho fracasar.

No soy una máquina, aún cuando trabajo con la precisión de una máquina con la inteligencia de un hombre. Puedes usarme para ganar o puedes usarme para la ruina; para mí, es lo mismo.

Tómame, entréname, sé firme conmigo y pondré el mundo a tus pies. Sé flexible conmigo y te destruiré.

¿Quién soy?

…Soy tu hábito” (anónimo)

Muchos teníamos hábitos que lamentablemente y por imposición hemos perdido, como por ejemplo todos los asociados al trabajo, otros llegan por cuestiones vitales, como por ejemplo cuando los hijos se van de casa, otros son amargas despedidas como la ruptura de la pareja. Sin esos hábitos andamos como perdidos, malgastamos nuestro tiempo, nos aburrimos, llevamos una vida menos ordenada. Otras veces hemos adquirido malos hábitos que simplemente queremos cambiar.

Sé que te has dado cuenta. Normalmente reflexionamos sobre el año que termina y crece en nosotros la esperanza de un año mejor gracias a ciertos cambios que pensamos introducir a partir del 1 de enero, día que comenzamos a escribir lo que nos sucederá en el nuevo año.

“Cuando empiece el año voy a: dejar de fumar, limpiar la cocina, empezar a hacer dieta o ejercicio, aprender inglés. ..” ¿ALGUNAS DE ESAS COSAS TE HACÍAN ILUSIÓN, O LAS VIVÍAS COMO OBLIGACIONES?

Si tu objetivo de cambio es tener una vida mejor, ¿qué te hizo suponer que cargarlas de obligaciones te haría sentir más feliz? Seguro que no sientes falta de voluntad para hacer aquello que te gusta, y además eres capaz de encontrarle un rato. Por ejemplo: llamar a tu novio/a todos los días por el simple hecho de oír su voz.

¿Cuál es el efecto de no haber cumplido con tus compromisos? Vergüenza, debilidad, apatía, falta de confianza en ti mismo.

A veces el problema es que queremos pasar de tener ausencia de hábitos saludables a hacerlos todos a la vez. ¡Uff!, me canso sólo de decirlo. Si fracasamos en la consecución de alguno, algo que probablemente sucederá, como un efecto dominó, nos tirará por tierra la confianza en cambiar otros y abandonaremos.

Parece fácil proponerse algo y hacerlo, pero no lo es, requiere cambiar hábitos.

El hábito en psicología es el comportamiento repetido de una persona regularmente.

Esa regularidad permite facilitar la respuesta deseada ya que surge de nuestro cerebro como un automatismo, algo a lo que apenas hay que prestarle atención.

Un estudio británico llevado a cabo en el University College de Londres ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años.

Otros autores dicen que es suficiente con bombardear al cerebro con una acción nueva y repetida a lo largo de 21 días seguidos.

En cualquier caso, pensar a corto plazo siempre motiva, porque nos parece que la meta es más fácil de alcanzar. Por ello, yo siempre he escogido la última teoría, si puedo ser capaz de aguantar 21 días seguidos, seguramente 66 también.

Sea como fuere, cambiar un hábito es costoso, y no se consigue de la noche a la mañana, hay que tener muy claro qué es lo que se quiere cambiar, por qué otra conducta vas a sustituirlo y mantenerte constante.

Podríamos hablar del cambio de muchísimos hábitos, especialmente los referidos a la gestión del tiempo, el ejercicio físico e incluso el cambio de alimentación. Mi consejo es que cambies aquello que sea más fácil y que mayor repercusión tenga en tu bienestar. ¿Qué tal fijar 15 minutos, de 20 a 20:15 para jugar con tus hijos a algo?

  1. Formúlalo SIEMPRE EN POSITIVO: “¿Qué quiero conseguir?” (que la meta sea ilusionante). Ej: Pasar algo de tiempo de calidad con mis hijos haciendo algo divertido.
  2. Define la NUEVA CONDUCTA: “¿Qué voy a hacer?” Cada día elegiré un juego: cartas, parchís, disfraces, etc. que desarrollaremos durante 15 minutos. Lo tendré pensado desde la noche anterior.
  3. Ponle FECHA Y HORA: “¿Cuándo lo voy a hacer?”. De 20 a 20:15 los días de diario, justo antes de la ducha. El sábado y el domingo después de desayunar. Así como qué materiales o personas necesitas para llevarlo a cabo en fecha y hora.
  4. RECUÉRDALO. “¿Cómo lo voy a recordar para que no se me olvide?” (por escrito en la agenda, con una alarma en el móvil, comprimiéndome con mis hijos para que ellos me lo pidan, sorpresa”)
  5. REPITELO día tras día. Te sorprenderá TODO lo que serás capaz de conseguir con un poco de voluntad.

Haz un sólo cambio de hábito cada vez, COMENZANDO POR COSAS SENCILLAS, es lo más recomendado, cuando lo consigas te sentirás tan seguro de ti mismo que te verás capaz de cambiar muchas más cosas ¿Por cuál vas a empezar?

¡Hoy es tan buen día para empezar como el uno de enero! Ánimo. Si lo dejas para mañana, seguramente no empieces. ¡No digas que no te lo he avisado!

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ HAGO LAS COSAS?

¿Por qué me separé? Me separé porque no era feliz. Mi pareja no me escuchaba, no me mimaba, trabajaba mucho, no me daba explicaciones de lo que hacía y sentía una gran soledad.

¿Para qué me separé? Me separé para ser más feliz. Para tener la oportunidad de conocer a alguien que me mimara, me escuchara, me acompañara y quisiera compartir su vida y sus pensamientos conmigo.

¿Por qué me quedé embarazada? Porque queríamos tener hijos.

¿Para qué querías tener hijos? Quería saber que se sentía, vivir esa experiencia, disfrutar de una nueva forma de amar. Tener una familia más grande.

¿Por qué me cambie de trabajo? Me sentía estancado, no estaba conforme con las condiciones del empleo, cobraba poco y no tenía un futuro al que aspirar. Había llegado ya a mi techo profesional.

¿Para qué cambié de trabajo? Quería tener la oportunidad de crecer, ganar más dinero, promocionar en mi carrera profesional.

¿Por qué no estudiaste más? Me costaba mucho estudiar, me aburría en clase, suspendía, en casa todo eran discusiones por mis malas notas, estaba harto.

¿Para qué dejaste de estudiar? Quería trabajar, ganar mi propio dinero, sentirme mayor, hacer algo que me motivara más que el estudio.

Cuando piensas en las decisiones que has tomado en la vida, ¿recuerdas para qué lo hiciste? Quizás:

Tomaste la decisión de casarte o separarte para ser más feliz. ¿Qué pasos estás dando hoy para ser más feliz en pareja?

Tomaste la decisión de tener hijos para vivir la maternidad/paternidad. ¿Qué tiempo de calidad dedicas a tus hijos y eres consciente del privilegio que tienes?

Tomaste la decisión de dejar de estudiar para hacer tu vida más apasionante. ¿Eres consciente de la mucha o poca felicidad que te proporciona tu trabajo?

Tomaste la decisión de estudiar para aprender y tener una profesión de la que poder vivir divirtiéndote. ¿Sigues entregándote con pasión a tu profesión?, ¿Disfrutas con ella? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por ejercerla?

Tomaste la decisión de cambiar de trabajo para crecer profesionalmente a un futuro mejor. ¿Estás exprimiendo las oportunidades que te ofrece ese nuevo trabajo? ¿Sigue siendo lo que tú buscabas?

A veces nos centramos más en justificar nuestros por qué, que nuestros para qué. El por qué es pasado, el para qué es el motor de mi presente.

Espero que en el 2013 sigas sin olvidar para qué tomaste las decisiones que hoy te han llevado hasta aquí y sigas luchando por conseguir la mejor versión de ti mismo y de tu vida.

CUANDO MI CABEZA SE VOLVIÓ LOCA:

Reflexiono sobre aquellos momentos en los que mi cabeza se volvió loca: ¡Cuántas decisiones pudieron llevarme al lugar equivocado!, ¡cuánto daño pude infringir con mis palabras!, ¡qué inflexible fui a causa del miedo!, ¡qué injusta fui a causa de mi precipitación!…

Algunos no han tenido la misma suerte que yo, y cuando su cabeza se volvió loca tuvieron graves consecuencias para ellos mismos y para los demás.

Por ejemplo, de todos es conocida la vida de:

Eleuterio Sánchez Rodríguez (El Lute), empujado por el hambre comenzó su carrera delictiva (1965), condenado a cadena perpetua, quedó en libertad definitivamente en 1981.

La escritura y la lectura que aprendió en su tiempo de presidiario se han convertido al final en su medio de vida, igual que los estudios de Derecho que también inició entre rejas. Lo primero le reporta beneficios económicos y lo segundo, además, la posibilidad de seguir yendo de acá para allá impartiendo conferencias sobre justicia penitenciaria.

Ramón Sampedro (1943-1998). A la edad de 25 años sufrió un accidente, al tirarse de cabeza al agua desde una roca un día de resaca marítima, que le dejó tetrapléjico y postrado en una cama para el resto de su vida.

Fue el primer ciudadano en pedir en España el suicidio asistido. Consiguió su cometido a pesar de que la justicia no se lo permitió como Derecho Legal. Escribió dos libros: «Cartas desde el Infierno» (1996) donde agrupó sus escritos hasta ese momento y el poemario «Cuando yo caiga» (1998). Su vida inspiró la película: “Mar adentro”, que recibió en 2004 un Oscar a la mejor película extranjera y 14 premios Goya.

Nada podrá cambiar las decisiones que marcaron sus vidas. Eso sí, fueron capaces de encontrar un sentido y un valor a sus desgracias. Lamentablemente no todos los casos corren la misma suerte.

Estoy escuchando con demasiada frecuencia argumentos violentos contra los políticos, las custodias y separaciones no bien aceptadas por las parejas, la falta de justicia, los desahucios, el paro, la pobreza, … la euforia o la desesperación no son buenos consejeros. ¡Cuidado con las locuras! No nos hagan pagar un precio demasiado alto.

¿Llevaste una vida por encima de tus posibilidades?, ¿dejaste el trabajo fijo por abrir un negocio que te arruinó?, ¿las drogas acabaron con tu relación familiar? No sé lo que te habrá pasado, pero siempre puedes hacer algo: “No empeorar más las cosas”. Saldremos de esto TODOS JUNTOS, gracias a la comprensión, la empatía y la solidaridad. Es desde el amor y no desde el odio como podemos estar unidos y ser más fuertes.