¡QUIERO UNA VIDA SIN PROBLEMAS! ¿ACASO PUEDES ELEGIR?

Coach: ¿Qué sería de tu vida sin problemas de ninguna clase?

Coachee: “¡¡Una gozada!! ¿Dónde tengo que firmar para que me den una vida así? Yo quiero, quiero…sí, sí, ahora mismo, quiero una vida sin ningún tipo de problemas”.

Coach: ¿Querrías eso mismo para tus hijos?

Coachee: “Sí, sí, una vida estupenda y satisfactoria para ellos, sin dolor, sin preocupaciones, sin amargura, ¿dónde hay que firmar?”

Coach: ¿Cuándo he dicho yo que es lo mismo tener una vida sin problemas con una vida satisfactoria?

Coachee: Se supone que si tienes una vida sin problemas, será satisfactoria ¿o no?

Coach: ¿Supones o estás seguro de qué es así?

¿Revisamos tus creencias?

revisate

Tus creencias están condicionando tu vida presente. ¿Qué consecuencias tiene asociar problemas con infelicidad?

          – Si tengo un problema de algún tipo quiere decir que tengo una preocupación y eso me impide ser feliz.

         –  Si alguien que quiero tiene un problema, significa que a mí me afecta, luego yo tampoco puedo ser feliz.

          – Si en el mundo existen los problemas, el mundo no es un lugar para poder ser feliz.

¿Y si los problemas fueran simplemente circunstancias naturales e inevitables de la vida que nos permiten conocernos?

– Si tengo un problema, tengo la oportunidad de conocer el alcance de mis habilidades actuales para hacerlo frente, me da información sobre mí mismo, y sobre los demás, sobre lo que soy y sobre mi potencia

– Si alguien que quiero tiene un problema, le da la oportunidad de conocerse también, y del mismo modo a mí, en relación a lo que me hace pensar y sentir esa situación.

  Si en el mundo existen los problemas, nos da la oportunidad de conocer la capacidad humana para permitir que existan, se mantengan o desaparezcan como tales.

¿Es el autoconocimiento sufrimiento?… ¿Por qué habría de serlo?

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” (Gautama Buda)

La persona que se conoce a sí misma, disfruta de algunas ventajas:

         –  Conoce sus puntos fuertes y débiles.

          – Puede utilizar estrategias o planes de acción para conseguir sus propósitos porque sabe el alcance de sus posibilidades.

          – Puesto que se descubre mejorando, sabe que ni él mismo sabe de lo que puede llegar a ser capaz.

          – Piensa:

o   “Si no sé de qué puedo ser capaz, puedo intentarlo”

o   “Si puedo intentarlo, puedo lograrlo”

o   “Si lo logro, siento orgullo de mí mismo. Me doy cuenta de que esto no es el final, es el principio de muchos otros logros.” 

          – Su autoconfianza crece con su autoconocimiento y autoestima.

¿De qué serías capaz si tuvieras mayor autoconfianza? ¿Podrías llegar a esa autoconfianza sin haber tenido nunca problemas?

¿Es la satisfacción una sensación relacionada con la necesidad cubierta o con la no necesidad?

¿Puede existir placer sin necesidad?

¿Quieres una vida sin problemas? Eso no es posible.

Ya que los tienes… vívelos de otro modo. Los problemas son naturales, inevitables, necesarios y muy posiblemente la entrada para muchas satisfacciones que te esperan en la vida.

Saludos.

DIEZ TRUCOS INFALIBLES PARA CARGARNOS LA ILUSIÓN POR LA NAVIDAD.

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“Las Navidades son para los niños” es una creencia muy extendida entre la población.

Las vacaciones, la inocencia, los festejos, la ilusión por los regalos, las tradiciones típicas de estas fechas, los adornos, las reuniones familiares, los caprichos, etc.  conquistan el corazón de los más pequeños.

Los mayores sin embargo, tenemos 10 trucos infalibles para cargarnos la ilusión de las Navidades:

1.- Olvidarnos de darle un sentido positivo a la Navidad. No hay otra época del año, donde tanta gente se desee felicidad entre sí. El nacimiento de un niño, Jesús para los creyentes, es el símbolo de la esperanza para la Humanidad. La palabra «Navidad» viene del latín «Nativitate», que significa:
Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti
Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti».

2.- Estar triste por los que ya no están, en lugar de estar feliz por los que quedan y los que van llegando a nuestras vidas;  aquellos que hacen crecer la familia y el grupo de amigos.

3.- Estar agobiado por las compras y las comidas, en lugar de disfrutar utilizando la creatividad y el juego para sorprender. Nuevas recetas, adornos, frases para felicitar, …

4.- Compararnos y tener envidia de lo que hacen otros: viajar, salir de fiesta, sus regalos, sus atuendos, etc.  Recuerda que la perfección no existe para nadie, y todos tenemos algo de lo que sentirnos orgullosos.

5.- Estar hipersensible a cualquier comentario. Son fechas de convivencia, como tal es lógico que haya “campos de minas”, temas que son mejor no tocar para evitarnos disgustos en la mesa (política, religión, salud, homosexualidad, aborto, toros, …) ¿Por qué empeñarse en que todos tengamos que pensar o sentir igual? Practicar la tolerancia es un buen ejercicio.

6.- Magnificar lo que lleva años siendo igual. Los recuerdos de tu infancia, tus complejos físicos, el carácter de tu cuñado, la obsesión por las fotos de tu hermana,… los vives como si tuvieran que sorprenderte.  No darle vueltas a la cabeza, aceptar y querer pasarlo bien es clave.

7.- Abusar de todo. Comer, beber, gastar… en exceso. No descansar lo suficiente, perder el control en cenas de empresa o con la familia política hablando de más o con conductas poco adecuadas. No te arruines la vida, no juegues con tu salud y con tus relaciones.

8.- Tomar decisiones arriesgadas sin pensar demasiado en su oportunidad y consecuencias. Es habitual que nos planteemos mejoras para el nuevo año, y nos apuntemos a academias, a gimnasios y otras cosas para las que habitualmente no tenemos fuerza de voluntad. Si te comprometes, haces un pago anual, etc. puede que te arrepientas pasada la euforia navideña.

9.- Hacer “filtraje negativo” de lo que ha supuesto el año. Eso quiere decir, que buscamos activamente aquello que confirma nuestras creencias. Si se trata de ver que “por fin” acaba el año, es porque hacemos una selección esmerada de lamentos, filtramos la realidad y nos quedamos con lo malo. Si el pesimismo te puede, y quieres hacer un balance objetivo del año que dejamos atrás, prueba a hacer tres columnas: hechos positivos, hechos negativos y valoración real del año en base a las evidencias.

10. Sentir pena porque acaba un buen año. Acostúmbrate a cerrar etapas para poder vivir con ilusión todas las experiencias que nos depara el tiempo presente y futuro.

Si aún no te has cargado la Navidad, felicidades, y si ya lo has hecho…nunca es tarde para aprender. Si te resistes, te recuerdo que estas fiestas se dan una vez al año “¿prefieres tener razón o ser feliz?”

¡PRACTICAR LA HUMILDAD PUEDE CAMBIAR TU VIDA!

Me dedico a la formación de profesionales desde hace 16 años. Soy entrenadora de habilidades muy útiles en el trabajo: como hablar en público, gestionar nuestro tiempo, manejar conflictos, dirigir personas o simplemente cómo comunicarnos más eficazmente.

Como coach, también me centro en conseguir que alcances tu mejor yo.

¿Qué es lo que escucho y me escucho diariamente? “Tú puedes, tú eres, tú sabes, tú tienes, tú conseguirás mejorar…” Y siendo verdad que desde la emoción positiva, desde la visualización del éxito y desde la modificación de creencias y conductas podemos conseguir nuestros objetivos, me pregunto…¿cuál es el freno de mano que impide que alcancemos antes nuestras metas? Posiblemente el miedo a no ser suficiente válido.

Tal es nuestro miedo, que a veces ni nos permitimos reconocer que lo tenemos, ya que eso nos comprometería a tener que hacer un cambio para paliar una autoimagen negativa.

El miedo a fracasar es lógico, a nadie le gusta fracasar, está en nuestros genes. Es por ello que tratamos de tomar las mejores decisiones, las que más nos aportan con el mínimo de esfuerzo y riesgo.

¿Cuándo deja de ser saludable el miedo al fracaso? Cuando objetivamente , las consecuencias de lo que pueda suceder no sean tan graves, o cuando el riesgo a no actuar sea aún peor que la propia equivocación.

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¿SABES VIVIR LA VIDA CON SENTIDO?

file5671267565262       “Un discípulo preguntó a su instructor:

– Maestro, quiero saber lo que más le sorprende de los seres humanos.

Su maestro contestó:
– Piensan siempre al contrario.

Y sigue el maestro:
– Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida.
– Pierden la salud para tener dinero y después pierden el dinero para tener salud.
– Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro.
– Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido”.

 Cuento aportado por contarcuentos.com

Así es, ¡parecemos “nuevos”! Somos los únicos animales racionales que sabemos que moriremos algún día, y eso no parece darnos ventaja, cuando perpetuamos malos hábitos como:  

  • Estar todo el día lamentándonos de nuestra suerte sin hacer nada a cambio.
  • Guardar siempre, esperando una mejor ocasión…
  • Posponer la felicidad al ligarla a una persona u objeto: “Cuando venda mi casa”, “cuando encuentre trabajo”, “cuándo los hijos se hagan grandes”, “cuando me jubile”,…
  • Privarnos de tiempo para nosotros, para nuestro disfrute, porque hay que trabajar para pagar lo que hemos adquirido y no disfrutamos porque tenemos que pagarlo a base de trabajar.
  • Preocuparnos por cosas que no dependen de nosotros, eso “no tiene descanso”, siempre hay alguien por quien preocuparse y por quienes sentir que no tenemos derecho a ser felices porque seríamos egoístas, etc.

Si supieras que vas a morir la próxima semana ¿con quién te apetecería pasar la mayor parte de tu tiempo, es decir, tu vida? Espero que tengas un ramillete de personas a las que quieras y que te quieran porque según los expertos, es uno de los más fiables índices de felicidad.

 

Ben-Shahar,  profesor de Harvard y autor de varios libros éxitos de venta, opina que la felicidad es un estado mental  que tiene que ver con nuestro estado de ánimo, más que con nuestro estatus o con nuestros recursos económicos. De hecho, haberle dado un sentido a nuestra vida, es el mejor modo de aferrarnos a ella y saber encauzarla.

¿Qué conceptos erróneos giran en torno al camino de la felicidad?

«Una vez que conozco las herramientas para ser feliz, entonces va a funcionar como por arte de magia». La felicidad es un camino, no una meta.

«Si me pongo contento y satisfecho con lo que tengo, voy a perder mi motivación para lograr más». La felicidad da energía, no la quita.

“La felicidad es opcional. Si quiero estar deprimido, tengo derecho a hacerlo”. ¿Dónde está el derecho de los demás para no tener que aguantar tu infelicidad?

 ¿Te ves representado en alguno de ellos?

Deja de correr, y dedícate un tiempo para ti, para ser consciente de las cosas que te hacen sentir bien, de lo prioritario en tu vida.

Sé agradecido por todos tus privilegios día tras día, pasa tiempo con personas que quieras y que te quieran.

Sé feliz, sin esperar a merecerlo, todos nacemos con ese derecho, y probablemente con esa única obligación.

¿Cuál crees que sería el comportamiento de alguien que se siente feliz y satisfecho con su vida?, ¿crees que las personas que cometen horrores, corrupciones, injusticias, … buscaban felicidad en sus actos?, ¿qué clase de felicidad es esa?

¿Crees que la crisis impide objetivamente nuestra felicidad? A lo mejor comenzamos a serlo más aún.  Según los índices del “Planeta Feliz”, que mide la correlación de tres variables, la expectativa promedio de vida, la percepción subjetiva de felicidad y la huella ecológica, los países más felices, siempre resultan ser países con bajos niveles de desarrollo, altos índices de desempleo y de corrupción.

Sea como fuere, ¡que nadie nos quite el derecho a ser felices! Es todo cuanto nos vamos a llevar.