QUIERO ESTAR SOLA

“Quiero estar sola”,… ¿por qué?

La razón de querer estar sola puede ser  por diferentes motivos: necesito pensar, necesito tranquilizarme, necesito esconderme, necesito descansar, necesito resolver algo por mí misma, estoy esperando a alguien y no quiero que me encuentre contigo, no me gusta relacionarme con la gente y estoy más a gusto sola, etc.

Lo que el otro escucha puede coincidir o no con mi intención, mi interlocutor tiene sus propias circunstancias, manías, preferencias, valores y experiencias, y puede escuchar cosas como: me caes mal, no te soporto, no quiero que me ayudes, no te necesito, quiero intimidad, etc.

¿Defiendo mi derecho a la soledad?

¿Respetamos la necesidad de los otros de estar solos?

¿Vivimos como una ofensa el que otro no quiera estar en mi compañía?

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CUANDO NO ME SIENTO “A LA ALTURA”

Imagínate que estas en la orilla de la playa con una persona que no está “a tu altura”, sino que está más alta que tú.

¿Qué significa para nosotros estar “por debajo de la altura” de otros?

a) Un dato.

b) Una mala noticia que nos hace sufrir.

Imagina que estamos en el segundo caso ¿Cuál sería la forma de nivelaros para acabar con el sufrimiento de la comparación?  Se me ocurren dos formas:

1.- Podrías alzarte de puntillas.

2.- Podrías apoyarte o tirar de ella hacia abajo para hundirle en la arena de manera que ganarías unos cuantos centímetros. ¡Podrías incluso terminar siendo más alto tú!

¿Qué repercusiones tiene nivelarse de éste modo?

          Si le hundimos, le hacemos sufrir una carga extra al otro, terminamos por ocasionarle un daño, y siempre sabremos cuál es en realidad su altura, aunque la neguemos.

          Si nos ponemos de puntillas, y nos mantenemos así un tiempo,  sometemos a nuestro cuerpo a una tensión que nos llevará al agotamiento.

¿En qué momentos de la vida no te sientes a la altura de los demás?

¿Qué estrategias utilizas para nivelarte?

¿Te comparas con frecuencia?, ¿por qué lo haces?

¿Es posible no estar a la misma altura y, aun así,  que esto no suponga ningún problema?

¿En qué situaciones sí supone un problema?

¿Qué precio haces pagar a los demás o a ti mismo por este motivo?

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ENCIENDE TU PASIÓN

Esta semana, he podido comprobar cómo un pequeño cambio ha supuesto un vuelco en la perspectiva de una situación y ha podido modificar las esperanzas e ilusiones de mucha gente (todos son hechos reales).

Pintar el cuarto de naranja, es para Marta, adolescente de 13 años de edad, el estímulo para pasar página y comenzar a cambiar una mala racha familiar. Ahora ve el futuro de forma más positiva, se siente a gusto en su cuarto y tiene ganas de superarse y cambiar más cosas.

Despido improcedente, ruptura de pareja, desánimo y apatía. Un viaje de dos meses  para cambiar de aires y ¡zas!, Mónica se enamora perdidamente y todo lo anterior, ya no importa, ya no le hace sufrir.

Una propuesta de excedencia remunerada al 35% de su salario, por parte de su empresa, ha supuesto para Agustín, el empujón que necesitaba para cambiar su estresante vida de ejecutivo comercial, por un programa social y comprometido en un poblado en África por dos años con recursos propios.  Tiene ganas de vivir otra vida con otros objetivos por un tiempo.  Un fascinante y nuevo reto.

La vida parece diferente de un momento a otro.

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¡NO PUEDO MÁS!

No puedo más, me digo mientras me levanto cada día y hago el desayuno a los niños.

No puedo más, mientras hago la comida y arreglo las camas.

No puedo más, mientras miro en internet las ofertas de trabajo.

No puedo más, mientras compro y traigo las bolsas del supermercado.

No puedo más, mientras atiendo a la amiga petarda que siempre tiene problemas.

No puedo más, mientras llamo para interesarme por un pariente enfermo.

¿Qué le estás diciendo a tu cerebro?, ¿realmente estás demostrando que no puedes más?

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¿QUÉ ES EL AMOR PARA TI?

Para mí, el amor es la energía que mueve el mundo. Hay muchos tipos de amor: la amistad, el amor de pareja, el amor a la familia, a la profesión…

Es aquello que te permite crecer de forma sana, que te hace sentirte seguro para poder explorar abiertamente tus inseguridades, lo desconocido, lo que aún no conoces de ti, con la certeza de que podrás volver con quienes te querrán, aciertes o te equivoques, porque tú eres más importante que las consecuencias de tus decisiones.

Para mí amar es desear lo mejor para el otro,  desarrollarte gracias al encuentro con esa persona y sus circunstancias.

El amor no hace daño, es aceptación, ternura, complicidad, compañerismo y libertad; aún cuando te enfades, llores, te fallen  o te quejes de vez en cuando.

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¿CÓMO VAN TUS COMPROMISOS DEL 1 DE ENERO DE 2013? Renueva la confianza perdida.

“Soy tu compañía constante. Soy tu mejor ayudante o tu más pesada carga. Te impulsaré hacia adelante o te arrastraré al fracaso. Estoy a tus órdenes por completo. Puedes dejarme sin problema la mitad de lo que haces y lo haré, rápida y correctamente.

Soy fácil de manejar, sólo debes ser firme. Dime exactamente cómo hacer algo y con pocas lecciones lo haré automáticamente.

Soy el que sirve a los grandes hombres. Así también, a quienes son grandes, yo los he hecho grandes. A los que son un fracaso, yo los he hecho fracasar.

No soy una máquina, aún cuando trabajo con la precisión de una máquina con la inteligencia de un hombre. Puedes usarme para ganar o puedes usarme para la ruina; para mí, es lo mismo.

Tómame, entréname, sé firme conmigo y pondré el mundo a tus pies. Sé flexible conmigo y te destruiré.

¿Quién soy?

…Soy tu hábito” (anónimo)

Muchos teníamos hábitos que lamentablemente y por imposición hemos perdido, como por ejemplo todos los asociados al trabajo, otros llegan por cuestiones vitales, como por ejemplo cuando los hijos se van de casa, otros son amargas despedidas como la ruptura de la pareja. Sin esos hábitos andamos como perdidos, malgastamos nuestro tiempo, nos aburrimos, llevamos una vida menos ordenada. Otras veces hemos adquirido malos hábitos que simplemente queremos cambiar.

Sé que te has dado cuenta. Normalmente reflexionamos sobre el año que termina y crece en nosotros la esperanza de un año mejor gracias a ciertos cambios que pensamos introducir a partir del 1 de enero, día que comenzamos a escribir lo que nos sucederá en el nuevo año.

“Cuando empiece el año voy a: dejar de fumar, limpiar la cocina, empezar a hacer dieta o ejercicio, aprender inglés. ..” ¿ALGUNAS DE ESAS COSAS TE HACÍAN ILUSIÓN, O LAS VIVÍAS COMO OBLIGACIONES?

Si tu objetivo de cambio es tener una vida mejor, ¿qué te hizo suponer que cargarlas de obligaciones te haría sentir más feliz? Seguro que no sientes falta de voluntad para hacer aquello que te gusta, y además eres capaz de encontrarle un rato. Por ejemplo: llamar a tu novio/a todos los días por el simple hecho de oír su voz.

¿Cuál es el efecto de no haber cumplido con tus compromisos? Vergüenza, debilidad, apatía, falta de confianza en ti mismo.

A veces el problema es que queremos pasar de tener ausencia de hábitos saludables a hacerlos todos a la vez. ¡Uff!, me canso sólo de decirlo. Si fracasamos en la consecución de alguno, algo que probablemente sucederá, como un efecto dominó, nos tirará por tierra la confianza en cambiar otros y abandonaremos.

Parece fácil proponerse algo y hacerlo, pero no lo es, requiere cambiar hábitos.

El hábito en psicología es el comportamiento repetido de una persona regularmente.

Esa regularidad permite facilitar la respuesta deseada ya que surge de nuestro cerebro como un automatismo, algo a lo que apenas hay que prestarle atención.

Un estudio británico llevado a cabo en el University College de Londres ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años.

Otros autores dicen que es suficiente con bombardear al cerebro con una acción nueva y repetida a lo largo de 21 días seguidos.

En cualquier caso, pensar a corto plazo siempre motiva, porque nos parece que la meta es más fácil de alcanzar. Por ello, yo siempre he escogido la última teoría, si puedo ser capaz de aguantar 21 días seguidos, seguramente 66 también.

Sea como fuere, cambiar un hábito es costoso, y no se consigue de la noche a la mañana, hay que tener muy claro qué es lo que se quiere cambiar, por qué otra conducta vas a sustituirlo y mantenerte constante.

Podríamos hablar del cambio de muchísimos hábitos, especialmente los referidos a la gestión del tiempo, el ejercicio físico e incluso el cambio de alimentación. Mi consejo es que cambies aquello que sea más fácil y que mayor repercusión tenga en tu bienestar. ¿Qué tal fijar 15 minutos, de 20 a 20:15 para jugar con tus hijos a algo?

  1. Formúlalo SIEMPRE EN POSITIVO: “¿Qué quiero conseguir?” (que la meta sea ilusionante). Ej: Pasar algo de tiempo de calidad con mis hijos haciendo algo divertido.
  2. Define la NUEVA CONDUCTA: “¿Qué voy a hacer?” Cada día elegiré un juego: cartas, parchís, disfraces, etc. que desarrollaremos durante 15 minutos. Lo tendré pensado desde la noche anterior.
  3. Ponle FECHA Y HORA: “¿Cuándo lo voy a hacer?”. De 20 a 20:15 los días de diario, justo antes de la ducha. El sábado y el domingo después de desayunar. Así como qué materiales o personas necesitas para llevarlo a cabo en fecha y hora.
  4. RECUÉRDALO. “¿Cómo lo voy a recordar para que no se me olvide?” (por escrito en la agenda, con una alarma en el móvil, comprimiéndome con mis hijos para que ellos me lo pidan, sorpresa”)
  5. REPITELO día tras día. Te sorprenderá TODO lo que serás capaz de conseguir con un poco de voluntad.

Haz un sólo cambio de hábito cada vez, COMENZANDO POR COSAS SENCILLAS, es lo más recomendado, cuando lo consigas te sentirás tan seguro de ti mismo que te verás capaz de cambiar muchas más cosas ¿Por cuál vas a empezar?

¡Hoy es tan buen día para empezar como el uno de enero! Ánimo. Si lo dejas para mañana, seguramente no empieces. ¡No digas que no te lo he avisado!

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ HAGO LAS COSAS?

¿Por qué me separé? Me separé porque no era feliz. Mi pareja no me escuchaba, no me mimaba, trabajaba mucho, no me daba explicaciones de lo que hacía y sentía una gran soledad.

¿Para qué me separé? Me separé para ser más feliz. Para tener la oportunidad de conocer a alguien que me mimara, me escuchara, me acompañara y quisiera compartir su vida y sus pensamientos conmigo.

¿Por qué me quedé embarazada? Porque queríamos tener hijos.

¿Para qué querías tener hijos? Quería saber que se sentía, vivir esa experiencia, disfrutar de una nueva forma de amar. Tener una familia más grande.

¿Por qué me cambie de trabajo? Me sentía estancado, no estaba conforme con las condiciones del empleo, cobraba poco y no tenía un futuro al que aspirar. Había llegado ya a mi techo profesional.

¿Para qué cambié de trabajo? Quería tener la oportunidad de crecer, ganar más dinero, promocionar en mi carrera profesional.

¿Por qué no estudiaste más? Me costaba mucho estudiar, me aburría en clase, suspendía, en casa todo eran discusiones por mis malas notas, estaba harto.

¿Para qué dejaste de estudiar? Quería trabajar, ganar mi propio dinero, sentirme mayor, hacer algo que me motivara más que el estudio.

Cuando piensas en las decisiones que has tomado en la vida, ¿recuerdas para qué lo hiciste? Quizás:

Tomaste la decisión de casarte o separarte para ser más feliz. ¿Qué pasos estás dando hoy para ser más feliz en pareja?

Tomaste la decisión de tener hijos para vivir la maternidad/paternidad. ¿Qué tiempo de calidad dedicas a tus hijos y eres consciente del privilegio que tienes?

Tomaste la decisión de dejar de estudiar para hacer tu vida más apasionante. ¿Eres consciente de la mucha o poca felicidad que te proporciona tu trabajo?

Tomaste la decisión de estudiar para aprender y tener una profesión de la que poder vivir divirtiéndote. ¿Sigues entregándote con pasión a tu profesión?, ¿Disfrutas con ella? ¿Qué precio estás dispuesto a pagar por ejercerla?

Tomaste la decisión de cambiar de trabajo para crecer profesionalmente a un futuro mejor. ¿Estás exprimiendo las oportunidades que te ofrece ese nuevo trabajo? ¿Sigue siendo lo que tú buscabas?

A veces nos centramos más en justificar nuestros por qué, que nuestros para qué. El por qué es pasado, el para qué es el motor de mi presente.

Espero que en el 2013 sigas sin olvidar para qué tomaste las decisiones que hoy te han llevado hasta aquí y sigas luchando por conseguir la mejor versión de ti mismo y de tu vida.

SI DESEAS ALGO, PÍDELO

“Queridos Reyes Magos, este año…”
– “Amor mío, me gustaría…”
– “Amigas mías, en este momento me vendría bien…”
– “Doctor, lo que a mí me pasa es…”
– “Profe, no entiendo…”
– “Dios mío, socórreme…”
– “Ojalá tenga suerte y me toque…”

¡Es mágico!, si deseas algo con todas tus fuerzas y lo pides con amor y fe…¿ llega? Quizás sí, quizás no, pero aumentas las probabilidades de que te llegue. Por eso pide, no esperes a que los demás adivinen tus deseos, y mucho menos te enfades si no lo hacen, recuerda siempre que no están obligados a hacerlo tal cual , cómo, dónde y cuando tú lo pidas.

Si quieres pedir de forma eficaz recuerda estos 4 sencillos pasos:

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