NIEBLA EN EL CAMINO

Si acabé el último post haciendo referencia a Serrat, hoy comienzo de nuevo con una emblemática canción suya: “Cantares” cuyo estribillo incorpora una famosa frase de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Y es que cualquier recorrido comienza por dar un primer paso, y luego otro, y otro…pero ¿a qué dirección nos lleva?, ¿qué distancia se estima que recorreremos para llegar a algún lado?, ¿tendremos los recursos que necesitamos para no pasar graves necesidades en el camino?, y si además nos encontramos con niebla, entonces nos cuesta incluso saber dónde estamos pisando… ¿será entonces mejor esperar el momento oportuno que andar por andar?, ¿Y cómo sabremos si es paciencia o miedo a tomar decisiones lo que nos mantiene inmóviles?

Continúa leyendo NIEBLA EN EL CAMINO

GESTIÓN EMOCIONAL: DESESPERANZA VS. PACIENCIA Y ACCIÓN (5/9)

5º FRENO: LA DESESPERANZA

Generalmente, las personas se sentirán más expectantes en los inicios de su nueva actividad profesional. Si no obtiene los resultados que espera dentro de sus expectativas aparecerán sentimientos de desesperanza y los pensamientos de que nunca podrán conseguir sus objetivos.

En general, las personas somos impacientes. Desde niños tenemos que aprender, y pobre del que no lo aprenda, a esperar, a perseverar, a esforzarnos y luchar por conseguir nuestras metas.

Las cosas no son ahora o nunca, si bien es cierto que cuando deseamos algo con mucha intensidad cualquier espera se hace “eterna”.

EMOCIÓNES PALANCA: PACIENCIA Y ACCIÓN

Dicen que “no hay mal que 100 años dure”, lo que desde luego no hay es “cuerpo que lo aguante”.

Continúa leyendo GESTIÓN EMOCIONAL: DESESPERANZA VS. PACIENCIA Y ACCIÓN (5/9)

¿POR QUÉ LA MEJOR MANERA DE NO VERTER LA SOPA DEL PLATO, CUANDO LA LLEVAS A LA MESA, ES MIRAR AL FRENTE?

Estando en un buffet, me disponía a llevar el plato de sopa a la mesa, caminaba despacito, mirando el plato y haciendo equilibrios para que no se derramara ni una gota. Entonces, una camarera me dijo: “No mires al plato, mira al frente o se te caerá”.  Desde entonces, soy la “experta transporta-sopas” de mi casa.

Los equilibristas que caminan por una cuerda floja también lo hacen mirando al frente y llevan un gran palo en las dos manos intentando mantenerlo recto. Algunos se atreven incluso a hacerlo montados en bicicleta, como es el caso de Nik Wallenda (2008)

cuerda floja

¿Tendrá esto alguna similitud con la posibilidad de mantener el equilibrio emocional en la vida?

El desequilibrio provoca malestar y enfermedad. Algunos expertos sostienen que el 80-90% de las enfermedades físicas son inducidas por la mente y las emociones.

Algunas personas buscan el equilibrio emocional en la meditación, otros en la amistad, algunos en la alimentación y el deporte sano, otros en su Fe. Donde todos sabemos que perdemos el equilibrio es en las situaciones de estrés y depresión.

Cuando pregunto a los alumn@s cuál creen que es el mayor tesoro que tienen en sus vidas, lo que más temerían perder y con lo que más disfrutan también, muchos contestan: la salud, mis hijos, mi pareja, mis padres, mi casa, mi trabajo,… siendo así, mirarán “su sopa” con la intención de no derramarla, pero quizás por eso mismo, pierdan el equilibrio que necesitan para mantenerla en el plato.

¿Qué dimensiones deberíamos atender para mantenernos en perfecto equilibrio?  

Os propongo 4: física, mental, socioemocional y espiritual; y un momento perfecto para comenzar a cuidarnos, de ahora y en adelante.

  1. Cuida tu cuerpo de forma saludable: aseo, alimentación, descanso, dieta, imagen, …
  2. Cuida tu mente: lee, conversa, reflexiona, aprende, emprende proyectos, …
  3. Cuida tu vida social: empatiza, colabora, negocia, comunícate, expresa cariño…
  4. Cuida tu dimensión espiritual: encuentra significado a tu vida, contribuyendo al desarrollo de tu entorno y de las personas.

No busques la perfección, tan solo comprométete cada día en cuidar con un gesto cada una de las cuatro dimensiones, y hazlo de manera consciente.  

Es mucho más fácil de lo que parece. Por ejemplo: date una ducha, toma una fruta junto a tu desayuno habitual, sube las escaleras del metro andando, lee un artículo, conversa con alguien nuevo, mira las nubes con atención y recicla los desperdicios de hoy. Y mañana… otro plan equilibrado.

Aprender a cuidarse uno mismo significa ad­quirir el hábito de ejercitar estas cuatro dimensiones de nuestra naturaleza de forma equilibrada, sabia, consistente y regular, día tras día.

Como diría mi amigo Ramón, lo importante no es si ya sabes que te convendría, sino si lo vas a hacer ¡Cuento contigo para hacer este mundo mejor!

QUIERO PARECERME MÁS A UNA “TOMTOMA” QUE A UNA LISTILLA

Parece que mi relación con los coches dirige últimamente mi inspiración. Es curioso, pero seguro que no casual.

Durante tres días he viajado por Portugal, concretamente por Oporto, Guimarães y Braga, preciosos lugares que he podido conocer gracias a mi GPS.  Como ya comenté en mi post anterior, no me oriento con facilidad, y esta útil herramienta, me ha permitido explorar capacidades nuevas y ventajosas para mí.

Guimaraes

Mientras recorría Portugal caí en la cuenta de algo obvio sobre lo que nunca había reflexionado antes, mi Tomtom no me regaña nunca por equivocarme.

Cuando no sigo las instrucciones del GPS, éste tan sólo me reconduce de nuevo hacia mi objetivo desde el punto en el que me encuentro y sin reproches de ningún tipo.

Te imaginas que tu GPS te dijera: «¿es que no me has escuchado antes?, ¿para qué te metes por ahí?, ¿no ves que ya hemos pasado tres veces por el mismo sitio?, ¡qué torpe eres, por no hacerme caso, ahora tardarás 10 minutos más y gastarás gasolina!», ¿le pedirías ayuda tan a menudo y estarías tan relajado al volante?

El GPS te avisa además de los radares, de las direcciones prohibidas, de los peajes, de los puntos de interés, etc.  Vela por ti en todo momento, aunque a veces, también se confunda.

Si mi GPS fuera una persona y tuviera emociones y sentimientos, me habría sido mucho menos útil. Me habría sentido culpable por hacerle trabajar más, me habría sentido humillada al tener que reconocer mi incompetencia, me habría sentido frustrada al preguntarle tantas veces por una misma dirección al ser incapaz de recordar el camino.

Imagino que algunos/as pensaréis: sí, pero el GPS te impide desarrollar tu inteligencia espacial porque te facilita el camino demasiado, mi pregunta es: ¿cuál es mi objetivo: desarrollar mi inteligencia espacial o llegar a mi destino? Dependiendo del objetivo, su utilización será más o menos adecuada. En  eso, estoy de acuerdo.

¿Cuál es tu objetivo en la vida, llegar a destino o recorrer carreteras? ¿Te gustaría tener un GPS que te ayudara a elegir entre los distintos caminos que pueden llevarte a tu destino?

Busca en tu coach, terapeuta, profesor, entrenador, asesor, compañero de viaje, mentor, o como quieras llamar a la figura que te facilita el camino hacia tu objetivo, a una persona que:

·         Esté cualificada profesionalmente

·         Ofrezca un clima de apertura, respeto y apoyo incondicional.

·         No te trate como si estuvieras enfermo o fueras tonto.

·         Esté dispuesta a decirte lo que siente y piensa.

·         Admita sus limitaciones y no pretenda dar respuesta a lo que no sabe.

·         Fomenta en ti la autoconfianza que necesitas para arriesgarte en cada paso.

·         Te anima a tener opiniones distintas, a debatir creencias y opiniones.

·         Actúa como asesor, facilitador, guía, pero “no como director de tu vida”, sino más bien, te hace observar aquellos hechos que pasas por alto.

·         Está dispuesto a involucrarse más allá de lo estrictamente necesario, si ello contribuye en tu beneficio y es necesario.

·         Las cosas que te dice tienen sentido para ti

En mi opinión, si se dan estas circunstancias, entonces es la persona que te va a ayudar en tu crecimiento personal. Pero recuerda:

  1. Tú, y solo tú, dices dónde quieres ir.
  2. Tú, y sólo tú conduces el vehículo que te lleva a destino.
  3. Tú, y sólo tú, decides cuando conectar o desconectar el GPS, para qué utilizarlo y para qué no.

Si me necesitas, llegaré acompañada de mi GPS hasta el lugar en el que te encuentres, para recorrer juntos un camino mucho más largo, aquel al que siempre has querido llegar.

DIEZ TRUCOS INFALIBLES PARA CARGARNOS LA ILUSIÓN POR LA NAVIDAD.

Imagen

“Las Navidades son para los niños” es una creencia muy extendida entre la población.

Las vacaciones, la inocencia, los festejos, la ilusión por los regalos, las tradiciones típicas de estas fechas, los adornos, las reuniones familiares, los caprichos, etc.  conquistan el corazón de los más pequeños.

Los mayores sin embargo, tenemos 10 trucos infalibles para cargarnos la ilusión de las Navidades:

1.- Olvidarnos de darle un sentido positivo a la Navidad. No hay otra época del año, donde tanta gente se desee felicidad entre sí. El nacimiento de un niño, Jesús para los creyentes, es el símbolo de la esperanza para la Humanidad. La palabra «Navidad» viene del latín «Nativitate», que significa:
Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti
Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti».

2.- Estar triste por los que ya no están, en lugar de estar feliz por los que quedan y los que van llegando a nuestras vidas;  aquellos que hacen crecer la familia y el grupo de amigos.

3.- Estar agobiado por las compras y las comidas, en lugar de disfrutar utilizando la creatividad y el juego para sorprender. Nuevas recetas, adornos, frases para felicitar, …

4.- Compararnos y tener envidia de lo que hacen otros: viajar, salir de fiesta, sus regalos, sus atuendos, etc.  Recuerda que la perfección no existe para nadie, y todos tenemos algo de lo que sentirnos orgullosos.

5.- Estar hipersensible a cualquier comentario. Son fechas de convivencia, como tal es lógico que haya “campos de minas”, temas que son mejor no tocar para evitarnos disgustos en la mesa (política, religión, salud, homosexualidad, aborto, toros, …) ¿Por qué empeñarse en que todos tengamos que pensar o sentir igual? Practicar la tolerancia es un buen ejercicio.

6.- Magnificar lo que lleva años siendo igual. Los recuerdos de tu infancia, tus complejos físicos, el carácter de tu cuñado, la obsesión por las fotos de tu hermana,… los vives como si tuvieran que sorprenderte.  No darle vueltas a la cabeza, aceptar y querer pasarlo bien es clave.

7.- Abusar de todo. Comer, beber, gastar… en exceso. No descansar lo suficiente, perder el control en cenas de empresa o con la familia política hablando de más o con conductas poco adecuadas. No te arruines la vida, no juegues con tu salud y con tus relaciones.

8.- Tomar decisiones arriesgadas sin pensar demasiado en su oportunidad y consecuencias. Es habitual que nos planteemos mejoras para el nuevo año, y nos apuntemos a academias, a gimnasios y otras cosas para las que habitualmente no tenemos fuerza de voluntad. Si te comprometes, haces un pago anual, etc. puede que te arrepientas pasada la euforia navideña.

9.- Hacer “filtraje negativo” de lo que ha supuesto el año. Eso quiere decir, que buscamos activamente aquello que confirma nuestras creencias. Si se trata de ver que “por fin” acaba el año, es porque hacemos una selección esmerada de lamentos, filtramos la realidad y nos quedamos con lo malo. Si el pesimismo te puede, y quieres hacer un balance objetivo del año que dejamos atrás, prueba a hacer tres columnas: hechos positivos, hechos negativos y valoración real del año en base a las evidencias.

10. Sentir pena porque acaba un buen año. Acostúmbrate a cerrar etapas para poder vivir con ilusión todas las experiencias que nos depara el tiempo presente y futuro.

Si aún no te has cargado la Navidad, felicidades, y si ya lo has hecho…nunca es tarde para aprender. Si te resistes, te recuerdo que estas fiestas se dan una vez al año “¿prefieres tener razón o ser feliz?”

¿POR QUÉ TE CONFORMAS? ATRÉVETE A CAMBIAR

“Si haces lo que siempre has hecho, nunca llegarás más allá de donde siempre has llegado”

Nunca cambiará tu vida si no cambias algo que haces a diario

Nos resistimos a cambiar porque hacerlo nos supone:

– Un esfuerzo extra
– Una posibilidad de fracaso
– Un factor disparador de ansiedad ante lo nuevo.

Cuando los cambios son pequeños y paulatinos, la resistencia a ellos es menor. Los cambios más drásticos suelen responder a situaciones muy concretas:

– Tocas fondo y te das cuenta de que o cambias o te juegas lo que más te importa en la vida
– La ilusión por alcanzar una meta es mayor que el esfuerzo que suponen hacer dichos cambios

Existen, innumerables beneficios que justifican hacer el esfuerzo de cambiar tus hábitos, cuanto más presente los tengas, más fuerza de voluntad tendrás para mantenerte constante:

Trata de colocar en un lugar visible las consecuencias positivas del esfuerzo que estas realizando, puedes utilizar imágenes, frases, músicas, recompensas, etc., que te lo recuerden.

Por ejemplo: “Gestionar mi tiempo en la agenda cada día, me sirve para:

Tener más probabilidades de éxito en la consecución de mi objetivo “X”
Llevar una vida más organizada y saludable
Ocupar tiempo diario en aquellas cosas que considero importantes para ser más feliz
No dilatar o retrasar más aquello que es necesario hacer aunque no sea agradable de realizar, etc.

Recuerda que tus nuevos hábitos han de responder a una estrategia previamente planificada, que responda a la consecución de un objetivo que mejore tu estado actual.

La energía y la alegría de lograr tus objetivos será siempre un compañero más amable en ese proceso, que la prohibición, la visualización de las consecuencias negativas o las autoregañinas en momentos de flaqueza.

No trates de hacer demasiados cambios a la vez, tampoco es necesario querer cambiarlo todo, un pequeño gesto diario, puede suponer un antes y un después en tu vida, por el tremendo efecto que produzca en ella.

¿Te atreves a cambiar?

¿Y SI TU DEBILIDAD FUERA TU OPORTUNIDAD?

obstáculo
A menudo, nos lamentamos de todo aquello que nos impide conseguir nuestros objetivos: soy demasiado pequeño,  no tengo fuerzas, me falta conocimiento, … y nos sentimos vulnerables, fatigados, luchamos con todas nuestras fuerzas pero no conseguimos avanzar un palmo.

Entonces lloramos desconsoladamente o gritamos frustrados por la impotencia.

Nos encabezonamos, pensamos que sólo hay un camino entre nosotros y nuestros objetivos.

Para quieto, toma distancia y pregúntate:

¿A dónde quieres ir?

¿Para qué te sirve llegar hasta allí?

¿Qué otras opciones existen para conseguir lo que deseas? ¿alguna más? ¿otra más? ¿más?

¿Cuáles son tus características?

¿Cuáles de ellas suponen una fortaleza frente al obstáculo?

¿En cuál de las opciones descritas anteriormente está presente tu fortaleza?

Imagina que ya lo has conseguido ¿qué pasos diste hasta llegar hasta allí?

¿Cuál va a ser el primer paso a dar?

¿Cuándo , dónde y cómo lo vas a dar?

¿Cómo sabrás que has conseguido lo que te proponías? ¿qué veré, oiré, haré, sentiré, una vez alcanzado mi objetivo?

Respira el triunfo, visualízalo, que tu cerebro tenga experiencia de él y te ayude a alcanzarlo. Con esa confianza y basándote en tus fortalezas, LO CONSEGUIRÁS.

Si necesitas compañía en el proceso, acude a mí, soy tu coach.

ESTOY TAN CANSADO…PERO SI TU ME DICES VEN, LO DEJO TODO.

¿Cómo levantarse cada mañana cuando el día parece tener 1000 horas, y a mí me sobran las 1000 porque no tengo ganas de hacer ningún esfuerzo más?

Mano sobre mano, sin trabajo, sin dinero, sin ánimo, sin salud, sin esperanza. Sintiéndome solo, insignificante frente a los grandes problemas de la humanidad. Con ganas de descansar…para siempre.

¿Por qué hay personas que sobreviven al sufrimiento con dignidad y valentía? Gracias a Victor Frankl, entre otros, sabemos que es porque encuentran un sentido a sus vidas, inclusive a través de su sufrimiento.

“La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste” (Victor Frankl)

Continúa leyendo ESTOY TAN CANSADO…PERO SI TU ME DICES VEN, LO DEJO TODO.

¡NECESITO UN EMPUJÓN…!

¿Quién no se ha sentido apático alguna vez?  ¿Y muchas veces?  Respondo afirmativamente a esa pregunta.

Nuestras propias expectativas son las que ocasionan principalmente ese desánimo:

–          Quiero un buen trabajo donde me sienta reconocido y seguro

–          Mantenerme en forma y guapo , a ser posible

–          Una imagen con estilo propio

–          Ser inteligente y creativo

–          Tener amigos

–          Que la vida en pareja me sonría

–          Que mis hijos estén perfectamente educados y encarrilados

–          Que mi casa brille de orden y limpieza

Sea como fuere, sigo en el mismo punto, girando como las moscas en círculos, lamentándome o evadiéndome para paliar el dolor del estancamiento. ¡Todo supone tanto esfuerzo!, y yo no tengo energía suficiente para ponerme en marcha.

Todo me agota y me sobrepasa. “mañana será otro día”, me digo, y espero a que la magia se produzca. ¿Será que tengo anemia? ¿Quizás la tensión baja?

En un momento de lucidez me pregunto:

–          ¿Cuánto tiempo hace que no te diviertes de verdad?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no sientes un golpe de suerte?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no aprendes nada nuevo?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no das un paso más allá en busca de tus sueños?

Y en mi foro interior me digo: ¡si alguien me diera un empujoncito! Lo necesito.

¿Dónde podré encontrarlo? Te sugiero algunos sitios.

Continúa leyendo ¡NECESITO UN EMPUJÓN…!

¡PRACTICAR LA HUMILDAD PUEDE CAMBIAR TU VIDA!

Me dedico a la formación de profesionales desde hace 16 años. Soy entrenadora de habilidades muy útiles en el trabajo: como hablar en público, gestionar nuestro tiempo, manejar conflictos, dirigir personas o simplemente cómo comunicarnos más eficazmente.

Como coach, también me centro en conseguir que alcances tu mejor yo.

¿Qué es lo que escucho y me escucho diariamente? “Tú puedes, tú eres, tú sabes, tú tienes, tú conseguirás mejorar…” Y siendo verdad que desde la emoción positiva, desde la visualización del éxito y desde la modificación de creencias y conductas podemos conseguir nuestros objetivos, me pregunto…¿cuál es el freno de mano que impide que alcancemos antes nuestras metas? Posiblemente el miedo a no ser suficiente válido.

Tal es nuestro miedo, que a veces ni nos permitimos reconocer que lo tenemos, ya que eso nos comprometería a tener que hacer un cambio para paliar una autoimagen negativa.

El miedo a fracasar es lógico, a nadie le gusta fracasar, está en nuestros genes. Es por ello que tratamos de tomar las mejores decisiones, las que más nos aportan con el mínimo de esfuerzo y riesgo.

¿Cuándo deja de ser saludable el miedo al fracaso? Cuando objetivamente , las consecuencias de lo que pueda suceder no sean tan graves, o cuando el riesgo a no actuar sea aún peor que la propia equivocación.

Continúa leyendo ¡PRACTICAR LA HUMILDAD PUEDE CAMBIAR TU VIDA!