SI HICISTE UNA CARTA A LOS REYES MAGOS ¿HICISTE OTRA CARTA EN TU AGENDA?

Faltan pocos días para que acabe el año y en mayor o menor medida todos hacemos balance de cómo ha sido y de lo que pedimos al siguiente.

A muchos les escucharéis decir: “Virgencita, virgencita que me quede como estoy” ¿sabéis de donde viene esa frase? Hay muchas variantes. Algunos dicen que el origen está basado en la obra “Cuentos” de Juan de Arguijo (1617), otros que es un chiste que tiene otro fondo pero un mensaje similar:

Un enfermo subía una pequeña cuesta, en una silla de ruedas, hacia la cueva donde se venera la Virgen de Lourdes, le iba dando con las manos avanzando poco a poco, y conforme subía, iba pidiéndole el milagro.

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GESTIÓN EMOCIONAL: DESESPERANZA VS. PACIENCIA Y ACCIÓN (5/9)

5º FRENO: LA DESESPERANZA

Generalmente, las personas se sentirán más expectantes en los inicios de su nueva actividad profesional. Si no obtiene los resultados que espera dentro de sus expectativas aparecerán sentimientos de desesperanza y los pensamientos de que nunca podrán conseguir sus objetivos.

En general, las personas somos impacientes. Desde niños tenemos que aprender, y pobre del que no lo aprenda, a esperar, a perseverar, a esforzarnos y luchar por conseguir nuestras metas.

Las cosas no son ahora o nunca, si bien es cierto que cuando deseamos algo con mucha intensidad cualquier espera se hace “eterna”.

EMOCIÓNES PALANCA: PACIENCIA Y ACCIÓN

Dicen que “no hay mal que 100 años dure”, lo que desde luego no hay es “cuerpo que lo aguante”.

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¿POR QUÉ LA MEJOR MANERA DE NO VERTER LA SOPA DEL PLATO, CUANDO LA LLEVAS A LA MESA, ES MIRAR AL FRENTE?

Estando en un buffet, me disponía a llevar el plato de sopa a la mesa, caminaba despacito, mirando el plato y haciendo equilibrios para que no se derramara ni una gota. Entonces, una camarera me dijo: “No mires al plato, mira al frente o se te caerá”.  Desde entonces, soy la “experta transporta-sopas” de mi casa.

Los equilibristas que caminan por una cuerda floja también lo hacen mirando al frente y llevan un gran palo en las dos manos intentando mantenerlo recto. Algunos se atreven incluso a hacerlo montados en bicicleta, como es el caso de Nik Wallenda (2008)

cuerda floja

¿Tendrá esto alguna similitud con la posibilidad de mantener el equilibrio emocional en la vida?

El desequilibrio provoca malestar y enfermedad. Algunos expertos sostienen que el 80-90% de las enfermedades físicas son inducidas por la mente y las emociones.

Algunas personas buscan el equilibrio emocional en la meditación, otros en la amistad, algunos en la alimentación y el deporte sano, otros en su Fe. Donde todos sabemos que perdemos el equilibrio es en las situaciones de estrés y depresión.

Cuando pregunto a los alumn@s cuál creen que es el mayor tesoro que tienen en sus vidas, lo que más temerían perder y con lo que más disfrutan también, muchos contestan: la salud, mis hijos, mi pareja, mis padres, mi casa, mi trabajo,… siendo así, mirarán “su sopa” con la intención de no derramarla, pero quizás por eso mismo, pierdan el equilibrio que necesitan para mantenerla en el plato.

¿Qué dimensiones deberíamos atender para mantenernos en perfecto equilibrio?  

Os propongo 4: física, mental, socioemocional y espiritual; y un momento perfecto para comenzar a cuidarnos, de ahora y en adelante.

  1. Cuida tu cuerpo de forma saludable: aseo, alimentación, descanso, dieta, imagen, …
  2. Cuida tu mente: lee, conversa, reflexiona, aprende, emprende proyectos, …
  3. Cuida tu vida social: empatiza, colabora, negocia, comunícate, expresa cariño…
  4. Cuida tu dimensión espiritual: encuentra significado a tu vida, contribuyendo al desarrollo de tu entorno y de las personas.

No busques la perfección, tan solo comprométete cada día en cuidar con un gesto cada una de las cuatro dimensiones, y hazlo de manera consciente.  

Es mucho más fácil de lo que parece. Por ejemplo: date una ducha, toma una fruta junto a tu desayuno habitual, sube las escaleras del metro andando, lee un artículo, conversa con alguien nuevo, mira las nubes con atención y recicla los desperdicios de hoy. Y mañana… otro plan equilibrado.

Aprender a cuidarse uno mismo significa ad­quirir el hábito de ejercitar estas cuatro dimensiones de nuestra naturaleza de forma equilibrada, sabia, consistente y regular, día tras día.

Como diría mi amigo Ramón, lo importante no es si ya sabes que te convendría, sino si lo vas a hacer ¡Cuento contigo para hacer este mundo mejor!

¡FELIZ NAVIDAD! … ¿VAS A PONER ALGO DE TU PARTE?

Las felicitaciones de Navidad llegan cargadas de mensajes de este tipo; sin embargo son conocidas las discusiones que inevitablemente aparecen cuando hay que tomar decisiones en grupo sobre: cenas, presupuestos, regalos, etc.

¿Cómo vas a celebrar tú las Navidades? Si te llenas de compromisos, estrés, hipocresía, deudas, …evidentemente ya no estás poniendo mucho de tu parte para que estas Navidades sean de tu agrado.

Un desamor, la ausencia de un ser querido, la distancia o imposibilidad de juntarte con personas que quieres, son motivo de nostalgia. Prepara tu mente para estas fechas como te preparas para el verano o el invierno, ¡si ya sabes que todos los años pasa lo mismo!

Algunas ideas:

          No esperes nada que no puedas conseguir en cualquier otra época del año. De este modo no generarás unas expectativas demasiado altas que tengas que cumplir necesariamente en las Fiestas. 

          Planifica con tiempo los preparativos, evitarás colas, gastos, prisas, etc. de última hora. Para disfrutar hay que saborear el momento. No dejes que nada material te quite el sueño. Utiliza tu presupuesto y la creatividad para sorprender.

          Intenta no dejar asuntos sin resolver para fechas tan señaladas. Visita el cementerio, haz las paces, aclara un malentendido, escribe una carta, envía un regalo, … lo que creas que tengas que hacer, déjalo hecho antes de la reunión familiar.

          Si crees que la añoranza y los recuerdos no te dejarán disfrutar de estas fiestas, procura incorporar algún elemento diferente que te ayude a evitar la comparación. Ej.: cambia la compañía, el lugar, el tipo de alimentos, la vestimenta, la música, el clima, etc.

Así pues, las Navidades son amadas por muchos y odiadas por otros tantos también, en función de cómo las vivimos.

La Navidad, bajo la cultura y tradiciones de nuestro país, tiene un referente cristiano (independientemente de si adornamos las calles con símbolos religiosos o no), nace la esperanza de la salvación para los seres humanos. Hasta el más ateo, espera que el nuevo año sea siempre mejor que el que dejamos.

Si eres creyente, vive los valores de la Navidad. Y si no lo eres, quédate sólo con lo mejor de estas fiestas, aquello con lo que verdaderamente disfrutes.

Comportarte asertivamente, puede ayudarte en estas fechas, evitándote sacrificios innecesarios, chantajes emocionales, y otros conflictos (económicos, familiares, etc.),  ¿Cómo? Atreviéndote a decir Sí o No, de forma directa y clara, defendiendo tus derechos procurando respetar los de los demás.

Si es que SÍ, por límites para evitar sorpresas.  

Ej.: Mi casa es la más grande, podemos juntarnos en ella, siempre que todos nos encarguemos de preparar la comida y dejar la cocina limpia al terminar. ¿Cómo nos organizamos?

Si es que NO, explica por qué, sin pedir perdón,  pero sí dando alguna alternativa que acerque posturas.

Ej.: Me agobia salir por la noche a cenar con este frío y los niños pequeños. Prefiero juntarnos para la comida de Navidad y Año Nuevo. ¿Qué día os viene mejor quedar?

¿Feliz Navidad? Espero que tú tengas algo que ver en todo ello. Suerte.

la foto

¿POR QUÉ TE CONFORMAS? ATRÉVETE A CAMBIAR

“Si haces lo que siempre has hecho, nunca llegarás más allá de donde siempre has llegado”

Nunca cambiará tu vida si no cambias algo que haces a diario

Nos resistimos a cambiar porque hacerlo nos supone:

– Un esfuerzo extra
– Una posibilidad de fracaso
– Un factor disparador de ansiedad ante lo nuevo.

Cuando los cambios son pequeños y paulatinos, la resistencia a ellos es menor. Los cambios más drásticos suelen responder a situaciones muy concretas:

– Tocas fondo y te das cuenta de que o cambias o te juegas lo que más te importa en la vida
– La ilusión por alcanzar una meta es mayor que el esfuerzo que suponen hacer dichos cambios

Existen, innumerables beneficios que justifican hacer el esfuerzo de cambiar tus hábitos, cuanto más presente los tengas, más fuerza de voluntad tendrás para mantenerte constante:

Trata de colocar en un lugar visible las consecuencias positivas del esfuerzo que estas realizando, puedes utilizar imágenes, frases, músicas, recompensas, etc., que te lo recuerden.

Por ejemplo: “Gestionar mi tiempo en la agenda cada día, me sirve para:

Tener más probabilidades de éxito en la consecución de mi objetivo “X”
Llevar una vida más organizada y saludable
Ocupar tiempo diario en aquellas cosas que considero importantes para ser más feliz
No dilatar o retrasar más aquello que es necesario hacer aunque no sea agradable de realizar, etc.

Recuerda que tus nuevos hábitos han de responder a una estrategia previamente planificada, que responda a la consecución de un objetivo que mejore tu estado actual.

La energía y la alegría de lograr tus objetivos será siempre un compañero más amable en ese proceso, que la prohibición, la visualización de las consecuencias negativas o las autoregañinas en momentos de flaqueza.

No trates de hacer demasiados cambios a la vez, tampoco es necesario querer cambiarlo todo, un pequeño gesto diario, puede suponer un antes y un después en tu vida, por el tremendo efecto que produzca en ella.

¿Te atreves a cambiar?

¿Y SI TU DEBILIDAD FUERA TU OPORTUNIDAD?

obstáculo
A menudo, nos lamentamos de todo aquello que nos impide conseguir nuestros objetivos: soy demasiado pequeño,  no tengo fuerzas, me falta conocimiento, … y nos sentimos vulnerables, fatigados, luchamos con todas nuestras fuerzas pero no conseguimos avanzar un palmo.

Entonces lloramos desconsoladamente o gritamos frustrados por la impotencia.

Nos encabezonamos, pensamos que sólo hay un camino entre nosotros y nuestros objetivos.

Para quieto, toma distancia y pregúntate:

¿A dónde quieres ir?

¿Para qué te sirve llegar hasta allí?

¿Qué otras opciones existen para conseguir lo que deseas? ¿alguna más? ¿otra más? ¿más?

¿Cuáles son tus características?

¿Cuáles de ellas suponen una fortaleza frente al obstáculo?

¿En cuál de las opciones descritas anteriormente está presente tu fortaleza?

Imagina que ya lo has conseguido ¿qué pasos diste hasta llegar hasta allí?

¿Cuál va a ser el primer paso a dar?

¿Cuándo , dónde y cómo lo vas a dar?

¿Cómo sabrás que has conseguido lo que te proponías? ¿qué veré, oiré, haré, sentiré, una vez alcanzado mi objetivo?

Respira el triunfo, visualízalo, que tu cerebro tenga experiencia de él y te ayude a alcanzarlo. Con esa confianza y basándote en tus fortalezas, LO CONSEGUIRÁS.

Si necesitas compañía en el proceso, acude a mí, soy tu coach.

ESTOY TAN CANSADO…PERO SI TU ME DICES VEN, LO DEJO TODO.

¿Cómo levantarse cada mañana cuando el día parece tener 1000 horas, y a mí me sobran las 1000 porque no tengo ganas de hacer ningún esfuerzo más?

Mano sobre mano, sin trabajo, sin dinero, sin ánimo, sin salud, sin esperanza. Sintiéndome solo, insignificante frente a los grandes problemas de la humanidad. Con ganas de descansar…para siempre.

¿Por qué hay personas que sobreviven al sufrimiento con dignidad y valentía? Gracias a Victor Frankl, entre otros, sabemos que es porque encuentran un sentido a sus vidas, inclusive a través de su sufrimiento.

“La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste” (Victor Frankl)

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¡NECESITO UN EMPUJÓN…!

¿Quién no se ha sentido apático alguna vez?  ¿Y muchas veces?  Respondo afirmativamente a esa pregunta.

Nuestras propias expectativas son las que ocasionan principalmente ese desánimo:

–          Quiero un buen trabajo donde me sienta reconocido y seguro

–          Mantenerme en forma y guapo , a ser posible

–          Una imagen con estilo propio

–          Ser inteligente y creativo

–          Tener amigos

–          Que la vida en pareja me sonría

–          Que mis hijos estén perfectamente educados y encarrilados

–          Que mi casa brille de orden y limpieza

Sea como fuere, sigo en el mismo punto, girando como las moscas en círculos, lamentándome o evadiéndome para paliar el dolor del estancamiento. ¡Todo supone tanto esfuerzo!, y yo no tengo energía suficiente para ponerme en marcha.

Todo me agota y me sobrepasa. “mañana será otro día”, me digo, y espero a que la magia se produzca. ¿Será que tengo anemia? ¿Quizás la tensión baja?

En un momento de lucidez me pregunto:

–          ¿Cuánto tiempo hace que no te diviertes de verdad?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no sientes un golpe de suerte?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no aprendes nada nuevo?

–          ¿Cuánto tiempo hace que no das un paso más allá en busca de tus sueños?

Y en mi foro interior me digo: ¡si alguien me diera un empujoncito! Lo necesito.

¿Dónde podré encontrarlo? Te sugiero algunos sitios.

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¿MALA SUERTE O MALAS DECISIONES?

 A veces parece que la “mala suerte” se ceba con ciertas personas. Yo no voy a afirmar ni desmentir la existencia de la buena o mala suerte, sería pretencioso por mi parte.

Lo que sí he observado es que, en muchas ocasiones, la supuesta “mala suerte” cumple un principio de causalidad o de malas decisiones. Para mí eso es esperanzador, ya que superando la espantosa noticia de que “tenemos lo que merecemos”, también es cierto que puesto que somos parte del problema, también somos parte de la solución.

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UN VIAJE LLAMADO “ESPERANZA”

Frankie, croata, se enroló en un crucero de lujo hace 20 años, ahora tiene 43, mujer, dos hijos y varias propiedades que le permitirán jubilarse a los 45 años.  Tras la guerra civil de su país, fue la mejor opción que encontró para garantizar el bienestar de su familia y el suyo propio.

Andrés, 30 años. Dejó novia, trabajo y casa en Madrid. Harto de una vida que no le hacía feliz, decide dejarlo todo y ser animador de cruceros. Allí juega a diario con críos de todas las nacionalidades en un ambiente alegre y relajado. Viaja, ahorra, hace amigos y mejora sus idiomas. Su mayor ilusión es progresar para que su madre pueda dar, con él, la vuelta al mundo.

José, también madrileño, 52 años, sin hijos. Nos lo encontramos en Génova como “estatua humana”. Vive nuevas experiencias y consigue un sueldo de 1.500 euros al mes gracias al turismo.

Frankie, Andrés y José tomaron decisiones que les llevaron a abandonar la guerra, las deudas o el hastío. Un camino lleno de amenazas y oportunidades, como todos los que tomamos cada uno de nosotros a diario; pero sin duda, una decisión abierta a la esperanza donde, en 1ª persona, deciden convertirse en agentes de cambio de su realidad.

Estos testimonios, son para mí y mi familia, una inspiración en estas vacaciones. Historias de valentía y decisión ante la adversidad. Personas que han visto esperanza al final del túnel y han caminado hacia ella sin esperar que nadie los lleve hasta allí.

Cuando el miedo nos paraliza, sellamos todas las puertas de salida y nos vemos abocados a un agujero negro y profundo del que no podemos salir. La desesperanza se ha llevado ya la vida de demasiadas personas en este país. Queremos que todo vuelva a lo que llamamos “normalidad”, sin querer aceptar que las reglas del juego están cambiando y nada volverá a ser como antes.

¡REACCIONA!, Tus habilidades, conocimientos y actitudes ya no corresponden a lo que necesitas hoy. Define tu objetivo y busca el camino para llegar hasta él. ¡Arriesga, cambia, esfuérzate!, pero con estrategia. ¿A dónde te ha conducido todo lo que has hecho ya?

Te invito a que hagas el siguiente ejercicio de reflexión:

– ¿Cuál es el reto sobre el que me gustaría trabajar?

– ¿Qué diferentes caminos pueden conducirme al objetivo?

– ¿Cuáles son mis capacidades para enfrentarme a ello?

– ¿Qué más necesito?

– ¿Depende de mí? Y si no es así ¿de quién?, ¿es viable conseguir su ayuda?

– ¿Cuáles son los primeros pasos que tengo que dar?

– ¿Cómo sabré que he conseguido lo que me proponía?

– ¿Sobre qué índices y cuándo chequearé la conveniencia, o no, de mis decisiones?

– ¿En cuánto tiempo espero conseguir resultados?

Anota en tu agenda todos los pasos que vas necesitando dar, de lo más global a lo más específico. Una vez diseñada tu hoja de ruta…¡Buen viaje!