¿EXISTE UN ABURRIMIENTO POSITIVO?

¿Hacia dónde va el aire? Recuerdo cuando chupaba mi dedo y lo ponía al viento para ver cuál era la dirección que seguía. ¿Para qué?, no sé, pero lo hacía. Debe ser que tenía tiempo para fijarme en cosas así, cuando filosofeaba con los amigos, cuando disfrutaba del placer de jugar despreocupadamente y nos reíamos de nada, nos hacía gracia sólo cruzarnos la vista.

Me he hecho demasiado mayor y tengo el ceño fruncido de estar preocupada en las nuevas tendencias, en el resultado de las decisiones que voy tomando, en las responsabilidades. Cuando tengo tiempo libre salgo con los amigos que tenía pendiente ver desde hace meses, las películas y obras de teatro que quitarán si no encuentro tiempo para verlas, duermo, conozco sitios nuevos, estoy tan cansada y ocupada. ¡Stop!

No voy a esperar a que llegue Navidad y el nuevo año para hacerme propósitos. Tengo que organizar mi tiempo para no hacer nada también, para mecerme por el viento sin la sensación de estar perdiéndolo, para reírme y holgazanear en el sofá con mis hijos. Para tener tiempo no productivo pero libre para ser niña de nuevo, hasta para aburrirme.

Veo a mis hijos: inglés, deportes, deberes… y pienso ¿también ellos se chuparán el dedo para ver la dirección del viento?

No sé por qué mi infancia era tan diferente a la de ellos ahora, será que antes nos aburríamos más.

El aburrimiento hoy está prohibido. Si te aburres es porque quieres, ¡hay tanta oferta y tantas cosas que hacer! Que algo debes estar haciendo mal si desaprovechas de esa manera algo tan valioso como es tu tiempo.

Y me pregunto, ¿es bueno o malo aburrirse?

A favor del aburrimiento:

Descansamos de la estimulación constante.

Miramos hacia dentro, hacemos un ejercicio de introspección.

Puede ser el paso previo a un momento de transición, de cambio de rumbo.

Puede ser un incentivo para disparar la creatividad, tal y como afirma el profesor Peter Toohey

Puede unirnos con otros y hacernos pensar en acciones prosociales.

Contras:

Prolongado en el tiempo puede llevarte a la apatía y a la sensación de falta de sentido en la vida.

No es divertido ni estimulante en sí mismo.

Produce una sensación de frustración.

En esta sociedad que huye del dolor, del aburrimiento, de la tristeza y cierra en falso tantas carencias con un “don´t worry be happy”, me planteo que no quiero perderme nada, si tan siquiera el aburrimiento ocasional, aunque paradójicamente eso suponga gestionar mejor mi tiempo productivo para después permitirme el lujo de aburrirme un rato.

Eso nos lleva a una ley muy interesante, la ‘Ley de Parkinson, enunciada por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957, que afirma que “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.

Tenemos que aprender a acotar el tiempo de trabajo, no dándole todo el tiempo que tenemos disponible o nunca nos llegará el aburrimiento positivo.

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4 comentarios en “¿EXISTE UN ABURRIMIENTO POSITIVO?

    1. Ser aburrido no es una cualidad positiva, estar aburrido en el sentido de no tener estímulos de interés, puede provocar en nosotros una búsqueda positiva de actividad diferente a la habitual (creatividad, introspección, etc.) Por eso no debemos agobiarnos por pasar tiempo aburridos o porque se aburran nuestros hijos, puede ser incluso recomendable de tanto en tanto para desarrollar capacidades nuevas. La naturaleza es sabia!!

  1. Quisiera poner en relaciòn èste tema con el “dolce far niente” (fannullone) o seal el concepto gozoso del “dulce no hacer nada”. Claro que va en contra del la actual creencia imperante, autoexigencia interna, de que hay que aprovechar cada minuto del día y estar lo más activo posible; de lo contrario, se está perdiendo el tiempo, y resulta que uno es un inútil, o un vago, o un irresponsable, o una lamprea social, cuando no un caracteriòpata.

    Pero, ¿no serà que por ese afán de aprovechar el tiempo, estamos tambièn perdiendo la posibilidad de disfrutar, en lugar de sufrir, cuando no estamos inmersos está en alguna actividad?

    ¿Tiranìa de la sumisiòn al mandato superyoico de lo polìticamente correcto? – yo creo que sì, sin duda.

    Con la implantaciòn plena de los valores de la postmodernidad en este siglo XXI, de la aldea global y del mundo digital 2.0, se ha perdido (casi) totalmente la sabidurìa clàsica del “Arte de Vivir”, que resulta ser tanto una ètica como una estètica. Y dos de los componentes de tal Arte de Vivir, sugiero, son justamente: la capacidad de aburrirse creativamente por un lado, y de saber disfrutar del dulce no hacer nada, por otro lado

    Si los padres permitieran a sus hijos, e incluso fomentaran, el que se chupen tranquilamente el dedo al viento, como recuerda Mamen, quizàs disminuirìan los diagnòsticos de niños con hiperactividad (TDAH) y habrìa que recetarles menos Concerta. Quizàs.

    1. Me han interesado esa clasificación que haces del tiempo libre: “la capacidad de aburrirse creativamente por un lado, y de saber disfrutar del dulce no hacer nada, por otro lado”. Y la reflexión que haces sobre el mundo digital 2.0 que impide tener tiempo para no tener nada que hacer. Es imposible acabar con todo lo que se puede ver, mirar y aprender a través de la tecnología. Gracias Eadha por el comentario.

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