¿DÓNDE SE FUE MI DINERO? CAMBIA TUS HÁBITOS PARA ENCONTRARLO

¡Bah! Por un poco de agua, dejo el grifo correr para que se ponga caliente mientras busco la ropa. Dependiendo de la distancia entre el termo o la caldera y la ducha en sí , pueden desaprovecharse de dos a cuatro litros de agua, líquido que se vierte sin necesidad. Esos litros pueden suponer un ahorro considerable en la factura; el uso de un economizador o el aprovechamiento de esa agua para: el riego, la cisterna o la limpieza diaria, lo permitirá.

¡Bah! Para unos centimos de diferencia, elijo el producto que sale en la televisión. Las marcas blancas siguen los mismos procesos de control de calidad y son fabricados por empresas grandes que no quieren perder cuota de mercado y se dirigen así a otro segmento de la población.

¡Bah! Si todos ofrecen más o menos lo mismo, es una pérdida de tiempo revisar los seguros. Es posible abaratar con ciertas acciones un seguro sin perder protección, si pagas más es por descuido y dejadez.

¡Bah! Este gasto no me va a sacar de pobre. Ni llegarás a ahorrar gastando en aquello que no necesites. Tener más cosas no siempre es ni más cómodo ni garantiza mayor calidad de vida.

¡Bah! Por ese precio no me compensa ir andando. Asocias estar en forma con ir a un gimnasio, pero no con la posibilidad de introducir nuevos hábitos en tu vida que además, te ayudarán a ahorrar dinero y ganar salud.

La crisis económica y la concienciación con el medio ambiente, está resucitando la cultura del ahorro, emergen profesiones y empresas destinadas a facilitar a los clientes y usuarios el aprovechamiento de esos “poquitos” que nos quedan de margen para poder ahorrar o ganar terreno en el saneamiento de nuestra economía.

Si queremos también nosotros aprovechar esos “poquitos”, hay tres prácticas que nos lo facilitarán sin perder calidad de vida.

ahorro

1. No consideres el ahorro como una obligación, sino como un estilo de vida. Por ejemplo plantéate el hacer el menú diario con los productos de temporada o aquellos que estén en oferta.

2. Establece una estrategia para llegar a tu objetivo. Revisa o hazte revisar por un asesor financiero todos tus pagos, las prestaciones y el uso que prevés hacer de ellos. Te pasará como cuando revisas tu armario o tu despacho, que te sobra la mitad porque no usas todo lo que tienes o te duplicas las prendas básicas.

3. Fíjate metas de ahorro realistas e ilusionantes. Piensa en materializar la diferencia que consigues ahorrar en algo que te haga especial ilusión adquirir y hazte el homenaje que mereces.

“El más rico de todos los hombres es el ahorrativo; el más pobre, el avaro”.

(Chamfort)

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