GESTIÓN EMOCIONAL: RABIA VS. AMOR (7/9)

7º FRENO: LA RABIA

Tener objetivos supone correr el riesgo de no conseguirlos. Los comerciales trabajan por objetivos SIEMPRE. El trabajo comercial por excelencia supone cada día un reto y ese reto supone siempre cierto grado de estrés, que bien administrado es beneficioso para nuestra actividad. Si no tuviéramos cierta tensión muscular no podríamos estar erguidos sobre nuestras piernas, sin cierta tensión en nuestras cuerdas vocales, no podríamos emitir ningún sonido. La capacidad de tensionarnos es buena, siempre y cuando sepamos regular dicha emoción como todas las anteriores.

Sentimos rabia cuando nos frustramos, es decir, cuando encontramos elementos que nos impiden avanzar por el camino trazado y no lo aceptamos.

rabia

Convenciendo a los demás y haciéndoles sentir mi rabia es como me encuentro “justificado y convencido de mis legitimas razones para sentirla”, por ello buscaré todos los argumentos posibles para que terminen viendo la realidad a través de mis ojos, sólo así me sentiré comprendido.

Si bien es humano desahogarnos y justificarnos, también es cierto que las emociones se contagian, por eso el resultado de mi actuación va a ser moverme en un ambiente “rabioso”, o lo que es lo mismo, voy a ver incrementada mi rabia por el número de personas a las que se lo comunico y me dan la razón o alimentan aún más mi rabia con opiniones o nuevos datos.

“¿No era paz lo que perseguía ventilando mi rabia?, ¿en qué me he equivocado?

EMOCIÓNES PALANCA: EL AMOR

La rabia, puede convertirse en un sentimiento positivo si te da más ánimos para luchar contra cualquier obstáculo, a fin de conseguir lo que te has propuesto.

rabia positiva

La rabia es un canal de energía. Como toda energía, ha de ser controlada y canalizada para no producir destrozos.

El amor es a la rabia, lo que el agua al fuego. Lo apaga. Es justo cuando sentimos rabia cuando más tenemos que amar.

Amar ¿El qué? Si lo que siento es rabia”

A mi mismo, por ejemplo, para pedir un trato de respeto, para confiar en mi capacidad de superación personal, etc.

A los demás, para considerarlos capaces de aprender de sus errores, de resolver aquello que es competencia suya y no nuestra.

A la vida y a sus circunstancias, para entender que todo lo que sucede, sucede por alguna razón y es fuente de algún don que se nos concede, si sabemos entender su mensaje.

“¿Qué puedo hacer si quiero enfadarme menos?”

1. Defiende el principio de inocencia. “Todo el mundo es bueno hasta que no demuestre lo contrario”.

2. No cotillees, siempre puedes enterarte de algo que no quieres, que no te beneficia y que además ni siquiera sabes si será verdad.

3. No vendas a la gente tus enfados para no hacer nada con ellos. El enfado se multiplica por el número de personas a las que se lo cuentas, y además, si no recordabas algún otro motivo por el cual enfadarte más, quizás ellos te lo recuerden.

4. No te enfades antes de tiempo. Si no entiendes, pregunta y busca información de primera mano siempre que sea posible antes de hacer juicios de valor.

5. Evita “los campos de minas”. Hay temas que sabes que sólo pueden conducirte a un enfado gratuito del que no vas a sacar nada en limpio. Por ejemplo: quejarme de las normas de una financiera que no acepta un préstamo cuando no puedo negociarlas.

6. No provoques innecesariamente buscando motivos para enfadarte. Esa actitud “ácida”, esa “búsqueda activa de lo que no funciona” no es la respuesta a lo que necesitas.

7. No “levantes monumentos a los grandes enfados”, para rememorarlos una y otra vez. Cada vez que lo recuerdas lo vuelves a sufrir, ya es pasado.

8. No te regodees de los fracasos ajenos, porque cuando te toque a ti fracasar o equivocarte, sufrirás pensando que los otros harán igual que tu. Solemos pensar que los demás son como nosotros. Ten un buen concepto de ti y lo tendrás de los demás.

9. “Vive y deja vivir”, no estés pendiente de lo ajeno, bastante tienes con lo tuyo. Todos somos personas adultas, si alguien necesita de nuestro apoyo que nos lo pida. “No te metas en todas las causas perdidas que encuentres”, no siempre requieren de tu intervención. Dale a los demás la oportunidad de comportarse como adultos y de resolver sus propios problemas.

Recuerda siempre una cosa: El “perdón verdadero” llega, cuando nos damos cuenta de que no tenemos nada que perdonar. “¿Te imaginas como sería tu vida si no tuvieras nada que perdonarle a nadie?” El resentimiento solo te daña a ti.

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4 comentarios en “GESTIÓN EMOCIONAL: RABIA VS. AMOR (7/9)

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