¿ESTAS SEGURO DE QUE ERES TÚ QUIEN DECIDES?

“Tengo que ayudar a mis hijos cuidando diariamente de los nietos”. ¿Tienes o quieres? Si tienes, es que no eres tú quien ha tomado la decisión de hacerlo. Si quieres, podrías dejar de hacerlo sin el menor sentimiento de culpa.

“Tengo que ser fiel a mi pareja”. ¿Tienes o quieres? Si tienes, no es tu decisión, es tu miedo a las consecuencias la que hace que mantengas tu fidelidad. Si quieres, te daría igual saber que no hay ninguna posibilidad de que tu pareja se enterara de lo sucedido.

“Tengo que callarme cuando mi jefe grita”. ¿Tienes o quieres? Si tienes es que temes perder la seguridad de ese trabajo o enfrentarte al conflicto. Si quieres, es porque te sientes capaz de dialogar con tu jefe sobre este asunto como y cuando quieras, pero prefieres pasarlo por alto porque no te afecta lo suficiente.

“Tengo que hacer deporte para mantener a raya mi colesterol” ¿Tienes o quieres?  Si tienes, te estará costando mucho esfuerzo hacerlo,  y tienes más posibilidades de perder tu fuerza de voluntad. Si quieres, pondrás tu atención en las ventajas que estás descubriendo y estarás cada día más contento de tu decisión.

Tener que hacer, exige disciplina y sacrificio.

Querer hacer, aporta fuerza de voluntad y placer en su dedicación.

Si tomas la decisión que verdaderamente quieres hacer, tendrás la fuerza de voluntad que precisas para llevar a cabo tus planes con disciplina.

Si tienes que hacer, la lucha interior te pasará factura a ti y a las personas por las que te sacrificas.

Si quieres hacer, las caídas, no serán más que información para levantarte e intentarlo de nuevo con más fuerza.

Tomar decisiones implica que:

1.       Tienes más de una alternativa para escoger. Al menos, hacerlo o no hacerlo.

2.       Eres capaz de analizar la causa del problema o la posibilidad de mejora de una situación.

3.       Conoces las ventajas e inconvenientes de cada una de las alternativas.

4.       Sopesas el número de razones y el valor que posee para ti las alternativas anteriores.

5.       Evalúas el riesgo que supone equivocarte al tomar la decisión.

6.       Evalúas el beneficio y la repercusión que para ti tendría acertar en tu decisión.

7.       Piensas que podría salir mal y tomas medidas para minimizar su probabilidad.

8.       Tomas una decisión por fin, actúas y asumes las consecuencias de tus actos.

9.       Estás satisfecho de cualquiera que sea el resultado, ya que has realizado un acto de libertad.

10.   Aprendes de los errores y evalúas tu interés por continuar intentando alcanzar una mejora o resolver un problema.

11.   Tomas nuevas decisiones, ahora mucho más preparado, porque tienes la experiencia y la información que antes te faltaba.

Si aun así, dudas de si realmente lo decides tú o las circunstancias, los sentimientos de culpa, el exceso de responsabilidad o tus creencias, pregúntate:

¿Me siento igual de libre para tomar cada una de las alternativas?

Tomar decisiones no es un proceso puramente racional. De ser así meteríamos los datos en una computadora y apretaríamos un botón. Al 100% acertaríamos en nuestra decisión.

Tomar decisiones que suponen un cambio en  nuestra vida y en la de otros, siempre da vértigo.

Las ventajas o inconvenientes incluyen aspectos subjetivos (lo que me importa a mí, con mis valores, mis circunstancias, mis experiencias pasadas, mis ilusiones futuras, etc.)

Además, siempre hay un margen de error que uno tiene que asumir antes de dar “el salto”, y nuestro propio miedo al fracaso es el que no nos deja avanzar.

“Razón y corazón” deberían ir de la mano para tomar las mejores decisiones. Así es como tradicionalmente lo explicamos, pero todo está el cerebro, las emociones también (son nuestros pensamientos y nuestras creencias los que las modifican)

corazon y razon

¿Puede el coaching ayudar en los procesos de cambio y toma de decisiones?

Un coach, no tomará decisiones por ti, tan sólo te acompañará en el proceso.

Un coach no te dará respuestas, te devolverá más preguntas. El coach será el espejo desde el cual podrás ampliar el campo de visión que tienes de ti y de las circunstancias que te influyen.

Tu coach se convertirá en tu mayor fan, creerá en ti más que tú mismo y no te abandonará hasta que hayas encontrado el camino que te conduzca al lugar donde quieres llegar.

coach

Si quieres que sea tu coach, ponte en contacto conmigo: ccamachogil@gmail.com

 

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