“DISTANCIATE DE TUS PREOCUPACIONES…¡QUÉ CORRA EL AIRE!”

Cuando nos obsesionamos por las cosas, repasamos una y mil veces los argumentos y las razones que justifican nuestro pensamiento recurrente.

Creemos además, que hacerlo nos acerca a la solución. ¿Qué clase de persona sería yo si no me preocupara?

“Preocuparme me convierte en una persona responsable, y si me estoy equivocando, en alguien mejor, puesto que en el sufrimiento que conlleva la preocupación está la condena que pago por mis errores”.  

Esta es una creencia viva y errónea en muchísimas personas que tienden a sufrir habitualmente. Porque… ¡Siempre podemos estar preocupados por algo! Por lo que pasa, por lo que ha pasado o por lo que pueda pasar.

Esta espiral de miedo y culpa destroza nuestro presente y por lo tanto ha condicionado ya nuestro pasado ¿quieres comprometer también tu futuro?

Existen clásicos motivos de preocupación: las enfermedades, la economía, el porvenir de nuestros hijos/as, la estabilidad en el trabajo y en las relaciones, etc.

Algunas preocupaciones son racionales, es decir están dentro de un contexto, se mantienen dentro de un tiempo limitado y se viven con una intensidad acorde a la urgencia e importancia del problema.

Otras, no lo son en absoluto. Se basan en problemas que no existen o cuya probabilidad de ocurrencia dista de ser significativamente alta.

La PRE-ocupación, como su propio nombre indica, significa “tiempo anterior” a la ocupación ¿Cuánto tiempo “previo” necesitas antes de ponerte manos a la obra?

PENSADOR DE RODIN

(Fotografía: El pensador de Rodin)

Todos conocemos a personas que llevan AÑOS preocupados por un mismo asunto ¿ha cambiado eso algo? Quizás sí. Posiblemente hasta han empeorado la situación o su salud.

Nos encontramos con frecuencia paralizados por no encontrar opciones viables. El miedo al fracaso no nos deja ver que ya estamos “metidos hasta las cejas” en el fracaso en sí.

Famosa es la frase de Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

Te propongo algo:

  1. Date permiso para no preocuparte por lo de siempre, tómate un mes o dos por ejemplo.
  2. Toma distancia, delega en otra persona o simplemente “déjalo estar”.
  3. Oxigénate, cuida ese aspecto importante de tu vida que tenías olvidado (tu pareja, tu alimentación, tu cultura, tu divertimento…)

Pasado ese tiempo, pueden suceder varias cosas:

a)      Algo terrible ha sucedido.

b)      Todo sigue igual.

c)       Las cosas han mejorado.

d)      La situación es la misma, pero tu actitud ha cambiado.

Seguro que el resultado, te dará mucha información que puedes aprovechar para hacerte nuevas preguntas y obtener con ello nuevas respuestas.  ¡Suerte!

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6 comentarios en ““DISTANCIATE DE TUS PREOCUPACIONES…¡QUÉ CORRA EL AIRE!”

    1. Es cierto Víctor. “Apagar la radio de la cabeza” supone un verdadero esfuerzo. Como coach, una de las principales habilidades que he tenido que adquirir es no hablarme a la vez que escucho a mi cliente para favorecer la concentración y evitar juzgar o inferir cosas mías en relación a lo que él/ella me cuenta. Muchas gracias por el comentario y por tu tiempo. Un saludo

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