¿MALA SUERTE O MALAS DECISIONES?

 A veces parece que la “mala suerte” se ceba con ciertas personas. Yo no voy a afirmar ni desmentir la existencia de la buena o mala suerte, sería pretencioso por mi parte.

Lo que sí he observado es que, en muchas ocasiones, la supuesta “mala suerte” cumple un principio de causalidad o de malas decisiones. Para mí eso es esperanzador, ya que superando la espantosa noticia de que “tenemos lo que merecemos”, también es cierto que puesto que somos parte del problema, también somos parte de la solución.

Lo que a veces llamamos “mala suerte” se llama genética o estadística. Cuando se oye eso de: 1 de cada 1.000 personas padece cierta enfermedad, nos preguntamos ¿por qué nosotros? La respuesta es ¿y por qué no? Si no nos hacemos pruebas genéticas para elegir pareja, tendremos que asumir que las probabilidades existen y los riesgos también. Mi hijo es celiaco porque mi marido y yo somos portadores y no lo sabíamos hasta que llegó él.

De la misma manera, hermanos criados por una misma familia, con las mismas oportunidades, eligen caminos distintos en cuanto a: estudios, amistades, pareja, modo de gestionar su tiempo y su dinero, etc. Y nos sorprende la suerte de unos y otros cuando a veces las explicaciones no son mágicas, sino producto de una combinación de factores y de decisiones.

A veces creemos que la suerte nos llegará como premio a nuestro sacrificio y nos sentimos frustrados cuando ésta no llega. Por ejemplo: no me reconocen mi trabajo en la empresa, no me valora mi familia, mis amigos no están cuando les necesito… ¡qué mala suerte tengo!

Y cuando llego a esa conclusión entonces, voy prestando atención dolorosamente a todo aquello que confirma mi teoría. Comenzamos a valorar la conducta de los demás en términos de todo o nada (siempre en contra nuestra) y comenzamos a tener una percepción pesimista de la realidad.

En el mundo de la venta, hay un relato muy popular que dice:

Dos vendedores fueron a África a vender zapatos a un país que todavía no estaba muy civilizado .

Luego de comprobar que sus habitantes no usaban nada en los pies, uno de los vendedores llamó a su empresa y les dijo ” Muy malas noticias, imposible vender, no usan zapatos”.

En cambio el otro informó muy entusiasmado : “Muy buenas noticias, posibilidades enormes de vender, no usan zapatos”.

DSC_0156_NEF (Fotografía cedida por Antonio Camacho Gil) 

La suerte por tanto también se encuentra:

  • Creando las circunstancias que nos son propicias. No repitas lo que ya has comprobado que no te funciona.
  • Viviendo los errores como resultados y no como fracasos. ¡Aprende!
  • Arriesgando. No temas perder aquello que paradojicamente tampoco te hace feliz
  • Acostumbrándonos a cambiar el diálogo interior y exterior. Habla de felicidad, de cosas alegres, de lo bueno que te sucede, de tu buena suerte y deja de buscar dramas en tu vida. ¡Te sorprenderás!

 

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4 comentarios en “¿MALA SUERTE O MALAS DECISIONES?

  1. Me parece que lo de ser + ó – tambien es un poco genetico,de como te educan,de como vives tu infancia,del ambiente que has respirado desde que naciste é incluso de que manera vivio tu madre tu gestacíon,creo que todo influye en la vida de un ser humano.Pero te doy la razón,puedes vivir negativamente ó positivamente eso solo depende de cada uno,pero animaros a ver la vida como tu deseas que sea y lucha por ello,la vida es muy corta y hay vivirla como te venga,pero siempre el lado bueno de ella.Ej.(Puedes no tener dinero y pasarlas muy malas,pero sin embargo tienes a los tuyos sanos y a tu lado.Ya no es todo malo).

    1. Gracias por el comentario. Efectivamente, no podemos elegir nuestros genes, ni nuestra primera educación en el seno familiar, posiblemente otras muchas cosas tampoco; pero sí la perspectiva desde donde quiero ver la vida y las decisiones que como adulta puedo ir tomando. La infancia es importantísima, el resto de la vida también. Porque no me hayan gustado mis primeros 20 o 30 años de vida, no voy a desperdiciar los 50 0 60 que me quedan por delante ¿verdad? Aunque solo fuera por un día de existencia feliz, merecería la pena intentarlo. Siempre se está a tiempo para cambiar nuestra actitud. Un beso

  2. Jo Mari Carmen, cuanta razón tienes, no miremos atrás y nos lamentemos de lo que ocurrió, debemos cambiar nuestra actitud ante las cosas para verla de una manera positiva, eso nos dará fuerza para construir otras muchos pensamientos positivos. Gracias por tu blog, me encanta!

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