“AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO…” PARECE FÁCIL ¿VERDAD?

Este es el primer artículo que comparto con el periódico Sierra Norte Digital, al cual agradezco enormemente su invitación a participar como colaboradora.

Valoro la orientación plural de sus colaboradores y pienso que es así como deberíamos acercarnos a la realidad, desde la diversidad y el respeto al que piensa diferente, dándole un espacio para expresarse en libertad, para el enriquecimiento individual y social.

¡Suerte en su nueva andadura!

“Al pan, pan y al vino, vino” es un refrán popular conocido por todos, que quiere decir que cada cosa tiene su nombre.

Parece sencillo pero no lo es. Decir que las cosas solo tienen un nombre es como decir que existe una única verdad.

¿Qué sucede cuando, habitualmente, vemos el mundo desde los ojos del mismo comunicador? Que puede convencernos de que esa es la única realidad. A consecuencia de ello:

          Conozco personas brillantes laboralmente que, tras un periodo de acoso laboral, han llegado a creer que son inútiles e incapaces de realizar dignamente ese y cualquier otro trabajo.

          Mujeres y hombres espléndidos que, tras convivir con una pareja maltratadora, se viven como personas dependientes y carentes de todo valor.

          Fanáticos que odian a personas distintas a ellos por pertenecer a un grupo social cerrado.

          Personas acomplejadas por mensajes autodestructivos que se repiten una y otra vez desde hace años.

Las ideas se expresan en palabras, y las palabras no son inocuas.  ¡Mucho menos los gestos y el tono que utilizamos para decirlas!

La riqueza del lenguaje permite discriminar muchas sutilezas, pero también ocultarlas y manipularlas.

Así, por ejemplo, en política escuchamos con frecuencia palabras del tipo: “movilidad exterior”, “desaceleración transitoria”, “reajuste”, “coyuntura negativa” …,  con la intención de edulcorar la realidad en periodos de crisis económica.

En el lenguaje coloquial identificamos matices sexistas y xenófobos fruto de prejuicios sociales. Por ejemplo: “Hombre público y mujer pública” tiene connotaciones diferentes. También perpetuamos imágenes estereotipadas con frases como: “merienda de negros” o “trabajo de chinos”.

¿Qué podemos hacer para paliar los efectos de una comunicación sesgada?

  1. Contrasta la información. No te bases en una única fuente de información para sacar conclusiones (“¿qué pruebas hay a favor y en contra de tu conclusión?”, “¿quién lo dice?”, “¿quién más opina igual o distinto?”, etc.).
  2. Haz oídos sordos a la información no relevante para evitar que te distraiga de lo verdaderamente importante del mensaje (cotilleos, juicios de valor subjetivos y no argumentados, etc.)
  3. Cuando quieras comprender a alguien o negociar, comprueba que ambos le dais el mismo significado a las palabras (“¿qué quieres decir con…?”, “¿qué implica para ti la palabra…?”, etc.).
  4. Abre tu mente, encuentra en la diversidad riqueza de enfoques. Escucha siempre hasta el final y luego decide qué te convence más (“¿en qué estás de acuerdo y en qué no?”, “¿hay algo más que necesitas saber?”, “¿cómo lo vives tú y cómo lo vive la otra parte”, etc.).

Participa en la reflexión con tus anécdotas, consejos o preguntas y, si te ha gustado, puedes compartir este enlace a través de otras redes sociales.

¡Hasta la semana que viene!

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9 comentarios en ““AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO…” PARECE FÁCIL ¿VERDAD?

  1. Parece mentira en la sociedad tan avanzada en la que estamos, con todo tipo de canales y soportes de información a nuestro alcance y que aún tengamos problemas de comunicación tan elementales como es el envio de mensajes claros y transparentes y la escucha de los mismos. Muy interesante el artículo.
    Me gusta.

  2. Gracias una vez más maricarmencamacho ¡¡
    Daremos un paso de gigante, -un gran paso para a humanidad- cuando ofrezcamos sinceridad, dejemos los prejuicios atrás, las ocultaciones (lease mentiras) al margen, y empecemos realmente acomportarnos como PERSONAS que somos.

    Hace falta mucho elemento crítico: pero partiendo de la autocrítica, no criticando alrededor.
    No hay peor ciego que el que no quiere ver en muchas ocasiones, y muchos con los ojos abiertos, que miran pero no ven.
    Muchas gracias por tu secillez, y cordura.

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