REACCIONES ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

Algunos no querréis leer esta semana mi entrada ¿puede ser a causa del título?, escucha tu cuerpo,  ¿qué dice de ti tu reacción?

Coincidiendo con la Semana Santa, ha fallecido una persona importante para mí y mi familia, la abuela de mis hijos. La enfermedad ha sido larga y dolorosa. El desenlace era esperado.

Las reacciones de las personas que han estado a mi lado han sido muy dispares:

–           Serenidad, tranquilidad, tristeza, aceptación.

–           Angustia, llanto, desconsuelo.

–          Ira, rabia

–          Negación

¿Existe una relación directa entre el modo de reaccionar y el amor hacia la persona?

¿Puede la persona fallecida influir en la reacción que tienen sus más allegados?

¿Qué condiciona la aceptación de la muerte como un hecho natural?

He observado como la personalidad, las creencias y las circunstancias que acompañan al fallecimiento y a la persona que lo vive, han influido en el modo de reaccionar.

Los expertos coinciden en un conjunto de factores que influyen en el proceso de duelo.

–        La personalidad (factor individual).

Las personas más introvertidas, aquellas que les cuesta exteriorizar sus sentimientos y apoyarse en los demás, tienen una mayor tendencia a encauzar mal su proceso de duelo. Las personas que tienden a las obsesiones, al pesimismo  y a la conducta más depresiva en general para enfrentar las dificultades de la vida, también.

 –        Las creencias (factor social).

La cultura, la religión, etc. influyen muchísimo en la forma de enfrentarse a la muerte. Las culturas orientales suelen hablar de esto con mayor naturalidad, incluso con los niños. La cultura occidental es más tendente a huir del dolor y por ello el tema de la muerte no se trata tan abiertamente.

En cuanto a la religión, la reencarnación de los orientales y la resurrección de los cristianos ofrece una alternativa de esperanza tras la muerte donde los creyentes encuentran consuelo.

 –        Las circunstancias que rodean a la muerte (factor situacional).

El impacto es mayor si el fallecimiento es inesperado, ya que no ha habido ocasión de despedirse del fallecido.   Aun se elabora peor si se trata de un accidente o un suicidio, ya que la tristeza va acompañada de sentimientos de culpa o ira hacia las personas involucradas en el propio fallecimiento.

El velatorio sirve para reforzar la red social, permite contar historias del difunto y ventilar emociones, expresar los sentimientos y recibir muestras de afecto y cariño que hacen más llevadero este difícil momento. Para muchas personas ver al fallecido, les sirve para despedirse y procesar mejor su propio duelo.

El crematorio o entierro permite cerrar el proceso para empezar una nueva etapa; por eso, las familias que no tienen esa posibilidad (por desaparición del cuerpo) tiene más posibilidad de vivir patológicamente el duelo.

A modo de homenaje, me gustaría dar las gracias a Mary por ayudarnos a afrontar su muerte. Su vida y el modo en el que llevó sus últimos días, me dejan un montón de sabias lecciones para mi propio desarrollo personal.

Diariamente me decía cosas bonitas mientras me dejaba participar en su cuidado.

Ha cerrado cualquier tema que pudiéramos tener pendiente con generosidad y amor.   

Ha sabido y aceptado en todo momento su enfermedad y ha luchado por mantener su vida con voluntad, paciencia y esperanza.

Ha aceptado con madurez y serenidad el posible desenlace como la mejor manera de acabar con un sufrimiento estéril.

Ha sabido disfrutar hasta el último momento de cualquier pequeño detalle de la vida, sintiéndose afortunada y reconociendo en todo momento su contribución a la felicidad de los que la rodeábamos.  Textualmente decía: “Quiero que disfrutéis de mi un tiempo y después marcharme serenamente si mi dolor físico no tiene cura, no tengo miedo a la muerte, no estéis angustiados por mí. Estoy bien”

¿Podemos estar bien, perfectamente bien, a pesar de las circunstancias? Parece que sí.

En una sociedad que huye del dolor y lo disfraza de falso positivismo, lo “seda” a través de medicamentos, lo evita negándolo, o lo “distrae” a través de múltiples adicciones, …he recibido de Mary, una última lección:  el dolor permite una tensión interna que nos permite madurar y crecer.

He vivido en primera persona, algo que Randy Pausch me mostró años atrás.

Gracias Mary. Descansa en Paz. Te quiero.

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8 comentarios en “REACCIONES ANTE LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE

      1. Mamen me gusta mucho como has descrito a Mary . Todo bajo tu punto de vista y no creo que nadie pueda hacerlo mejor que tu que has pasado mucho tiempo con ella. Olvídarla nunca pero el primer dolor va poco a poco suavizándose. Desde aquí puedo decir gracias Mamen y te quiero Mary.

  1. Hola soy Luisa.. me sumo a cada palabra y momentos vividos que tuviste con aquella personita que ya está descansado todo lo que ella vivió en su enfermedad es una enseñanza de vida para toda la humanidad ..te cuento un poquito de mi hace 30 años que tengo un problema renal y es muy dolorosa pero también no se puede negar que te enseña a vivir y tomar la vida con más serenidad y aceptación y amar cada minuto que nuestro señor nos brinda . para mi encuentro un honor que Dios permita que preparemos a nuestro esposo e hijos a tomar con calma el camino hacia la otra vida no es fácil para ellos pero poco a poco uno lo va preparando para cuando llegué ese día. Querida gracias por compartir tu experiencia con esa personita a mis amores que son esposo y cuatro hijos siempre les digo La muerte es la sensación de la vida… y la simplicidad de la vida es maravillosa…

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