¿CÓMO VAN TUS COMPROMISOS DEL 1 DE ENERO DE 2013? Renueva la confianza perdida.

“Soy tu compañía constante. Soy tu mejor ayudante o tu más pesada carga. Te impulsaré hacia adelante o te arrastraré al fracaso. Estoy a tus órdenes por completo. Puedes dejarme sin problema la mitad de lo que haces y lo haré, rápida y correctamente.

Soy fácil de manejar, sólo debes ser firme. Dime exactamente cómo hacer algo y con pocas lecciones lo haré automáticamente.

Soy el que sirve a los grandes hombres. Así también, a quienes son grandes, yo los he hecho grandes. A los que son un fracaso, yo los he hecho fracasar.

No soy una máquina, aún cuando trabajo con la precisión de una máquina con la inteligencia de un hombre. Puedes usarme para ganar o puedes usarme para la ruina; para mí, es lo mismo.

Tómame, entréname, sé firme conmigo y pondré el mundo a tus pies. Sé flexible conmigo y te destruiré.

¿Quién soy?

…Soy tu hábito” (anónimo)

Muchos teníamos hábitos que lamentablemente y por imposición hemos perdido, como por ejemplo todos los asociados al trabajo, otros llegan por cuestiones vitales, como por ejemplo cuando los hijos se van de casa, otros son amargas despedidas como la ruptura de la pareja. Sin esos hábitos andamos como perdidos, malgastamos nuestro tiempo, nos aburrimos, llevamos una vida menos ordenada. Otras veces hemos adquirido malos hábitos que simplemente queremos cambiar.

Sé que te has dado cuenta. Normalmente reflexionamos sobre el año que termina y crece en nosotros la esperanza de un año mejor gracias a ciertos cambios que pensamos introducir a partir del 1 de enero, día que comenzamos a escribir lo que nos sucederá en el nuevo año.

“Cuando empiece el año voy a: dejar de fumar, limpiar la cocina, empezar a hacer dieta o ejercicio, aprender inglés. ..” ¿ALGUNAS DE ESAS COSAS TE HACÍAN ILUSIÓN, O LAS VIVÍAS COMO OBLIGACIONES?

Si tu objetivo de cambio es tener una vida mejor, ¿qué te hizo suponer que cargarlas de obligaciones te haría sentir más feliz? Seguro que no sientes falta de voluntad para hacer aquello que te gusta, y además eres capaz de encontrarle un rato. Por ejemplo: llamar a tu novio/a todos los días por el simple hecho de oír su voz.

¿Cuál es el efecto de no haber cumplido con tus compromisos? Vergüenza, debilidad, apatía, falta de confianza en ti mismo.

A veces el problema es que queremos pasar de tener ausencia de hábitos saludables a hacerlos todos a la vez. ¡Uff!, me canso sólo de decirlo. Si fracasamos en la consecución de alguno, algo que probablemente sucederá, como un efecto dominó, nos tirará por tierra la confianza en cambiar otros y abandonaremos.

Parece fácil proponerse algo y hacerlo, pero no lo es, requiere cambiar hábitos.

El hábito en psicología es el comportamiento repetido de una persona regularmente.

Esa regularidad permite facilitar la respuesta deseada ya que surge de nuestro cerebro como un automatismo, algo a lo que apenas hay que prestarle atención.

Un estudio británico llevado a cabo en el University College de Londres ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años.

Otros autores dicen que es suficiente con bombardear al cerebro con una acción nueva y repetida a lo largo de 21 días seguidos.

En cualquier caso, pensar a corto plazo siempre motiva, porque nos parece que la meta es más fácil de alcanzar. Por ello, yo siempre he escogido la última teoría, si puedo ser capaz de aguantar 21 días seguidos, seguramente 66 también.

Sea como fuere, cambiar un hábito es costoso, y no se consigue de la noche a la mañana, hay que tener muy claro qué es lo que se quiere cambiar, por qué otra conducta vas a sustituirlo y mantenerte constante.

Podríamos hablar del cambio de muchísimos hábitos, especialmente los referidos a la gestión del tiempo, el ejercicio físico e incluso el cambio de alimentación. Mi consejo es que cambies aquello que sea más fácil y que mayor repercusión tenga en tu bienestar. ¿Qué tal fijar 15 minutos, de 20 a 20:15 para jugar con tus hijos a algo?

  1. Formúlalo SIEMPRE EN POSITIVO: “¿Qué quiero conseguir?” (que la meta sea ilusionante). Ej: Pasar algo de tiempo de calidad con mis hijos haciendo algo divertido.
  2. Define la NUEVA CONDUCTA: “¿Qué voy a hacer?” Cada día elegiré un juego: cartas, parchís, disfraces, etc. que desarrollaremos durante 15 minutos. Lo tendré pensado desde la noche anterior.
  3. Ponle FECHA Y HORA: “¿Cuándo lo voy a hacer?”. De 20 a 20:15 los días de diario, justo antes de la ducha. El sábado y el domingo después de desayunar. Así como qué materiales o personas necesitas para llevarlo a cabo en fecha y hora.
  4. RECUÉRDALO. “¿Cómo lo voy a recordar para que no se me olvide?” (por escrito en la agenda, con una alarma en el móvil, comprimiéndome con mis hijos para que ellos me lo pidan, sorpresa”)
  5. REPITELO día tras día. Te sorprenderá TODO lo que serás capaz de conseguir con un poco de voluntad.

Haz un sólo cambio de hábito cada vez, COMENZANDO POR COSAS SENCILLAS, es lo más recomendado, cuando lo consigas te sentirás tan seguro de ti mismo que te verás capaz de cambiar muchas más cosas ¿Por cuál vas a empezar?

¡Hoy es tan buen día para empezar como el uno de enero! Ánimo. Si lo dejas para mañana, seguramente no empieces. ¡No digas que no te lo he avisado!

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