CUANDO MI CABEZA SE VOLVIÓ LOCA:

Reflexiono sobre aquellos momentos en los que mi cabeza se volvió loca: ¡Cuántas decisiones pudieron llevarme al lugar equivocado!, ¡cuánto daño pude infringir con mis palabras!, ¡qué inflexible fui a causa del miedo!, ¡qué injusta fui a causa de mi precipitación!…

Algunos no han tenido la misma suerte que yo, y cuando su cabeza se volvió loca tuvieron graves consecuencias para ellos mismos y para los demás.

Por ejemplo, de todos es conocida la vida de:

Eleuterio Sánchez Rodríguez (El Lute), empujado por el hambre comenzó su carrera delictiva (1965), condenado a cadena perpetua, quedó en libertad definitivamente en 1981.

La escritura y la lectura que aprendió en su tiempo de presidiario se han convertido al final en su medio de vida, igual que los estudios de Derecho que también inició entre rejas. Lo primero le reporta beneficios económicos y lo segundo, además, la posibilidad de seguir yendo de acá para allá impartiendo conferencias sobre justicia penitenciaria.

Ramón Sampedro (1943-1998). A la edad de 25 años sufrió un accidente, al tirarse de cabeza al agua desde una roca un día de resaca marítima, que le dejó tetrapléjico y postrado en una cama para el resto de su vida.

Fue el primer ciudadano en pedir en España el suicidio asistido. Consiguió su cometido a pesar de que la justicia no se lo permitió como Derecho Legal. Escribió dos libros: Cartas desde el Infierno” (1996) donde agrupó sus escritos hasta ese momento y el poemario “Cuando yo caiga” (1998). Su vida inspiró la película: “Mar adentro”, que recibió en 2004 un Oscar a la mejor película extranjera y 14 premios Goya.

Nada podrá cambiar las decisiones que marcaron sus vidas. Eso sí, fueron capaces de encontrar un sentido y un valor a sus desgracias. Lamentablemente no todos los casos corren la misma suerte.

Estoy escuchando con demasiada frecuencia argumentos violentos contra los políticos, las custodias y separaciones no bien aceptadas por las parejas, la falta de justicia, los desahucios, el paro, la pobreza, … la euforia o la desesperación no son buenos consejeros. ¡Cuidado con las locuras! No nos hagan pagar un precio demasiado alto.

¿Llevaste una vida por encima de tus posibilidades?, ¿dejaste el trabajo fijo por abrir un negocio que te arruinó?, ¿las drogas acabaron con tu relación familiar? No sé lo que te habrá pasado, pero siempre puedes hacer algo: “No empeorar más las cosas”. Saldremos de esto TODOS JUNTOS, gracias a la comprensión, la empatía y la solidaridad. Es desde el amor y no desde el odio como podemos estar unidos y ser más fuertes.

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4 comentarios en “CUANDO MI CABEZA SE VOLVIÓ LOCA:

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