¿QUIERES ESTAR REALMENTE BIEN?…AYUDA A OTRO.

Soy una persona extrovertida, me gusta la gente, y tengo la oportunidad de conocer a personas muy diferentes a través de mi profesión como psicóloga-coach.
Algo que siempre me ha llamado la atención es cómo unas y otras personas superan situaciones difíciles, y me he dado cuenta de que aquellas que más se preocupan por sí mismas son las que peor se encuentran.

Los tristes, frustrados, acomplejados, iracundos, egoístas, prepotentes, … solo piensan en sí mismos.
• Están los que se pasan el día pensando en que todo lo malo les pasa a ellos
• Los que se ven siempre en inferioridad de condiciones con respecto a todos los que le rodean (por ser demasiado joven, por ser demasiado mayor, por tener demasiadas propiedades que mantener, por no tener ninguna, por ser de este país, por ser de otro, por ser hombre, por ser mujer, por tener hijos, por no tener una familia, por ser demasiado impulsivo, por pensarse las cosas tanto…)
• Los que necesitan competir y ganar para sentirse competentes y validos.
• Los orgullosos que ven en el acto de pedir y reconocer sus errores una deshonra.
• Los que “venden sus principios” por un poquito de poder, atención o afecto.
• Los que “se lo saben todo”, y no paran de decirte lo que tienes que hacer.
• Los que piensan que todo lo que les concierne es asunto prioritario y se frustran o enfadan fácilmente con los demás cuando no reciben atención.
• Etc. (invito al lector a que adjunte más personajes en comentarios)
Hoy preguntaba a mis alumnos, qué es lo que más les gustaba de su empleo. Más “quemados” o menos con su puesto de trabajo actual, coincidían en admitir que se sentían bien cuando:
• Cumplían el objetivo por el que habían sido contratados (vender, solucionar problemas, organizar, etc.)
• Había compañerismo y todos cuidaban de todos favoreciendo así el clima laboral.
• Cuando el trabajo tiene posibilidades de crecimiento, de desarrollo, etc.” Porque me permite dar más de mi mismo”.
• Cuando pueden saber cómo han contribuido al éxito o a los beneficios de la compañía.
• Cuando, mediante ellos, otras personas resuelven sus dificultades o pueden prosperar.
• Cuando se sienten valorados, porque alguien les reconoce su contribución.
En definitiva, observé que todas esas situaciones tenían aspectos en común, el propio desarrollo a través de otros; es decir, es en la capacidad para influir positivamente en otros donde encuentro mi propio valor.
El dinero, el poder, el horario, la naturaleza de las tareas de mi trabajo pueden dejar de motivarme con el paso del tiempo. La satisfacción por el trabajo bien hecho, con consecuencias a terceros… no se extingue con la misma facilidad.
Herzberg considero que la motivación por factores externos era menos eficaz que la que provenía de las propias razones. Llamó a los primeros: factores higiénicos (es decir, sin los cuales, las personas se desmotivan, pero que su presencia no motiva necesariamente, recordemos el polémico comentario del futbolista millonario Ronaldo cuando dijo: “estoy triste”), y a los segundos, factores de motivación intrínseca (tienen valor es sí mismos y siempre son motivadores para la persona)
He podido comprobar, como:
• Las personas que han cuidado de un enfermo durante años, se quedan “vacías y sin interés por la vida” cuando esa persona fallece.
• Madres o padres (los menos, por razones de género) acostumbrados a vivir por y para sus hijos, se quedan tristes y desmotivados cuando se hacen mayores y se marchan de casa.
• Personas que se jubilan, sobre todo cuando es anticipadamente y caen en enfermedades, depresión o muerte porque canalizaban su empleo como un modo de contribuir al mundo.
De hecho:
• Los casados y con hijos tienen mejor esperanza de vida que los solteros.
• Los ancianos que tienen que cuidar del otro miembro de la pareja, están activos durante más tiempo.
• Los desempleados que se mantienen activos y colaboran con proyectos solidarios, se mantienen esperanzados y con mayor confianza y energía para buscar empleo.
• Las personas que enviudan, se recuperan mejor si tienen que ocuparse de un bebé, de ayudar en una ONG o de algún familiar o vecino mientras superan el duelo.
• Padres/madres que han sufrido el tremendo dolor de perder de forma injusta a un hijo, por asesinato o secuestro. Son capaces de canalizar su dolor, dándole una utilidad a su tragedia. Luchan por un cambio de leyes, por ayudar a las víctimas, por evitar el mismo sufrimiento a otras personas, …
Todos estos testimonios de vida, tienen algo en común: quien tiene una actitud de servicio y disfruta sintiéndose valioso y útil para otro, el que tienen un propósito en mente, unos ideales basados en la esperanza de que el ser humano es capaz de conseguir resultados increíbles, … consigue sentirse bien consigo mismo, a pesar de las circunstancias adversas.
¿Quieres sentirte realmente bien? Deja de mirarte el ombligo y ayuda a otros en su desarrollo. Descubrirás que: “Quien más da, más recibe”, en asuntos del “corazón”, las matemáticas no sirven.

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6 comentarios en “¿QUIERES ESTAR REALMENTE BIEN?…AYUDA A OTRO.

  1. Hola Mª Carmen. Tengo 25 años y estoy acabando psicología en la uned. Me gusta lo que aportas. Leo que eres coach. Me gustaría que alguien me orientara para poder formarme como coach. No me importaría estudiar en el extranjero, vería la forma de trabajar en cualquier cosa para financiarme. Muchas gracias. (en este momento uso un pseudónimo)

    1. En respuesta a tu pregunta sobre como formarte en coaching, y puesto que eres estudiante, te recomiendo un curso gratuito muy completo (177 horas) que incluye además, 6 sesiones gratuitas con un coach de forma personalizada, está subvencionado (por Fundación Pascual y Cuétara) y tiene buena calidad. Mi hermana y dos amigas lo están haciendo ahora. La próxima edición es en enero.
      http://www.civsem.com/cursos.php?id=1
      Te darán un título, probablemente no te servirá para obtener la certificación por AECOP o ICF, aunque ésta no es obligatoria para dedicarte al coaching a día de hoy. Para muchos coach, la certificación supone un negocio, para otros es una manera de evitar el intrusismo. Si decides decantarte por un curso que permita la certificación, prepara en torno a 6000 euros, más aparte los gastos por asociarte a alguna entidad de coaches.
      Lo dicho, yo comenzaría por aprender con el curso de CIVSEM, descubriras las distintas escuelas e irás descubriendo que orientación prefieres. Si quieres más información. Me preguntas.
      Te sugiero que escuches a Pedro Amador en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=sizgBZZ4-T4, te aclarará muchas dudas.
      Un saludo

    1. Totalmente de acuerdo, y finalmente llegamos a la “parálisis por análisis”. Pensar las cosas y no tomar decisiones precipitadas es una cosa, y no hacer nada por miedo a equivocarnos es otra. En mi opinión, a veces sufrimos más pensando lo que puede fallar que realmente asumiendo las consecuencias del error si finalmente este se produce. Una frase a la que me he “abonado” ultimamente es: “A veces se gana, y otras se aprende”. Gracias por tu comentario, todos hemos pasado por lo mismo que tú comentas en alguna ocasión.

  2. Aunque ya te he hecho un comentario por LinkedIn, no me resisto a la tentación de escribirte algo desde mi blog, ya que tu post bien lo merece.
    En los tiempos que corremos, la generosidad y el espírituo de equipo tienen más valor que nunca. El sentirnos útiles aumenta nuestra autoestima. Ayudar nos ayuda, es un hecho. Volcarnos en los demás con generosidad hace que nuestros problemas pierdan importancia y, efectivamente, ahora, que lamentablemente hay tanto paro, el salir de nosotros/as mismos y ayudar a los demás hará que sigamos sintiéndonos útiles (también muy válido para personas jubiladas). No estaría de más que tomaran nota la parte de juventud de “ninis”, quizá en la ayuda a los demás encuentren la motivación que les falta y, ¡quién sabe!, una solución para su futuro.

  3. El tema de los ninis,me preocupa y me apasiona. He visto dos artículos referidos a ellos muy bien escritos en el blog: http://blog.micumbre.com/2010/02/14/tengo-un-hijo-de-la-generacion-nini-ni-estudia-ni-trabaja-%C2%BFque-hago-con-el/
    Lo más sorprendente es que ya no solo hay jovenes nini, algunos desempleados de larga duración maduritos se han convertido en ninis también, http://blog.micumbre.com/2010/09/29/soy-un-padre-nini-ni-encuentro-trabajo-ni-estudio-para-poder-mejorar-mi-futuro-%C2%BFque-debo-hacer-por-mi-familia/, espero que no sean de la misma familia porque no sé entonces quien va a tirar de quien.

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