¿QUIÉN ES TU CARCELERO?

En la vida no hay que estar dentro de una celda para sentirse prisionero.

A veces “barrotes invisibles” nos separan de nuestros sueños e ilusiones.

A veces, digo sí cuando en realidad quiero decir no y a la inversa.

A veces, revestido de principios y educación, me comporto como una Sra. O como un Caballero (dependiendo de mi género) en lugar de cómo la “bestia que llevo dentro” y que querría rugir de dolor, de rabia, de impotencia.

A veces, los “no tan educados” se aprovechan de tu autocontrol y te tratan de un modo que tú eres incapaz de imitar por principios.

A veces te comportarías como una “perra en celo”, y te limitas a bajar la mirada cuando te cruzas de frente con la tentación.

Y es que, efectivamente no somos animales. Tenemos la opción de mirar más allá de nuestros instintos básicos, de sopesar pros y contras de nuestra actuación,  de suponer las consecuencias a largo plazo, y entonces decidimos posponer el placer, controlar nuestra ira o permanecer fieles y leales a personas que queremos aunque, a veces, no resulte ni divertido, ni fácil.

¿Dónde está el límite de lo conveniente, de lo normal, de lo apropiado? En distintas épocas y culturas,  lo socialmente aceptado, ha respondido a cánones de comportamiento totalmente diferentes.

¿Quiere decir esto que no existe “lo bueno” y “lo malo”? No lo sé. En lo único que creo es en el acuerdo libre entre personas sobre las reglas de juego que se permiten en esa relación.  Y ese acuerdo “libre” esconde una cuestión difícil de resolver ¿qué es ser libre? ¿se puede estar prisionero cuando nada te ata a un lugar, a una persona, a un trabajo?

Se puede estar esclavo del miedo. Miedo a perder el status, miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, a ser rechazados, a quedarnos solos….

Miedo en definitiva, que nos mantiene atados a: personas que nos perjudican y no nos hacen felices, a trabajos “laborales “que en realidad son insultos a la profesión, a jefes y compañeros que te minusvaloran y minan tu autoestima, a parejas que te “hunden” en lugar de hacerte feliz, “amigos” que se aprovechan de ti y sólo buscan su interés, etc.

¿Se puede vivir con miedo? ¿se puede vivir como un esclavo a pesar de no tener cadenas? Todo es pasajero, tus amigos, tu pareja, tu trabajo, … lo único que nace y muere contigo eres tú mismo. No te traiciones y encuentra la libertad dentro de ti.

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