LAS EMOCIONES SON COMO LOS ÁNGELES, NO TIENEN SEXO Y EXISTEN PARA AYUDARNOS

Habitualmente interpretamos las emociones como positivas o negativas, ¿realmente lo son?

Hagamos la prueba:

–          Tristeza ¿negativa o positiva?

–          Rabia ¿negativa o positiva?

–          Asco ¿negativo o positivo?

–          Dolor ¿negativo o positivo?

–          Alegría ¿negativo o positivo?

¿Verdad que ya hemos elegido de antemano lo que es bueno o malo sentir?

Pero la emoción no es algo descontextualizado, de ahí el peligro de las “filosofías de vida” que se basan en potenciar unas emociones en detrimento de otras a priori y de forma indiscriminada. “Don´t worry be happy”

¿Para qué me sirve la tristeza, la rabia, el asco, el dolor, la alegría? ¿Es igualmente aceptada una determinada emoción ante unas mismas circunstancias en función de si se es hombre o mujer?

Vayamos por partes:

¿Es perjudicial sentir tristeza cuando cometemos un error o perdemos a un ser querido? Quizás nos ayude a analizar las causas para evitarlo en un futuro o para tomar conciencia de algo irreversible que nos hace plantearnos el sentido de la vida. O quizás nos paralice y despierte en nosotros una actitud de sobreprotección que nos perjudique a corto y largo plazo.

¿Es perjudicial sentir rabia cuando nos tratan injustamente? Quizás nos sirva para defendernos y proteger nuestros derechos, sacando más valentía de la que tenemos habitualmente. Quizás nos sirva para cometer un delito por el que paguemos durante años.

¿Es perjudicial sentir asco de un alimento con mal aspecto o de un alimento nuevo que nunca hemos probado? Quizás nos ayude a evitar una gastroenteritis o un envenenamiento. Quizás nos impida alimentarnos adecuadamente al evitar la ingesta de ciertos alimentos necesarios.

¿Es perjudicial sentir un dolor físico o emocional? Quizás nos sirva para acudir al médico y parar a tiempo una enfermedad o para cuidar de algo que consideramos valioso. Quizás nos empuje al suicidio.

¿Es perjudicial sentir alegría cuando otra persona sufre una desgracia? Quizás nos ayude a zanjar un sentimiento de injusticia con respecto a un daño anterior o por el contrario nos convierta en alguien envidioso e inseguro que juzga su valía en función de una comparativa constante con respecto a los demás.

Negarnos o culparnos por sentir una determinada emoción no es adaptativo ni beneficioso para el ser humano. No somos culpables de lo que sentimos, quizás tan sólo de lo que conscientemente hacemos con ello.

En nuestra sociedad huimos de todo aquello que nos causa malestar, es por ello que prolifera el uso de medicamentos, de operaciones estéticas, de drogas y prácticas euforizantes, y todo tipo de chaladuras excéntricas como el “balconing”.

Algunas personas llaman vivir el presente no contraer ningún tipo de compromiso con el futuro. Hacemos las cosas en función del resultado de éxito esperado a corto plazo. ¿Para qué voy a estudiar si no me van a contratar con mi edad?, ¿para qué voy a votar si de todas formas los políticos van a hacer lo que les da la gana?, ¿para qué voy a ahorrar si de todos modos no me van a dar un crédito para una vivienda?, ¿para qué voy a apuntarme a una academia de inglés si sólo se aprende en el país de origen?, ¿para qué voy a hablar con esa persona si no va a cambiar su forma de actuar?, ¿para qué voy a pensar en futuro si me puedo morir mañana?

Pilar Jericó, en su libro: “Héroes cotidianos”, nos recomienda dar espacio a la emoción. “Las emociones hay que aceptarlas y hay que permitirse sentirlas, sin culparse por ellas ni pretender entenderlas”.

La pregunta no es si es una emoción es agradable de experimentar sino para qué me sirve, las emociones están ahí por alguna razón, las entendamos o no, y a veces no las respetamos.

De forma instintiva nos regimos por el principio del placer. Genéricamente podríamos decir que todos deseamos obtener placer o evitar un dolor, básicamente en eso se basan los argumentarios de ventas al hablar de beneficios; sin embargo, como seres racionales que somos, cuando sentimos una emoción inmediatamente después la interpretamos, es decir, le damos un significado, por ello la emoción puede ser percibida subjetivamente como positiva o negativa. No podemos elegir aquello que nos ocurre , sí la actitud que elijo tener ante lo que nos sucede.

Eres un ser libre, decide con coraje la vida que deseas tener y persigue tus sueños. Las emociones son lo que son, las circunstancias son como son, la actitud ante ellas, las eliges tú. Cuanto más tiempo niegues lo que sientes, más tiempo seguirás caminando en círculo.

El cuerpo es sabio, escúchalo.

“Lo que resistes persiste, lo que aceptas, se transforma” (principio Oriental)

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6 comentarios en “LAS EMOCIONES SON COMO LOS ÁNGELES, NO TIENEN SEXO Y EXISTEN PARA AYUDARNOS

  1. Me dijeron una vez que las emociones son como las velas de un barco, deben saber orientarse en favor de nuestros objetivos para que nos impulsen hacia él. Una mala gestión de las emociones nos pueden hacer navegar permanentemente en círculos e incluso retroceder hasta alejarnos por completo de nuestros objetivos. ¿Has pensado cuál es la emoción que sueles sentir más habitualmente? ¿has pensado cuál es a emoción que necesitarías sentir más habitualmente para conseguir tus objetivos? si no coinciden…¡aquí hay trabajo!

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