¿Qué es lo que dejas en la tierra cuando te marchas de ella? Seguro que te lo has preguntado mil veces.

¿Qué es lo que dejas en la tierra cuando te marchas de ella? Seguro que te lo has preguntado mil veces.
Me gustaría lanzar un homenaje a los que ya no están en la tierra pero si en mis recuerdos y en mi corazón. En especial a mi padre, mi abuela Manuela, mi tío Juan y mi querido jefe Javier Iraeta. Sin duda, y por el momento, son las personas que más han influido en mi personalidad.

De mi abuela y mi tío Juan me quedo con su bondad y con el sentimiento de que existe algo que es capaz de vencer al tiempo y a la distancia, el amor. Ellos me inspiran y me refuerzan el convencimiento de la belleza del ser humano.

De mi padre me quedo con la imagen de una persona de éxito, llena de vida, de energía y con una asombrosa seguridad en sí mismo. Capaz de establecer vínculos personales de gran fuerza y estabilidad en el tiempo con sus cientos de amigos. Que vivía como le daba la gana plenamente consciente de que la vida era un corto viaje.

De Javier, mi jefe, su inteligencia y su buena educación. Un ser especial en todos los sentidos, capaz de anteponer cualquier negocio o prioridad por la llamada de auxilio de cualquiera que le conocíamos. Me enseñó a escribir, me corregía cualquier pequeñez y me dedicaba un tiempo precioso que no le sobraba, era tal su generosidad que estoy convencida que si existe otra vida, debe ser un ángel de la guarda.

¿Cuándo te vas se acabó todo? Esa es la pregunta del millón que nadie puede contestar con certeza. Mi experiencia vital me dice que el amor no se acaba, se transforma. Las personas que han sufrido la muerte de un ser querido me comprenderán. El amor va más allá de la presencia física. El amor es lo único que permanece siempre cerca de nosotros, cambiando caprichosamente de forma y no siempre desarrollada de forma positiva. Por ejemplo:

Envidia: Deseo de algo que no se posee. Ser objeto de envidia trae consigo admiración no reconocida. Quiero que te vaya mal porque yo no soy tú y tengo que castigarte por ello.

Egoísmo: Amor a uno mismo y deseo de complacerse por encima de los derechos de los demás.

Altruismo: Sacrificio personal por el beneficio de otros. Es una manifestación de amor por los otros, a los que a veces no conozco pero siento iguales a mí.

Rencor: Sentimiento de odio hacia alguien por algún motivo determinado. El rencor mantiene al objeto de tu antipatía ligado a ti de manera constante. Concederle tal poder lleva implícito una importancia exacerbada a su persona permitiéndole que te cause tanto daño.

Solidaridad: Sentimiento de unidad basado en metas o intereses comunes, en definitiva amor hacia una misma causa o ideología.

Enamoramiento: Cuando estamos enamorados nos parece que
nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo.

Lealtad: Sentimiento que nos guía en presencia de una obligación no definida.

Amistad: Es una relación afectiva entre dos o más personas.

Amor maduro: El amor verdadero es reciproco. Nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos.

Placer: Sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico que te mantiene unido a la experiencia que te lo proporciona.

Vocación: Deseo de emprender una carrera, profesión o cualquier otra actividad cuando todavía no se han adquirido todas las aptitudes o conocimientos necesarios. Implica amor hacia tu trabajo.

Sensibilidad: En contextos psicológicos, éticos o morales, empatía, compasión, humanidad, ternura, etc.

Vivir en el amor, supone abrirse a una dimensión espiritual, algo que nos transciende, que le da sentido a nuestra vida y a nuestro camino en la tierra. Cuando uno siente que está en el lugar que le corresponde y siente que todo está en consonancia (su pensamiento, sus sentimientos y su conducta) encuentra esa plenitud y esos momentos (porque son momentos) de insight, de fluidez con la vida, de armonía.

Cuando llega la crisis, no es más que un cambio de paradigmas que traerán una nueva dimensión a tu existencia, como yo suelo decir: “te ha quedado pequeño el traje” y tienes que hacer cambios en tu estructura, aunque es doloroso te hace crecer si lo sabes aprovechar, y no hay nada más tonto que sufrir por sufrir. Aunque solo fuera por un sentido práctico de la vida, algo positivo hay que ser capaz de sacar de tanto dolor, porque si no, todo sufrimiento sería baldío y una pérdida de tiempo.

Cuando llega la hora de la partida nunca queremos que suceda, nunca estamos suficientemente preparados, pero nuestros vivos tienen que partir al igual que nosotros partiremos. La muerte no es otra cosa que la otra cara de la vida, tan natural como el nacimiento, necesario para dejar paso a otras vidas y otras realidades.

Somos afortunados porque sabemos que vamos a morir, sabemos que el viaje tiene peaje y estación de bajada, pero vivimos como si eso no fuera a pasar. Y, aunque tiene la parte buena de que nos libra de la angustia y nos permite superarnos cada día con la vista puesta en un futuro; también nos demuestra lo rematadamente tontos que somos, cuando, sabiendo que nuestro tiempo es limitado lo malgastamos en preocuparnos, sentir miedo, estar enfadados o pasarlo con personas que no nos aporta nada a nuestro desarrollo y nuestra felicidad.

Soy joven aún para sentir de cerca la muerte, lo cual no quiere decir que no me pueda llegar en cualquier momento, pero sí soy consciente de que hay algo que avanza sin retorno cada día que es el tiempo, y el día que se acabe esa cuenta, creo que no tendré miedo por lo inevitable, lo sentiré por los que me lloren, y espero que hayan sido conscientes de todo el amor que los tengo para que siempre sientan mi presencia, como siento yo la de mis seres queridos.

Me voy a disfrutar de unas merecidas vacaciones, no quiero que me pase como a la abuelita de “Up”, ¡hay que saber aprender en cabeza ajena! Hasta la vuelta, allí donde se encuentre. Un abrazo y gracias por leerme.

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3 comentarios en “¿Qué es lo que dejas en la tierra cuando te marchas de ella? Seguro que te lo has preguntado mil veces.

  1. Sean cuales sean las creencias, la grandeza del ser humano consiste en ser consciente de que lo creado durante la vida puede permanecer en la memoria colectiva.
    Muchas ocasiones nos preocupamos más por el futuro, en este caso por lo que pasará después de la muerte, que por el presente que es el que nos permite dejar ese legado de cosas, sentimientos y emociones que nos harán perdurar más allá de las cuestiones biológicas.
    Disfruta de las vacaciones, que seguro te harán sentir en “la gloria”.

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