¿Por qué a mi…?

¿Por qué a mi…?

A veces nos da la impresión de que todo se confabulara contra nosotros. ¿Por qué me pasan estas cosas a mí? Y además, adjuntamos a esa pregunta sentimientos de injusticia: no me lo merezco, esto tendría que sucederle a la gente mala, si hay un Dios por qué permite esto, maldito karma, etc.

Tendríamos que preguntarnos si aquello que nos angustia es una circunstancia o un problema ¿Alguien idéntico a ti, con las mismas circunstancias que tú podría ser feliz y sentirse realizado? Si es así, entonces reflexiona: “Aquello que no eres capaz de aceptar es la única causa de tu sufrimiento” (Gerardo Schmedling)

Historias de personas con “problemas” se convierten en historias legendarias cuando los protagonistas pasan de tener problemas sin solución a tener circunstancias con las que contar para seguir el camino hacia sus sueños. Prueba de ello son las historias de personajes como: Beethoven, sordo y sin embargo gran compositor; Wilma Rudolph, paralítica de la pierna izquierda a los 4 años y campeona de 3 medallas de oro olímpicas en atletismo; o el conocido científico Stephen Hopkins por ejemplo, al que los médicos le pronosticaron que no acabaría siquiera el doctorado porque moriría antes. Conozcamos un poco mejor la historia de este último:

A principios de 1963 le diagnosticaron una enfermedad neuronal motora: la esclerosis lateral amiotrófica o enfermedad de Lou Gehrig. Su estado se deterioró rápidamente y los médicos le pronosticaron que no viviría lo suficiente para acabar su doctorado. Sin embargo, en esas circunstancias  siguió su investigación porque encontró el estímulo de conocer a una chica con la que quería casarse y se dio cuenta que tenía que acabar su doctorado para conseguir un mejor trabajo.  Así nos lo describe:

“Aunque había una nube sobre mi futuro, descubrí para mi sorpresa que estaba disfrutando la vida en el presente más de lo que lo había hecho antes. Empecé a avanzar en mi investigación. Por lo tanto comencé a trabajar por primera vez en mi vida. Para mi sorpresa descubrí que me gustaba”

Parece que todas las personas que tienen vidas legendarias a pesar de las dificultades, han tenido que aceptar sus circunstancias para poder continuar el camino hacia sus sueños. Y es que estar vivos, no es solo que el corazón lata, es también que vibre de ilusión, disfrute de lo que sí le va bien y tenga un proyecto de futuro.

El verdadero y gran problema jamás se encuentra en nuestras circunstancias, sino en nuestra mente. Cuándo te preguntes ¿por qué a mí?, respóndete con otra pregunta ¿por qué no a mi? No permitas sentirte víctima, o acabarás siéndolo.

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